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Reconstruyen rostro de guatemalteca

Su hijo con deseos de venganza

Su madre al verla se desmayó y su hijo reaccionó con rabia. "Me dijo: 'cuando sea grande voy a comprarme una pistola y voy a matar a mi papá'. Jamás lo perdonaré, pero no quiero venganzas. Ya lo van a sentenciar por intento de homicidio", relata.

Mindi obtuvo ayuda de la fundación de la esposa del presidente de Guatemala, Sandra de Colom, que ordenó su traslado a México para ser ingresada, con apoyo de la embajada guatemalteca, en el hospital gubernamental Manuel Gea González, considerado referencia mundial en cirugía craneofacial.

Fernando Ortiz-Monasterio, el maestro de la cirugía reconstructiva en México y directivo de esta área en el hospital, explicó que la lesión de Mindi es similar a la de la francesa que en 2005 recibió el primer trasplante de rostro.

"Pero no llena ni lejanamente las características para trasplante. Es muy difícil obtener un donador del mismo sexo, raza y edad, que sea una persona con muerte cerebral. Estamos listos para hacer un trasplante de cara, tenemos candidatos, pero ella no", explica.

Una persona con rostro trasplantado gasta de por vida mil dólares mensuales en medicamentos y requiere atención médica especializada, lo que Mindi no podría solventar, añade Ortiz-Monasterio.

Los médicos mexicanos han recurrido al injerto de piel, pero en vez de utilizar la de piernas o glúteos, como se hacía antes, se privilegia la de zonas con color y textura similar al rostro para que el resultado no parezca un "parche", indica el experto.

Por ejemplo, citó, en la frente se ha colocado un expansor, una bolsa que se infla gradualmente, "la piel se estira como en un embarazo", y cuando sea suficiente se retirará para reconstruir la nariz.

"Será una mejoría importantísima, compatible con la vida en sociedad y no necesitará medicamentos", asegura Ortiz-Monasterio.

En un hospital privado, añade, este tratamiento costaría cientos de miles de dólares, pero en el nosocomio gubernamental serán unos pocos miles porque sólo cobran material, estancia (menos de 10 dólares diarios) y algunos medicamentos.

Acompañada de la música de su teléfono celular y una pequeña televisión, Mindi sueña con recuperar su rostro y estudiar computación. Sonríe porque le prometieron una beca en Guatemala.

"Voy a ir a Guatemala cuando terminen con los injertos y después regreso a México, al hospital. Me gustaría que me ayuden para que venga un familiar conmigo. Soy la única aquí que no tiene familia que la vea".

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