Publicidad | Vea su anuncio aquí

  • Semana Santa en Latinoamérica
  • Semana Santa en Latinoamérica
  • Semana Santa en Latinoamérica
  • Semana Santa en Latinoamérica
  • Semana Santa en Latinoamérica
  • Semana Santa en Latinoamérica
  • Semana Santa en Latinoamérica
  • Semana Santa en Latinoamérica
  • Semana Santa en Latinoamérica
  • Semana Santa
  • Semana Santa
  • Semana Santa
  • Semana Santa
  • Semana Santa
  • Próximo álbum

Latinoamérica en Semana Santa

La Semana Santa es una conmemoración religiosa celebrada en todos los países de América Latina para recordar la muerte y resurrección de Jesús; pero en cada uno se lleva a cabo con peculiaridad y características propias.

La tradición heredada de los católicos del Viejo Mundo caló hondo en el pueblo americano y hoy, más de 500 años después, es un festejo humano y solemne que acredita la fe profesada por cientos de millones de personas.

Desde el poblado de Iztapalapa, en México, hasta Los Santos y Herrera, en Panamá, pasando por El Salvador, Perú y Bolivia, muchos son los países latinoamericanos que viven con intensidad unas fechas plenas de fe.

La Pasión de Iztapalapa: Casi 3 millones de mexicanos acuden cada año a las cercanías del Cerro de la Estrella, al sur de la capital mexicana, para rememorar la Pasión de Cristo, un vivo espectáculo en el que participan 6 mil personas.

La celebración allí se realiza desde hace casi 200 años. El que da vida a Cristo carga una cruz de más de 75 kilogramos por tres kilómetros, desde la Plaza Central hasta la cima del Cerro.

Una tradición del siglo XIX: Todo comenzó en 1833, cuando los habitantes de Iztapalapa le imploraban al Señor del Santo Entierro o "Señor de la Cuevita", el patrono del lugar, que los salvara de una terrible epidemia de cólera morbus que diezmó este poblado.

Cada año, 450 vecinos de todas las edades y los más de 5 mil nazarenos participan en la representación de la Pasión, durante la cual millones de cristianos reviven el sufrimiento de Cristo buscando una expiación de sus pecados.

La Semana Mayor en Guatemala: La ciudad colonial de Antigua, a 40 kilómetros de la capital gatemalteca, celebra la Semana Santa de mayor relieve y devoción en Guatemala.

En Antigua, la Semana Mayor tiene "sabor, olor y color", debido a la variedad de platillos típicos que se elaboran para esas fechas y los adornos con que se decora toda la ciudad.

Los indígenas del Sonsonante: En El Salvador muchas son las procesiones que se celebran en Semana Santa, aunque ninguna con el brío del departamento de Sonsonate, en la zona occidental, donde existen pequeños núcleos de indígenas que conservan sus tradiciones.

Algunas actividades son una mezcla de ritos paganos y cristianos, en los que participan las "cofradías", que son organizaciones indígenas que guardan "secretos de raza" y a cuyos actos no es permitido el ingreso a nadie que no sea miembro de la comunidad.

La tradición panameña: Hablar de la Semana Santa en Panamá es hacerlo de lo que acontece en las provincias de Los Santos y Herrera, en la península de Azuero (en la zona del Océano Pacífico), las que concentran el mayor número de ritos y fervor religioso.

La comunidad de La Villa de Los Santos se distingue por celebrar la semana de manera "solemne" y "conservadora", con procesiones que destacan por los arreglos florales de las andas.

El sermón de las tres horas: El tradicional sermón de las tres horas en el que se glosan las siete palabras de Cristo en la Cruz nació en 1650, creación del sacerdote jesuita Francisco del Castillo.

Desde Lima este sermón del Viernes Santo se ha extendido progresivamente a toda la cristiandad. Hoy, la televisión se encarga de difundir este sermón, que puede ser escuchado cómodamente en los hogares de los peruanos.

Las picardías bolivianas: La Semana Santa en Bolivia es peculiar por las picardías y pillerías de algunos católicos convencidos de que, muerto Dios, no puede darse cuenta de los pecados cometidos el Viernes Santo.

Ese día, por la noche, es cuando se da por muerto a Dios, a consecuencia de la creencia de un dios-trino, y los jóvenes campesinos suelen aprovechar esta situación para robar algún cerdo o un ave, pues nadie tomará en cuenta sus pecados. Dios no lo puede ver.

