Día Mundial de la Lucha contra el Sida
En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, un reporte de ONUSIDA, una entidad de las Naciones Unidas, reveló que unos 34 millones de personas eran portadores del virus en 2010.
"Nos encontramos en la antesala de un importante hito en la respuesta al sida", afirmó el director ejecutivo de esa entidad de Naciones Unidas, Michel Sidibé.
"Hace tan solo unos años, parecía descabellado hablar sobre el fin de la epidemia a corto plazo. Sin embargo, la ciencia, el apoyo político y las respuestas comunitarias están empezando a dar frutos claros y tangibles", agregó.
Asimismo, el número de muertes por sida disminuyó a 1.8 millones en 2010, frente a 2.2 millones de decesos anuales a mediados de los años 2000.
"La epidemia del sida aún no terminó, pero el final puede estar cercano si los países invierten de manera inteligente", subraya ONUSIDA.
De acuerdo con el organismo, la región más afectada sigue siendo África (5 por ciento de prevalencia entre la población adulta), seguida por el Caribe (0.9%) y Rusia (0.9%).
En América Latina la evolución se mantiene estable desde inicios de los años 2000 (0.4% de prevalencia).
También se mantiene estable en América del Norte (0.6%) y Europa occidental y central (0.2%), "a pesar del acceso universal al tratamiento, de la atención y el apoyo, y de la amplia sensibilización" al tema, señala el trabajo.
La proporción de mujeres con VIH se ha mantenido estable (alrededor del 50 por ciento), aunque hay más mujeres que hombres infectadas en el África negra (59 por ciento) y en el Caribe (53 por ciento).
A fines de 2010, un 68 por ciento de seropositivos vivía en África subsahariana, donde sin embargo habita apenas el 12 por ciento de la población mundial.
A pesar de esto, el número de contagios cayó en 33 países, 22 de ellos situados en África subsahariana.
Influyó en ello "el acceso cada vez mayor a los servicios de prevención del VIH para las mujeres embarazadas", que ha permitido "una marcada disminución en el número de niños" con VIH y en la mortalidad infantil por sida.