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El transbordador Atlantis despegará el lunes hacia el telescopio espacial Hubble.

Cada vez más lejos

Según Michael Luther, uno de los responsables de los programas científicos de la NASA, estos nuevos instrumentos permitirán a Hubble remontarse aún más en el tiempo para acercarse en 600 a 500 millones de años al Big Bang, contra casi 1000 millones de años actualmente.

Además de la dificultad técnica de estas tareas, la NASA explica que la misión Hubble es más arriesgada que un vuelo hacia la Estación Espacial Internacional (ISS) debido al peligro planteado por un impacto de micrometeorito o de desecho orbital.

La ISS navega en una órbita baja, a 350 kilómetros de altitud, mientras que Hubble está a una altura de casi el doble (563 km).

Riesgo en aumento

La NASA estima que el riesgo de que el transbordador sea gravemente dañado tiene una posibilidad en 221 en este vuelo, contra casi una probabilidad en 300 cuando viaja a la ISS.

Es por eso que un transbordador de emergencia, Endeavour, fue colocado en otra plataforma del Centro Kennedy, pronto para ser lanzado en menos de siete días, con una tripulación de dos astronautas, para una eventual misión de auxilio.

Atlantis estará demasiado lejos de la ISS para acoplarse a la misma en caso de necesidad.

Máquina del tiempo

Hubble, que será actualizado la semana próxima por la NASA en una misión del transbordador Atlantis, es una máquina capaz de ir atrás en el tiempo que revolucionó nuestra visión y comprensión del universo.

Puesto en órbita a unos 600 kilómetros de altitud el 25 de abril de 1990 por el transbordador Discovery, Hubble transmitió más de 750 mil imágenes espectaculares de los confines del cosmos y millones de datos, abriendo una nueva era en la astronomía.

Pero el telescopio, fruto de una colaboración entre la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), sufrió problemas en sus inicios y pudo volverse operativo recién tres años después de su puesta en órbita.

Cambio de piezas

Su lente debió ser remplazado debido a un defecto de concavidad. Esta delicada operación fue efectuada en 1993 en la primera misión de mantenimiento, que permitió instalar vidrios correctores.

Fue a partir de esa fecha que Hubble comenzó a transmitir imágenes sorprendentes de supernovas, gigantescas explosiones que marcan la muerte de una estrella, y la existencia de agujeros negros en el centro de casi todas las galaxias. Hasta entonces la ciencia sólo sospechaba de su existencia.

Gracias a estas observaciones, mucho más nítidas que las obtenidas por los más potentes telescopios terrestres, los astrónomos obtuvieron la confirmación de que la expansión del Universo se está acelerando y calcularon su edad, estimada en 13,700 millones de años.

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