Terror en México por masacres contra jóvenes
Un nuevo asesinato masivo estremeció a México, y esta vez no tuvo lugar en el norte del país, sino en la capital, el Distrito Federal.
Fue en el popular barrio de Tepito donde la madrugada de este jueves siete jóvenes fueron ultimados.
Esta colonia se caracteriza por la venta de artículos apócrifos, riñas callejeras y narcomenudeo.
Los siete jóvenes ultimados a balazos en las calles del barrio la mañana del jueves --cuyas edades no sobrepasan los 28 años-- son presuntamente narcomenudistas.
Las autoridades atribuyen en mucho a los ajustes de cuentas entre bandas rivales este tipo de crímenes.
Pero las masacres en México han tenido por escenario varios estados; esta sería la décima masacre en el país en lo que va del año atribuible al narcotráfico.
La primera de las masacres en el país ocurrió el 28 de enero en Ciudad Juárez (Chihuahua) cuando un comando armado irrumpió en una fiesta estudiantil dejando un saldo de 16 muertos y 20 heridos.
Los jóvenes estudiantes fueron baleados por unos 15 hombres que abrieron fuego en un festejo donde se encontraban unas 60 personas.
De acuerdo a testigos, los sicarios llegaron en siete vehículos a la vivienda, ubicada en una colonia del suroeste de Ciudad Juárez, la más violenta de México, y dispararon desde la calle para después perseguir a los adolescentes que trataron de huir saltando bardas.
Tras la masacre fue detenido un presunto sospechoso que confesó que el grupo criminal Los Aztecas se confundieron de personas y mataron a los estudiantes.
El lugar quedó convertido en un baño de sangre. El gobierno atribuyó el crimen al grupo armado Los Aztecas, al servicio del cártel de Juárez.
Las víctimas fueron muchachos de 13 a 19 años, así como tres adultos.
El segundo multihomicidio se registró el pasado 1 de febrero cuando un comando armado abrió fuego en un bar de Torreón, Coahuila, frontera con Estados Unidos, y mató a 10 personas.
La fiscalía del estado de Coahuila dijo que los responsables eran reos de una cárcel del vecino estado de Durango que salían por la noche para trabajar como sicarios al servicio del cártel de Sinaloa.
De acuerdo las líneas de investigación, podria deberse a una venganza entre grupos rivales de narcotraficantes.
Los familiares llegaron a reconocer los cuerpos que quedaron tendidos en el bar.
La tercera matanza se registró el 28 de marzo, cuando un grupo de presuntos narcotraficantes instalaron un retén en Durango donde masacraron a balazos a 10 jóvenes que se dirigían a recoger apoyos económicos estatales para sus estudios.
Las víctimas eran cinco hombres y cinco mujeres, de los cuales siete eran menores de entre ocho y 17 años y los otros tres tenían entre 19 y 21 años, destacó la fiscalía estatal.
De las 10 víctimas, siete eran menores de edad. Todos estudiantes de comunidades pobres.
Los jóvenes se dirigían al poblado de El Naranjo, localizado a unos 100 km al oeste de la ciudad de Durango, a recibir apoyos económicos de un programa federal y el ataque se produjo a escasos siete kilómetros de su destino, de acuerdo a informes policiales.
Entre las víctimas, había cuatro hermanos y dos pares de hermanos más.
Los familiares exigieron justicia a las autoridades.
La cuarta masacre fue contra un centro de rehabilitación de adictos a las drogas en Ciudad Juárez Chihuahua.
Un grupo armado ingresó hacia la medianoche en el Centro de Rehabilitación Fe y Vida, en el norte de la capital estatal en el barrio Revolución, y atacó a los pacientes, según informó el portavoz del Centro de Investigación Policial de Chihuahua, Saúl Hernandez.
Fueron más de 30 sicarios que llegaron a bordo de seis camionetas quienes cometieron los crímenes. Los criminales dejaron narcomensajes.
El quinto caso de multihomicidio se registró el 18 de julio en un centro recreativo de Torreón, Coahuila.
Un grupo armado irrumpió en una fiesta dejando al menos 17 personas muertas y 10 más heridas.
El delegado de la Fiscalía General de
Coahuila, Fernando Adrián Olivas Jurado, dijo que los hechos se registraron cuando un grupo de hombres, armados con rifles de asalto AK-47 y R_15, arribaron en varios vehículos a la Quinta Italia Inn y dispararon contra las personas que ahí se encontraban.
Los agentes encontraron más de 120 casquillos de bala en el lugar, la mayoría proveniente de armas calibre .223.
La sexta masacre fue contra un grupo de indocumentados centroamericanos y sudamericanos en el estado norteño de Tamaulipas, fronterizo con EU.
Los hechos se registaron el 21 de agosto, cuando presunto un grupo de 'Zetas' asesinó a los 72 indocumentados por negarse a colaborar con ellos.
Un joven ecuatoriano sobrevivió a la masacre y dio detalles de la pesadilla que pasaron sus colegas.
La masacre de Tamaulipas conmocionó al mundo y pidieron a México reforzar la seguridad de los inmigrantes.
Los hechos se registraron en el municipio de San Fernando, en Tamaulipas.
Tras casi dos meses de no registrarse un multihomicidio, la narcoviolencia ejecutó su séptima matanza. Ahora en Ciudad Juárez.
Los hechos ocurrieron el pasado 23 de octubre cuando un grupo de sicarios abrió fuego en una fiesta contra jóvenes estudiantes.
Las victimas tenían entre 15 y 29 años.
El saldo fue de 13 personas muertas y unos 20 heridos.
La masacre se registró en una zona residencial llamada Horizontes del Sur de Ciudad Juárez.
Tijuana, se convirtió en el escenario de la octava matanza. En esta ocasión fue contra una centro de rehabilitación de drogadictos.
Un comando armado atacó a los internos, dejando un saldo de 13 muertos.
Las autoridades vincularon la matanza en Tijuana con el histórico decomiso de marihuana en días pasados.
La droga se presume que pertenece al cártel de Sinaloa.
De acuerdo a informes policiales, tras la masacre fue intervenida la señal de la policía y una voz desconocida advirtió que eso "apenas comienza".
La narcoviolencia ha dejado más de 28 mil muertos desde diciembre del 2006, cuando el presidente Felipe Calderón lanzó una ofensiva frontal contra el crimen organizado.
La novena matanza se registró el 27 de octubre en un autolavado en la ciudad de Tepic, Nayarit.
Un comando armado disparó contra el autolavado dejando al menos 15 muertos y dos heridos.
Varios de las víctimas pertenecían a un centro de rehabilitación de drogas.