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Las locuras del Mundial

Extravagancias Mundialistas

- AFP

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FOTOS:  Mexicanos viven con fe el mundial

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Furor al máximo

Dicen que todo en extremo es malo, y tratándose de fanatismos, el fútbol no se queda atrás. La pasión por el Mundial de Sudáfrica 2010 ha generado desde promesas de desnudos, hasta largas y pesadas peregrinaciones pasando por historias crueles de violencia y asesinatos.

Uno de los casosmás sonados fue el de Yvonne Mayer,  una sudafricana que se reventó la garganta en una competencia de vuvuzelas, famosas cornetas que han amenizado con sus sonidos los partidos mundialistas.

"Costó dos días que cicatrizara, pero después ya me sentía bien. Espero no tener daños permanentes, no lo parece", dijo Mayer, residente en Ciudad del Cabo.

En otro punto de Sudáfrica lo que debía convertirse en una velada familiar terminó en un asesinato.

David Moyeka, de 61 años,  quería ver un partido del Mundial en vez de un programa religioso  y su castigo fue ser golpeado, por su familia, hasta morir, según datos de la policía.

“Al parecer le golpearon la cabeza contra el muro. Llamaron a la policía solo después de que estaba gravemente herido, pero cuando la policía llegó el hombre ya había muerto”, publicó el sitio web planetacurioso.com.

Mató a la hijastra

Un caso más fue protagonizado por un mexicano, quien fue detenido por agentes de la policía en McAllen, estado de Texas, acusado de matar a su hijastra de dos años, que no dejaba de llorar mientras él veía por televisión un partido del Mundial Sudáfrica 2010.

Según publicó la prensa internacional, Víctor Rodríguez, jefe de la policía de McAllen, informó que Héctor Castro, un inmigrante indocumentado de 28 años, fue arrestado el sábado pasado y acusado de "homicidio".

Molesto por el llanto insistente, el mexicano golpeó a su hija hasta fracturarle las costillas. Al ver que la niña seguía llorando, ahora ya por el dolor, la estranguló hasta asfixiarla.

Después de terminar de ver el partido entre las selecciones de Estados Unidos y Ghana, Castro introdujo un clavo en la garganta de la nena para que pareciera un accidente y llamó a una ambulancia.

En Tailandia, Dechatorn Karawon, de 28 años, se suicidó ante el reclamo de su padre por ver tanto fútbol en lugar de ayudar a la familia en los campos de arroz, según el diario Medio Tiempo.

El progenitor le sugirió que comiera balones de fútbol en lugar de arroz, si persistía con su obsesión por el torneo, añadió el diario. Poco después, Karawon bebió herbicida que le provocó serios daños internos.

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