México celebrará Independencia con el doloroso recuerdo de Morelia
Cada 15 de septiembre, México se vuelve más México.
Esto es posible gracias a los tres colores de su bandera, que se dejan ver en cuanto espacio pueden los mexicanos colocarlos.
Las banderas nacionales, objetos alusivos a la cultura del nacional y más, son tan solo algunas de las cosas que se aprecian a lo largo del mes.
La comida mexicana, la música originaria, los trajes típicos, los juegos pirotécnicos y más no pueden faltar cada año.
Sin embargo, la lucha frontal en contra del crimen organizado en México no ha respetado ninguna de las celebraciones en el país; no ha respetado culturas, edades, sexo o entidad.
Las celebraciones en México también se han bañado de sangre, y la del día de la independencia no ha sido la excepción.
Michoacán hace tres años era sede de lo que se conocía como cártel de La Familia Michoacana; igualmente operaban allí otras bandas que les disputaban la zona.
La violencia en toda la entidad había hecho presa del pánico a varios pobladores.
Sin embargo, la noche de ese 15 de septiembre muchos quisieron celebrar para olvidar un poco el estrés de cada día.
La Plaza Melchor Ocampo, en Morelia, se encontraba abarrotada. Alrededor de 30 mil personas estaban listas para escuchar al gobernador del estado, Leonel Godoy, dar el tradicional grito de “Viva México”.
Poco después de las 23:00 horas locales, en medio del discurso de Godoy, se escucharon dos explosiones en medio de la multitud, prácticamente de manera simultánea.
El gobernador aparentemente no se percató de lo sucedido, o pudo haber pensado, como mucha gente, que se trataba de la explosión de cohetones.
Unas ocho personas perdieron la vida en el atentado, y más de un centenar resultó gravemente herida. En algunos casos, perdieron las extremidades a consecuencia de las explosiones.
Lo que sería la ceremonia para festejar el 198 aniversario de la independencia mexicana, se convirtió en un día de luto en Michoacán y una noche negra en la historia del país.
Para muchos analistas, este fue el primer atentado en contra de la población civil por parte del crimen organizado en México.
La Familia Michoacana y Los Zetas dijeron no estar tras los desafortunados hechos y se culparon mutuamente. Las autoridades afirman que se trató de una acción por parte del crimen organizado.
Pero la violencia en Michoacán no frenó después de estos atentados, y al contrario, pareció intensificarse.
Las cosas llegaron a tal punto que a tres años de los atentados, los partidos políticos Acción Nacional y Nueva Alianza afirmaron que no postularían candidatos para por lo menos 20 alcaldías de la entidad.
Esto es debido a la violencia en la zona y al temor por presuntas acciones violentas en contra de ellos.
Algunos críticos han estimado que ciertos hechos hacen parecer a Michoacán como una zona fuera del control gubernamental.
Muestra de ello han sido los narcobloqueos que presuntamente han realizado miembros de bandas criminales, prendiendo fuego a unidades del transporte para evitar el paso por carreteras.
Las autoridades afirmaron haber mermado fuertemente al cártel de La Familia Michoacana, tras una serie de detenciones en cadena.
El resultado: El origen de una nueva banda criminal que comienza a sembrar el terror en la entidad: Los Caballeros Templarios.
El presidente Felipe Calderón mantiene su ofensiva en contra del narco en su entidad natal, Michoacán, al igual que en otros estados del país.
El despliegue policial se ha reforzado en zonas del norte de México; la vigilancia para las celebraciones de la independencia de 2011 se volvió extrema.
Esto con el objetivo de dar seguridad a los mexicanos en momentos de tensión a lo largo y ancho del país por la violencia.