Aparición de monstruos en la Ciudad de México
Una turba de más de 200 monstruos se dejó ver en las calles de la Ciudad de México. Chicos y grandes los miraron con asombro.
Y a pesar de verse superados en tamaño, los curiosos no cesan de observar la quitud de estos seres de múltiples colores y formas extrañas.
Por cuarto año consecutivo, en la Ciudad de México reinaron los alebrijes.
Gracias al éxito que ha tenido la presentación de este tipo de monstruos en las calles de la capital, una vez más se realizó el Desfile de Alebrijes Monumentales, esta vez con algunos ejemplares aludiendo al bicentenario de la Independencia mexicana.
Héroes nacionales vueltos monstruos, tanto de la Independencia como de la Revolución, protagonizaron la fusión de historia y cultura mexicanas.
Organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y el Museo de Arte Popular (MAP), el desfile de estos extraños seres ocurrió en el emblemático Paseo de la Reforma, donde se posaron los alebrijes para llenarlo de vida, luz y color.
Más de doscientas piezas fueron después colocadas en la principal avenida de la capital, donde por días fueron admiradas por gente de todas las edades.
Y como ya es tradición, los alebrijes se dejaron fotografiar por las lentes más curiosas, junto a niños que lejos de temerles, les admiraron.
Además de los motivos del Bicentenario, estos objetos son representativos de la cultura mexicana.
Son artesanías, elaboradas completamente a mano a base de materiales como papeles de colores, cartoncillo y madera.
Además del trabajo que significa extraer de la imaginación a estos seres, los acabados son sumamente importantes. Desde emular distintas texturas hasta garantizar la resistencia del material, la elaboración de un alebrije es una tarea que parece de nunca acabar.
Y además del trabajo que implica la elaboración de estas figuras fantásticas, tienen implicaciones culturales.
Reflejan en mucho las creencias y la ideología del mexicano, quien se ha destacado por la capacidad de burlarse de las cosas que más dolor o temor le causan, como lo desconocido o la muerte.
La tradición de los alebrijes en México data de muchos años atrás.
Fue en 1936 cuando comenzó la elaboración de estas piezas, las cuales nacieron con todo y su nombre.
Quien dio origen a los alebrijes es Pedro Linares López. Al respecto de su famosa creación, Linares ha relatado que en uno de sus sueños vio a estos extraños seres acompañarlo a lo largo de una vereda. Mientras caminaba junto a estas criaturas, escuchaba voces a lo lejos que gritaban la palabra "alebrijes".
Por esa razón, al despertar, Linares puso manos a la obra para dar origen a estas figuras que había conocido en sueños, y con ello, dio inicio a un arte muy mexicano.
La elaboración de cada uno refleja un acto absolutamente artístico.
Pero el representar a los héroes de la Independencia y la Revolución mexicana como monstruos, es para los artistas que los realizaron, todo un homenaje.
Y si el hecho de mirarlos como una artesanía más que como un monstruo de plano no te convence, hay más motivos para mirarlos con otros ojos.
Para muchos, los alebrijes son seres no del todo agradables. Sin embargo, ese es el motivo que dio origen a una leyenda más.
Se dice que los alebrijes están dotados de ciertos poderes mágicos. Al mirarlos, son ellos los que nos escogen, y no al revés.
Y cuando una persona manifiesta que le gusta alguno, ellos son capaces de mover a nuestro favor las fuerzas del universo, en agradecimiento al cariño que se llega a sentir por un ser “tan feo”.
Sin embargo, hay otros que los consideran la magnífica expresión de lo que la imaginación del ser humano puede concebir.
“Se me haría increíble siquiera imaginar una criatura de este tipo. Y más todavía, hacerla realidad. Es cierto que son un poco extraños, salen de lo convencional. Pero precisamente ese es su encanto”, dijo Gerardo Hernández, en una entrevista con Univision.com en esta avenida.
Esta es otra expresión de la creatividad mexicana.
Es también una muestra más de que la belleza es completamente subjetiva.
Una turba de monstruos irrumpió en la vida cotidiana de los mexicanos.