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El desastre nuclear de Chernobyl

El 11 de abril un mes después del terremoto, el gobierno de Japón elevó a 7 el nivel de alerta nuclear y equiparó la crisis de Fukushima con Chernobyl.
El punto exacto del infierno. Ucrania, 26 de abril de 1986, 1:23 horas. Una fallida prueba de seguridad en el reactor número cuatro de la planta de energía nuclear de Chernobyl provoca una explosión. 30 personas mueren durante el estallido y por lo menos 7 millones sufren daños permanentes en Ucrania, Bielorrusia, Rusia y parte de Europa.
Lluvia radioactiva. El incendio causado por la explosión duró 10 días. Durante ese tiempo una nube radiactiva contaminó entre 142 mil y 3.9 millones de km2, según diversos informes. Las partículas que se fugaron del reactor precipitaron una lluvia radiactiva entre 400 y 500 veces más potente que la radiación emitida por la bomba atómica lanzada en Hiroshima, en 1945.
Los más expuestos. A 3 km de la planta se ubica Pripyat, ciudad de 50 mil habitantes donde vivía gran parte de los trabajadores de Chernobyl. El día de la explosión fueron a trabajar, hasta que les dieron la orden de retirarse, primero a sus hogares y luego de la ciudad. Todos quedaron expuestos a la radiación.
Letal prueba de seguridad. Según la ONU, el desastre ocurrió debido a una combinación de fallos de procedimiento durante una prueba de seguridad de las turbinas del reactor. Los encargados averiguaban si podían producir energía suficiente para mantener funcionando las bombas refrigerantes en caso de una pérdida de energía en la planta. Pero la prueba falló y el reactor estalló.
La muerte viajó miles de kilómetros. Al fallar el sistema de refrigeración la temperatura subió a 2 mil grados centígrados y el reactor explotó. El techo de la bóveda de seguridad, de mil toneladas, desapareció. El combustible del reactor se derritió y se fugó. Las partículas llegaron a Escocia. En 20 años unas 4 mil personas han muerto. Un reciente informe publicado en Londres reveló que 66 mil personas morirán a causa de diversas enfermedadas causadas por la radiación, entre ellas el cáncer de toroides, leucemia y padecimientos cardíacos.
Evacuación masiva, pero insuficiente. Un día después de la explosión autoridades soviéticas evacuaron ciudades y pueblos en un radio de 3 km. Luego, 3.5 millones fueron movilizados de Ucrania, pero más de 5 millones se quedaron viviendo en zonas contaminadas por la radiación. Quienes se quedaron nunca recibieron ropa adecuada para enfrentar los peligros. Tampoco modificaron sus hábitos de alimentación.
Borrando huellas. Tras las primeras evacuaciones, las autoridades quemaron todas las casas en el radio inmediato a la planta para evitar que la gente regresara. Pero eso no detuvo el desastre. Estudios de la ONU afirman que 7 millones de habitantes de Ucrania, Bielorrusia y Rusia, incluidos 3 millones de niños, padecen aún, 20 años después, efectos secundarios y requieren tratamiento médico.
Murieron después de salvar vidas. La escasez de recursos para enfrentar el desastre es crítica. Todo el material usado por la Unión Soviética para apagar el fuego del reactor y las evacuaciones debió ser abandonado por contaminación. Los tres países más afectados no tienen recursos suficientes para enfrentar el problema y la ayuda exterior es insuficiente. En la última década las enfermedades se multiplicaron por 10.
Mortalidad infantil. La población de Ucrania bordea los 50 millones de habitantes. Entre 3 y 3.5 millones fueron afectados por el peor accidente nuclear de la historia. De ellos, un millón son niños. Informes gubernamentales revelan que desde 1986 en el país se registra un descenso de la tasa de natalidad y la mortalidad infantil triplica el promedio europeo.
Los números en Rusia. En Rusia la contaminación afectó unos 60 mil km2 y a unos 3 millones de habitantes. El Ministerio de Salud reveló que en los primeros 20 años unos 184 mil rusos han sufrido consecuencias de la radiactividad, en especial quienes trabajaron para apagar el fuego y construir el sarcófago para aislar el reactor. Las víctimas mortales podrían ser 10 mil.
