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Tamaulipas, zona de miedo y de muerte a un año de masacre en San Fernando

A un año de la masacre de 72 indocumentados en San Fernando, Tamaulipas sigue siendo escenario de la violencia del narcotráfico en sus calles, incluidas varias matanzas atribuidas a Los Zetas.
Tamaulipas, un estado al norte de México, se ha convertido en punto de batalla para los narcos y criminales. La violencia no ha cesado e incluso ha pegado a las principales ciudades de la entidad como Reynosa.
Este estado mexicano colinda con Nuevo León hacia el oeste, con el golfo de México hacia el este, con los estados mexicanos de Veracruz y San Luis Potosí hacia el sur y al norte comparte una larga frontera con el estado estadounidense de Texas.
Su población ha sido estimada, según el último Censo, en 3 millones de habitantes.
Lo que está asustando actualmente a la entidad son los secuestros de autobuses de pasajeros, tomados por integrantes de los cárteles.
A decir de las autoridades, lo que buscan estos cárteles es que los secuestrados se integren a las filas de sus organizaciones. Por eso los plagian, pero al no querer ser parte de ellos, los matan.
La violencia en Tamaulipas ha generado expectativa en todo el país, y fuera de él. El estado saltó a la opinión estos últimos meses debido a las narcofosas encontradas alrededor del estado.
En el pueblo de San Fernando, en el estado de Tamaulipas, han sido hallados casi 200 cadáveres enterrados en fosas clandestinas y también las excavaciones continúan.
En ese caso autoridades locales han calculado que al menos 122 víctimas podrían haber sido pasajeros secuestrados en autobuses en Tamaulipas (noreste), que afronta una espiral de violencia atribuida al narcotráfico.
Las pesquisas de las autoridades han estado en su máxima expresión. Los operativos mantienen vigilados todos los rincones.
En este contexto la policía mexicana rescató a 51 personas secuestradas en Reynosa (noreste), municipio fronterizo con Estados Unidos y perteneciente al convulsionado estado de Tamaulipas, entre las cuales había 18 centroamericanos y seis chinos, informó la Secretaría de Seguridad Pública.
La policía ya había liberado hace meses a otros 68 secuestrados, 12 de ellos inmigrantes centroamericanos, en Reynosa, limítrofe con Texas (sur de Estados Unidos).
El gobierno mexicano atribuyó los asesinatos y entierros de San Fernando al cártel Los Zetas, actualmente enfrascado en una cruenta disputa con sus antiguos aliados del cártel del Golfo.
Desde diciembre de 2006 la ofensiva militar contra el narcotráfico ha dejado más de 37 mil muertos, según medios de comunicación.
Unos 3 mil asesinatos han ocurrido este año, según balances coincidentes de la prensa.
Los testimonios se multiplican cada vez más en relación a los secuestros pero no sólo en autobuses sino también en autos particulares.
Las autoridades ya están realizando operaciones conjuntas para resolver este problema de violencia con urgencia.
Según las autoridades de Estados Unidos, los cárteles de la droga son los causantes de los excesos en la ciudad fronteriza.
No obstante la violencia que se vive en la entidad del norte de México, que despuntó por el nuevo hallazgo de fosas comunes con cadáveres, las autoridades de Tamaulipas descartaron declarar estado de excepción.
El estado de excepción, también llamado conmoción interior, consiste en la suspensión del libre ejercicio de algunos derechos ciudadanos, otorgando el poder del control interno a las Fuerzas Armadas, por la imposibilidad de las instituciones encargadas de ejercerlo.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos de México ha alertado a que la violencia no hace perder pero sí limitar las garantías individuales de los habitantes de Tamaulipas y Chihuahua.
Las pesquisas de fiscales, apoyadas por militares y policías federales, siguen en distintos puntos de San Fernando, ubicado en un cruce de caminos, muy usado por inmigrantes latinoamericanos para llegar a Estados Unidos, pero también por los narcotraficantes para mover droga.
El gobierno federal anunció que reforzó los controles militares y policiales en las carreteras, aunque sin precisar cuántos efectivos se sumarán a unos 8.000 ya desplegados en el noroeste del país.
El grupo que es culpado por toda esta ola de violencia son los Zetas, que también han liquidado a alcaldes y funcionarios de gobierno, reportó la policía federal.
Entre los arrestados se encuentran 16 policías por presuntamente encubrir a miembros de Los Zetas.
En agosto pasado Los Zetas fueron responsabilizados de la masacre de 72 migrantes de El Salvador, Guatemala, Honduras, Ecuador y Brasil en un rancho de San Fernando, cuando iban hacia Estados Unidos.
Dentro del grupo de asesinatos estaban inmigrantes centroamericanos.
Gobiernos como el de El Salvador y Ecuador pedían a México explicaciones y dar con el paradero de los asesinos.
Todos los migrantes muertos en ese entonces fueron repatriados a sus respectivos países y la conmoción se extendió a lo largo del mundo.
Tamaulipas, al ser estado fronterizo con Texas, Estados Unidos, es una ruta atractiva para los cárteles para el tráfico de drogas.
Un reporte revelado por la agencia de seguridad estadounidense Stratfor informó que tanto los Zetas como el Cártel del Golfo habrían llamado a más de 500 de sus integrantes en todo el país para reforzar el conflicto que mantienen en Tamaulipas y la zona fronteriza con Texas.
De acuerdo con el reporte publicado el pasado 2 de marzo, no sólo se estableció una alianza entre el Cártel del Golfo, La Familia Michoacana y el Cártel de Sinaloa, sino que los Zetas mantienen una alianza con los Beltrán Leyva y con el Cártel de Juárez.
Estos ataques, en el que se han visto afectados los migrantes principalmente, ha dejado no sólo víctimas nacionales o centroamericanas sino también estadounidenses.
Ante ello, el gobierno de EU, aunque no ha cerrado sus fronteras, ha emitido varias alertas para sus ciudadanos viajeros.
Reportes de las redes sociales indican que la violencia en la región apenas va empezando, ya que el reacomodo de las alianzas entre cárteles seguramente tomará meses y posiblemente años.
Se ha dicho que en Reynosa, docenas de civiles han fallecido por el fuego cruzado entre criminales y por disparos realizados desde helicópteros. Pero el gobierno de Tamaulipas insiste en que no hay registro de ello y que son sólo rumores.
También hay evidencia de que se está reclutando a militantes de otras organizaciones de narcotraficantes para fortalecer la batalla, aseguraron fuentes de Estados Unidos.
Las comisiones de Derechos Humanos han exigido que se ponga un alto a la violencia en el estado y que se deje de atacar a los migrantes por parte de los cárteles.
Mientras tanto los familiares de tantos desaparecidos seguirían con su búsqueda además de que las autoridades seguirán con las excavaciones y la vigilancia en el estado de Tamaulipas.

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