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Familiares visitan a tres mexicanos que podrían ser ahorcados en Malasia

Mexicanos en Malasia

Foto de la familia González Villarreal. Tres de ellos se encuentran presos en Malasia, acusados de narcotráfico

- The Associated Press

Mexicanos enfrentan pena de muerte

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Acusados de narcotráfico


SUNGAI BULOH - Los tres hermanos mexicanos que se enfrentan a la pena de muerte en Malasia por un presunto delito de narcotráfico recibieron el martes la primera visita de sus familiares en cerca de tres años, un día antes de que su juicio entre en la recta final.

A las 08.00 de la mañana (00:00 GMT), tres mujeres de la familia González Villarreal, llegadas horas antes de México, cruzaron los portones metálicos del presidio de máxima seguridad de Sungai Buloh para ver y conversar con Luis Alfonso, José Regino y Simón.

La dirección de esta cárcel, en la que se hacinan unos 2,500 internos de más de una decena de nacionalidades, permitió que los tres reos oriundos de Sinaloa mantuvieran un encuentro de unas dos horas con sus hermanas Alejandrina y Leticia y con María Consuelo Soto, la esposa de Luis Alfonso, el mayor de los tres.

El complejo penitenciario de Sungai Buloh, al que Luis Alfonso, José Regino y Simón fueron trasladados la pasada semana desde la cárcel provincial de Johor Baru, está situada a medio centenar de kilómetros de Kuala Lumpur, la capital, en lo que ya es el estado vecino de Selangor y sobre una colina rodeada de plantaciones de palmeras aceiteras.

Al término del encuentro familiar tras los altos muros de la cárcel, las mujeres se mostraron reconfortadas del estado de ánimo y de salud de los tres hermanos, cuyo abogado, Kitson Foong, expondrá mañana el argumento en su defensa.

'De buen ánimo'

"Están tranquilos y bien de salud, también optimistas", dijo Alejandrina pocos minutos después de ver a sus hermanos.

"Tienen mucha esperanza y fe en Dios de que todo saldrá bien", añadió mientras portaba en su mano una de las pequeñas bolsas con ropa que habían traído para ellos, pero que no pudieron entregar debido a los trámites burocráticos que regulan la paquetería para los presos.

"Nos han dicho en la prisión que es mejor que se las entreguemos en mano mañana" al final de la vista, señaló la hermana menor.

Alejandrina explicó que sus hermanos se habían rasurado la barba que se dejaron crecer durante su reclusión en la cárcel de Johor Baru y que durante la conversación preguntaron sobre todo por cómo se encontraban sus padres y el resto de la familia, originaria de Culiacán, en el estado de Sinaloa.

María Consuelo Soto, quien al final de la visita parecía preocupada, comentó que su marido, Luis Alfonso, se había emocionado mucho al hablar de la hija de ambos.

Detenidos en el 2008

Luis Alfonso, de 47 años; José Regino, de 36, y Simón González Villarreal, de 33, fueron detenidos en marzo de 2008 en una nave industrial de Johor Baru, donde la policía encontró supuesto material para la fabricación de metanfetaminas, precursores químicos y cerca de 29 kilos de esa droga.

La legislación penal de Malasia contempla la pena capital para la persona declarada culpable de haber sido detenida en posesión de más de 15 gramos de cualquier droga de las consideradas duras o de 200 gramos de las calificadas como blandas.

En las cárceles de Malasia hay en la actualidad un total de 702 personas condenadas a muerte, dos de las cuales, ambas de nacionalidad india y detenidas en posesión de ketamina, recibieron ayer la sentencia a la pena capital.

En un editorial publicado este martes en la misma página que un artículo sobre el tráfico de droga, el periódico malasio en lengua inglesa de mayor circulación, New Straits Times, señaló que el creciente problema de la droga en Malasia "debe ser exorcizado sin titubeo ni reserva".

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