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A los narcos también les preocupa su alma

Mostrando el alma


El arrepentimiento y el perdón, valores católicos, han sido referidos por narcotraficantes como Jesús Enrique Rejón Aguilar, alias “El Mamito”, uno de los fundadores de los “Z” y uno de los supuestos responsables del asesinato del agente del ICE, Jaime Zapata. Después de ser capturado y ante la pregunta que si a alguien le pediría perdón, éste respondió que a su madre, porque tenía 17 años sin verla debido a su actividad criminal.

Bernardo Barranco, sociólogo especialista en el estudio de las religiones, dice en entrevista con Univision: “Las personas que se han incorporado al crimen organizado son de origen popular, sobre todo aquellas que están en la línea de fuego. Vienen de una tradición católica (…) Están por un lado cometiendo faltas graves a una ética religiosa, y por otra parte están al filo de la navaja, entre la vida y la muerte, por lo tanto se convierten en individuos muy supersticiosos que buscan formas religiosas que justifiquen y den trascendencia a una vida que saben que en cualquier momento saben estará perdida”.

En el caso del cártel de “La Familia Michoacana”, el elemento religioso no sólo ha acompañado a sus integrantes, sino que ha sido un sello de identidad de la organización, la cual fue calificada el 30 mayo de 2009 por el ex procurador Eduardo Medina Mora como “la más peligrosa” de México. “Fue la primera organización en decapitar personas  y han sido particularmente crueles en la manera en que realizan su actividad”, dijo el funcionario. El grupo dice que hay una moral detrás de sus crímenes.

Sólo para los buenos

En el interrogatorio que la Policía Federal le realizara a “El Chango” Méndez, uno de los dos líderes fundadores de La Familia Michoacana, dijo que el reclutamiento de integrantes para su organización se basaba en el criterio de que los muchachos “fueran buenos en toda la extensión de la palabra, de que hicieran las cosas bien, de que no anduvieran secuestrando, que llevaran un buen rumbo… Que no usaran drogas.”

En el mismo interrogatorio “El Chango” dice que se enojó mucho cuando supo que el otro líder de la organización, “La Tuta”, estaba secuestrando y robando, dos prácticas que se han extendido entre los cárteles desde 2007.

“Muchos de estos miembros recurren a deidades propias como (Jesus) Malverde, que es el santo de los narcotraficantes, otros a la Santa Muerte, que es una deidad que no solamente protege sino ataca, una figura a modo que ha sido creada por todo este mundo subterráneo. Lo que nos habla es que son personas que viven una religiosidad bajo una circunstancia totalmente diferente a la del conjunto de los creyentes. Ellos generan su propio ´corpus´ religioso”, añade Barranco.

De la escisión de “La Familia” en 2010 surgieron los “Caballeros templarios”, comandados por “La Tuta”, una organización de la cual habla así uno de sus corridos: “Eran monjes, hoy son guerrilleros. Tienen sus templos en sus campamentos, valientes cabrones de corazón, pero si les fallas o andas con ‘jaladas’ ellos son la inquisición”.

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