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  • Secuestro de autobús en Filipinas
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Secuestro de autobús en Filipinas dejó 8 muertos

El secuestro en Manila de 25 turistas en un autobús, durante unas 12 horas, concluyó con la muerte de ocho personas, incluido el secuestrador.
El secuestrador fue un ex policía que había sido expulsado del cuerpo y que reclamaba su readmisión.
Fuentes oficiales confirmaron que 17 de las 25 personas que fueron secuestradas sobrevivieron, pero que se desconocía el estado de uno de los rehenes, que estaba herido.
El secuestrador, Rolando Mendoza, de 55 años, murió de un disparo en la cabeza efectuado por un tirador con un arma de precisión, señaló un portavoz policial.
Cerca de una veintena de agentes se situaron a ambos lados del vehículo y a mazazos rompieron la luneta delantera al mismo tiempo que trataban de abrir a la fuerza todas las puertas.
Mendoza exigía que se le absolviera de los cargos que pesaban contra él y su readmisión en el cuerpo, del que le quedaba sólo un año para jubilarse y cobrar una pensión.
Durante la tensa jornada, las autoridades indicaron que confiaban en resolver el secuestro por la vía de la negociación pues Mendoza había dado señales de buena voluntad al poner en libertad a nueve de los rehenes.
Al inicio de la negociación, el secuestrador colocó una cartulina en una ventana del autobús en la que escribió las condiciones para poner en libertad a los rehenes.
Mendoza también colocó en el autobús mensajes en pequeños trozos de papel dirigidos a los agentes desplegados en la zona, mientras tenía conversaciones con la Policía por medio de un teléfono móvil.
En uno de los mensajes que colocó, el secuestrador advertía la hora en la que finalizaba su plazo y que iba a ocurrir 'algo gordo' si no se cumplían sus demandas, pero resultó muerto antes de ello.
El secuestrador se subió al vehículo cuando éste provenía del casco histórico de Intramuros y se encontraba a apenas 164 yardas de una comisaría.

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