Emergencia permanente. En la zona de Chernobyl se diseminaron 1,5 millones de toneladas de material radiactivo. En 2002, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, declaró que los efectos del accidente aún afectan a millones de personas y que la comunidad internacional "debe hacer mucho más" para cooperar con las tareas humanitarias en curso en la región. El llamado sigue estando vigente. La organización advierte que el desastre dejó miles de personas contaminadas y que nadie puede estar seguro del daño genético causado por la radiación.
Futuro incierto. Veinte años después los damnificados siguen viviendo en un estado de dependencia crónica, tienen pocas oportunidades y poco control sobre su destino, recalca la ONU. Las poblaciones afectadas siguen disminuyendo, los problemas de salud aumentan y el desempleo los sume en la pobreza.
Emergencia eterna. La dependencia de los evacuados es total. No sólo están enfermos, sino que cada día esperan que el gobierno les lleve alimentos y agua para sobrevivir. En 2002 terminó la etapa de emergencia, pero se inició la etapa de la recuperación que durará una década. Para algunos, la emergencia se volvió desesperadamente eterna.
Herencia de muerte. Para Víctor Yutchenko, presidente de Ucrania, Chernobyl es una herencia imborrable. Además de ayudar a paliar las enfermedades, el gobierno lucha para aumentar la esperanza de vida de los cientos de miles de afectados. Faltan viviendas y suministros. Hay pobreza extrema entre las víctimas; están enfermas y sin trabajo. Las fuentes alimenticias en las zonas afectadas siguen contaminadas.
Costo impagable. Hasta febrero de 2002, expertos de la ONU detectaron 2 mil nuevos casos de cáncer de tiroides entre las víctimas del desastre nuclear y se prevé que para 2010 habrá otros 10 mil nuevos casos. Ucrania ha sufrido pérdidas por más de $100 mil millones en daños y perjuicios durante el último decenio. Para subsanar el problema de la contaminación requiere de otros $6 mil millones que no tiene.
Cáncer de tiroides. Miles de víctimas en Ucrania, Bielorrusia y Rusia eran niños cuando ocurrió el desastre nuclear y quedaron expuestos a la precipitación de yodo radiactivo causado por la explosión del reactor número 4. Según expertos de la Organización Mundial de la Salud, todos ellos pueden haber contraído o corren el riesgo de contraer cáncer de la tiroides, la mayor amenaza para la población. Se desconocen deformaciones genéticas.
Llamados de solidaridad. La comunidad internacional ha gastado más de mil millones de dólares para atender problemas de salud relacionados con las radiaciones. La ONU resalta que si se recaudara del 5 al 10 por ciento de esa suma en beneficio de las víctimas, podrían resolverse de manera eficaz los problemas actuales. Las ofertas de ayuda cada vez son más escasas.
¿Escondieron los daños? Científicos británicos aseguran que el desastre de Chernobyl es mayor que lo informado hasta ahora. Aproximadamente el 34 por ciento del territorio británico fue contaminado, 374 explotaciones agrícolas fueron infectadas por radiación y 200 mil ovejas recibieron partículas radiactivas provenientes de Ucrania en 1986.
Nunca se conocerá la magnitud. El mismo informe reveló que es probable que "la extensión completa de los daños, los cánceres ocasionados después de la exposición a las radiaciones, no serán conocidos jamás". Tras la explosión del reactor número 4, las partículas y gases se proyectaron a unos 8 km de altura en la atmósfera.
Amenaza inminente. Para aislar el material radiactivo del reactor número 4, los ingenieros construyeron un sarcófago, especie de cajón hecho de hormigón y acero. La prisa no permitió medir la calidad de los materiales y el sarcófago amenaza con desplomarse. Si eso ocurre, podría desatarse un desastre todavía mayor que el ocurrido el 26 de abril de 1986, durante una fallida prueba de seguridad.

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