En medio del caos, Japón se recupera de la catástrofe
Las fugas radiactivas de la central nuclear japonesa accidentada de Fukushima son "importantes" y una fuente de contaminación local que Japón tendrá que "tratar durante decenas y decenas de años", previno el lunes la Autoridad de Seguridad Nuclear francesa (ASN).
Las emisiones radiactivas de la central japonesa "son ya muy importantes, y continúan, por lo que Japón tendrá que administrar duraderamente las consecuencias", declaró el presidente de la ASN, André-Claude Lacoste, que predice que durarán "decenas y decenas de años".
Estas emisiones están ligadas, por una parte a las "descompresiones voluntarias" -emisiones de vapor que contienen partículas radiactivas - destinadas a reducir la presión en los reactores accidentados para evitar que el recinto que las rodea sea dañado. Y, por otra parte, hay fugas cuyo origen es indeterminado, según la ASN. Dada la amplitud de estas emisiones, alrededor de la central, "los depósitos de partículas radiactivas en el suelo serán importantes", previno Jean-luc Godet, responsable de la dirección de irradiaciaciones ionizantes y de la salud (ASN).
Mientras tanto, los habitantes eran monitoreados por la radiación en varios sectores de Tokyo y el resto de las ciudades, especialmente aquellas afectadas directamente por el terremoto y que están cerca de la planta de Fukushima.
Mientras tanto, en el estadio de Rifu, transformado en una morgue, los japoneses desfilan ante cientos de cadáveres sin identificar con la esperanza de que sus seres queridos no figuren entre los muertos, pero con la angustia de que formen parte de los miles de desaparecidos del tsunami. Cubiertos con una sábana blanca, los féretros están colocados en el gimnasio los unos al lado de los otros.
Las personas llegan a él en busca de un pariente con la esperanza de que no encontrarlo, porque eso significaría que ha sobrevivido a la catástrofe más mortífera en Japón desde hace casi un siglo. En la foto, se aprecia la mano de una de las víctimas fatales.
La magnitud de la tragedia por el reciente desastre natural en Japón fue más clara el lunes cuando la policía reportó que por lo menos habría 18,000 muertos, el Banco Mundial calculó que la reconstrucción costaría 235.000 millones de dólares y nuevos casos de radiación fueron detectados en algunos alimentos y en el agua potable.
Las estimaciones de la policía muestran que hasta ahora hay más de 18,400 muertos por los terremoto y maremoto del viernes 11 de marzo que devastaron el noreste de Japón. Es posible que haya más de 15.000 muertes en Miyagi, la prefectura (provincia) que resintió el embate directo de un devastador maremoto, dijo un vocero policial, Hitoshi Sugawara.
Mientras escasean el combustible, los alimentos y el agua, el Ministerio de Salud informó la noche del domingo que se había detectado un alto nivel radiactivo en una especie de col y en hojas comestibles de crisantemo.
El estado de la comida y el agua genera un interés particular. El gobierno suspendió el traslado de espinacas de un sitio y de la leche sin hervir de otro lugar, ambos cercanos a la averiada planta nucleoeléctrica de Fukushima, debido a que mostraron en pruebas una cantidad de yodo que superaba los límites sanitarios.
El agua corriente en Tokio, en la cual apareció yodo el viernes, ahora tiene cesio. La lluvia y el polvo también están contaminados de radiación. Los altos niveles de yodo están vinculados al cáncer de tiroides. El cesio es un elemento de vida prolongada que afecta a todo el cuerpo y aumenta el riesgo de cáncer.
El Ministerio de Salud advirtió en la madrugada del lunes a la población de la aldea de Ititate que no beba agua de grifo debido a altas concentraciones de yodo. Ititate tiene unos 6.000 habitantes y está a unos 30 kilómetros (19 millas) de la central nuclear de Fukushima.
El vocero del ministerio, Takayuki Matsuda, dijo que se detectó en ese lugar un nivel de yodo tres veces superior al normal. El aumento equivale a una 26ta parte de la radiación de una radiografía de pecho en un litro de agua. En todos los casos, el gobierno afirmó que la radiación era muy reducida, sin un peligro inmediato para la salud humana.
Las autoridades japonesas reportaron el fin de semana progresos en las acciones por controlar la crisis en la planta de Fukushima, que comenzó a tener fugas de radiación por los desperfectos que le provocaron los desastres naturales.
Mientras, el Banco Mundial informó el lunes que Japón podría necesitar cinco años para terminar la reconstrucción por los desastres, que causaron daños por $235,000 millones. El costo para las aseguradoras, agregó, será de hasta $33,000 millones y el gobierno gastará en la reconstrucción $12,000 millones del presupuesto nacional de este año y de otros.