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  • Una parada rumbo al 'Sueño Americano'
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Una parada rumbo al 'Sueño Americano'

Unos meses atrás, "los patios de Lechería" en Tultitlán, Estado de México, eran el lugar donde cientos de migrantes se daban cita para tomar el tren al norte del país.
Hoy, el panorama es muy distinto.
Las vías que representan el camino al sueño de cientos de personas al día, están detrás de rejas, cada vez más lejos del acceso.
A pesar de ello, la afluencia de migrantes, principalmente centroamericanos, no ha bajado.
En el lugar aún quedan huellas del paso de quienes a lo largo de años han perseguido la ilusión de una vida mejor.
Zapatos, ropa, restos de comida y más, son las pertenencias que tuvieron que dejarse en el camino.
Muchos tuvieron que correr al mirar al tren aproximarse; otros en cambio podrían haberse vistos obligados a despojarse de cosas para aligerar su carga.
El camino es largo y cansado.
Desde sus países centroamericanos hasta EU pasan no solo días enteros; en algunas ocasiones el viaje les toma meses.
Afortunadamente para ellos, existe la Casa del Migrante San Juan Diego.
A orillas de las vías del tren se halla el refugio.
A él llegan viajeros de varias partes, en busca de un lugar donde descansar.
Pero el refugio no es sólo eso. Allí les brindan ropa, la posibilidad de lavar sus prendas, servicios sanitarios y médicos elementales.
Las literas del refugio generalmente están ocupadas por los que van llegando, que buscan compensar unas horas al sueño.
Para ellos, es inevitable recordar a las personas más queridas que tuvieron que dejar en busca de un futuro mejor.
Mientras algunos descansan, otros ocupan algún tiempo libre en ver televisión o jugar con sus compañeros.
La Casa del Migrante además les brinda alimentos dignos, pues muchos de ellos llevan días enteros sin probar bocado.
Arroz, frijoles, algunas veces pollo. El alimento que se les brinda es preparado con la mayor higiene para conservar su bienestar.
Algunas ocasiones, los migrantes deciden volver a sus países de origen.
Sin embargo, la mayoría de ellos retoma su camino con el corazón lleno de fe, a sabiendas de que es peligroso e incierto.

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