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Tres vidas entre Culiacán y Malasia
Foto de la familia González Villarreal. Tres de ellos se encuentran presos en Malasia, acusados de narcotráfico
- The Associated Press
FOTO Mexicanos enfrentan pena de muerte
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Abogado los defiende sin cobrarles
KUALA LUMPUR, Malasia.— Hace tres años, tres hermanos mexicanos fueron arrestados en una redada afuera de un laboratorio de metanfetaminas en Malasia. Este 2 de junio un juez podría otorgarles la libertad o llamarlos a testificar, con lo que se iniciaría un largo proceso de hasta seis años, que podría culminar con una sentencia de pena de muerte a ejecutarse con la horca.
En Malasia el tráfico y posesión de drogas se castiga con la horca sin posibilidad de prisión de por vida.
El caso de Regino, Luis y Simón González Villarreal está haciendo historia en Malasia no solo porque tres mexicanos enfrentan la posibilidad de ser sentenciados a morir ahorcados, sino porque también por primera vez se interpone una petición para revisar judicialmente su situación.
Kitson Foong, el tercer abogado que tienen los hermanos desde enero pasado, uno de los más prestigiosos de Malasia, graduado en derecho en Londres y con 20 años de experiencia, defiende con pasión y sin sueldo alguno a quienes llama "mis muchachos".
"El juez tendrá dos opciones en la audiencia del 2 de junio: determinar que aceptó mi petición y tuvo el poder para hacer una revisión judicial y decidir que el proceso estuvo equivocado y dejarlos libres; o segundo, proseguir con el caso, llamándolos a testificar y emitir un fallo. Si los encuentra culpables, yo apelaría de inmediato", dijo el abogado Foong, expresidente de la Fundación de Ayuda Legal de Malasia, una organización que provee servicios legales gratuitos.
Regino tiene 33 años, Simón 36 y Luis 46. Todos están casados y con hijos en Culiacán, México, de donde son originarios y donde viven sus padres y ocho hermanos.
Regino, Luis y Simón no tenían ni dos semanas en Malasia cuando fueron arrestados en marzo de 2008 en la zona industrial de Johor Bahru, una ciudad ubicada en la frontera con Singapur afuera de un laboratorio de metanfetaminas, donde se encontraron casi 60 libras de dicha droga con un valor en la calle de $15 millones.
La policía encontró huellas de DNA de uno de los hermanos en los guantes que se empleaban en el laboratorio.
Foong confesó que aunque está optimista, está preparado para defender a los mexicanos hasta el final, un final que podría llevarse hasta cinco o seis años.
El caso se encuentra ahora en la Corte Superior; si el juez falla en contra se iría al Tribunal de Apelaciones; y si este falla acudiría al tribunal federal, donde también podría apelar. La última opción del defensor sería solicitar un perdón al rey, algo que el mismo Foong reconoce nunca se ha otorgado para casos de drogas.
¿Inocentes o no?
¿Cree realmente en la inocencia de estos hermanos?
"Pongámoslo de esta manera. Todos los clientes son arrestados porque hay alguna evidencia. Pero en este caso en particular, ellos fueron arrestados afuera del laboratorio de metanfetaminas, nadie estaba adentro. Además las leyes para el tráfico de drogas son acerca de la posesión. Ellos no tenían las drogas en sus manos".
Otras pruebas esbozadas por la defensa son que dos tercios de las metanfetaminas decomisadas han desaparecido y siete de los materiales encontrados en el laboratorio han sido alterados y cambiados.
Uno de lo tres policías que participó en el robo de la droga [en 2008], se suicidó cuando iban a detenerlos.
"Se encontraron huellas de ADN en uno de los guantes de los muchachos porque fueron contratados para limpiar. Pero todo eso no le importa al juez", se queja Foong.
"Mi punto es que si la evidencia han desaparecido, no hay caso que perseguir", remarca con intensidad Foong; pero según el fiscal Umar Jaafar sí hay caso porque hay un reporte previo de los químicos que indican que las drogas existieron.
El juez Mohd Zawawi, de la Corte Superior que decidirá el caso, ya que en Malasia no hay jurado, es conocido como "el Juez Soga", pues ha enviado a la horca a más de 100 individuos y nunca ha liberado a nadie.
De acuerdo con Foong, todo lo que Zawawi quiere saber es qué hacían aquí tres mexicanos en Malasia afuera de un laboratorio de metanfetaminas.
"Sabe por las noticias que México libra una guerra contra las drogas, y luego se presenta este caso e inmediatamente hace la conexión con el narco y dice los capos mexicanos se quieren extender a Asia. Pero si el juez siguiera la ley, ellos estarían libres", enfatiza.
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