En las ciudades, muchos se sienten tentados de hacer lo prohibido porque Dios, desde la muerte, no los puede ver. Además de los actos de constricción y de gloria por la resurrección, la Semana Santa tiene un encanto especial por su gastronomía.

Recordando el sufrimiento: Con lágrimas, lamentaciones, quejidos, clamores, sangre y dolor... mucho dolor; así viven algunos la Semana Santa. Recorren largos trayectos descalzos, de rodillas e, incluso, arrastrándose.

Algunos flagelantes semidesnudos se suman al calvario, azotándose latigazos en cada uno de los rincones que asoman de su cuerpo.

¿Masoquismo o recuerdos de Cristo?: Los más fanáticos y fervientes admiradores de Jesucristo creen que la forma de sentirse más cerca de él consiste en revivir y experimentar en sus propias carnes el mismo sufrimiento, incluso el que padeció con la crucifixión.

Y es que para los cristianos, Jesucristo es el hijo de Dios que murió en la cruz para que el Padre perdonara el pecado original. Todo empezó porque Adán y Eva desafiaron las normas del Paraíso y comieron la fruta prohibida.

Para algunos, la Semana Santa sigue la tradición de lo que fueron unos aflictivos días. Es la cultura del sacrificio, del padecimiento y del sufrimiento, pero sin olvidar el objetivo de la resurrección y la vuelta a la vida.

Un despliegue gráfico: Se trata de una celebración a la que creyentes, agnósticos y espectadores no son ajenos. Unos lo hacen como promesa, otros como agradecimiento, otros para pedir "favores" o arrepentirse de los pecados.

Los no creyentes, o sí, pero no flagelantes, estiman estos actos como "autodestructores", contenedores de una cierta tendencia masoquista que hace creer que la mejor manera de aliviar las conciencias es que la gente se sienta cercana al dolor.

Dicen que la palabra "pasos" deriva del término latino "passus", que venía a significar sufrimiento; y que los romanos denominaban genéricamente "crux" -de cruz- a todo instrumento de suplicio que sirviera para someter a una muerte lenta y cruel.

La crucifixión: Sin duda, uno de los métodos de tortura del ser humano más atroces es la crucifixión. Su origen no se ha datado con exactitud, pero es bastante anterior al suplico de Jesús de Nazaret, ya que se sabe que asirios, egipcios, griegos, cartagineses, fenicios y persas lo ejecutaron antes que los romanos.

Según antropólogos, la crucifixión -junto con la horca- quedaba reservada a los criminales de más baja condición, ya que el resto de los condenados a muerte eran decapitados.

El fervor más doloroso: En la actualidad, Filipinas es uno de los países en que el lado más sufrido de la Semana Santa desata mayor fervor. Se trata de un país enclavado en el continente asiático, pero en el que la mayoría de la población profesa la religión católica y cuya creencia en los milagros se multiplica en estas fechas.

Filipinas estuvo colonizada por España durante 300 años y los habitantes de la mayoría de sus más de 7 mil islas fueron convertidos entonces a la fe católica, lo que motivó una mezcla de ritos locales y creencias cristianas.

Desde el siglo XVI en que las órdenes de los Agustinos, los Franciscanos, los Jesuitas y los Dominicos se encargaron de evangelizar al pueblo filipino, Filipinas sigue el calendario católico de fiestas.

Los "mártires voluntarios": Algunos son clavados por las palmas de las manos, y son capaces de resistir durante 20, 30 ó 40 segundos ante un público, entre paisanos y turistas, que no cabe en su asombro.

Algunos se encargan de recoger con pañuelos las gotas de sangre que resbalan por las cruces porque creen que esa sangre trae suerte y lava los pecados de la humanidad.

En estas crucifixiones los cuerpos de los "mártires voluntarios" reposan sobre un pedestal en el que apoyan los pies, ya que, de lo contrario, sus manos se rasgarían.

Publicidad | Vea su anuncio aquí

Próximos álbumes

Detrás de la Pasión de Cristo en Iztapalapa

'Árbol por Árbol tu ciudad reverdece 2013'

Las playas, destino preferido de los vacacionistas

Latinoamérica en Semana Santa

Disfruta más imágenes
a tu izquierda