Se deterioró percepción de seguridad pública en México
La percepción sobre la seguridad pública se deterioró en enero de 2011 respecto al mismo periodo del año anterior en México, que ha registrado una creciente violencia del crimen organizado y el narcotráfico en diversas zonas del país.
El Indice de Percepción sobre la Seguridad Pública (IPSP), elaborado y divulgado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) se ubicó en enero en 98.2 puntos, un 2.4% menos que en el mismo mes del 2010 cuando fue de 100.5 puntos.
El IPSP tiene una base de 100 puntos, por lo que si sube significa que mejora la percepción de seguridad y empeora si baja de ese nivel.
Es elaborado a partir de cinco indicadores sobre la percepción de la seguridad personal y pública, la esperada dentro de un año y el grado de confianza que tiene el entrevistado para caminar solo entre las cuatro y las siete de la tarde por la zona donde vive.
El Instituto señaló que la baja en el IPSP en enero respondió a que tres de los cinco indicadores se deterioraron.
La percepción sobre la seguridad pública en el país comparada con el año anterior se ubicó en 90.5 puntos, una baja de 10.6% respecto al de enero de 2010.
El indicador sobre la seguridad pública en 2010 bajó 3.9% y se colocó en 95.4 puntos, y la percepción sobre seguridad personal disminuyó 2.5% con un registro de 97.6 puntos.
Dos de los indicadores reportaron una ligera mejoría: la percepción sobre la seguridad personal esperada en el siguiente año subió 2.1% a 103.6 puntos, mientras que el grado de confianza del entrevistado al caminar solo aumentó 3.1% a 103.8 puntos.
El IPSP es elaborado desde abril de 2009 a partir de una encuesta a adultos en 32 ciudades del país, aunque sus resultados comenzaron a hacerse públicos hasta finales del 2010.
Diversas zonas de México se han visto afectadas por ataques, asesinatos y enfrentamientos atribuidos a carteles de las drogas y grupos del crimen organizado.
La violencia ha dejado más de 34,600 asesinados desde diciembre del 2006, cuando el gobierno del presidente Felipe Calderón lanzó una ofensiva militar contra la delincuencia organizada.