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Una 'revolución verde' irrumpe en techos y balcones de Ciudad de México

Taxis eléctricos


En la zona centro, abundan los bicitaxis y a partir de este año circulan taxis cero emisiones que funcionan con electricidad y se recargan en estaciones cuya energía es 25% solar.

Cristóbal Reynoso, conductor de uno de esos taxis, comenta que los usuarios se dan cuenta de que están en un vehículo eléctrico sólo después de abordarlo.

"Cuando les indicas que es eléctrico, que no usa gasolina, ni aceite, ni anti-congelante y tampoco trae tubo de escape, es emocionante, porque dicen: '¡No contaminamos!'", explica.

Otros ciudadanos también hacen su parte al tirar la basura. El primer domingo de cada mes en el Bosque de Chapultepec intercambian deshechos reciclables --botellas de plástico, papel, cartón-- por verduras y vegetales que se cultivan en la capital, como tomates, maíz o nopal.

Para alentar los huertos urbanos, la alcaldía y organismos privados ofrecen asesoría gratuita e incluso semillas y tierra.

"Es fácil, divertido y barato", comenta Liliana Balcázar al subrayar que cultivar vegetales también contribuye a la salud en un país con un grave problema de obesidad.

Cattan es apoyado en su huerto urbano por Gabriela Vargas, una ex fotógrafa de 43 años cuya pasión surgió hace 12 años, cuando plantó vegetales en su balcón para obtener alimentos más sabrosos y saludables para su hija.

Nuevo proyecto en la capital del país 

"Cuando empecé hace 12 años, era la loca sembrando lechuga en su departamento. Ahora es muy común", explica Vargas, directora del proyecto Cultiva Ciudad, que asesora a ciudadanos, escuelas e instituciones.

Vargas es ambiciosa y tiene un nuevo proyecto para llenar la ciudad de frutales. El año pasado, su organización donó 6.000 árboles a varias zonas de la ciudad.

Su nuevo proyecto es un huerto con árboles de manzana, durazno y guayaba. La alcaldía le facilitó 1.650 metros cuadrados que antes ocupaba un edificio afectado por el terremoto de 1985 y derribado en 1990.

Pese a que la ciudad es cada vez más verde, la contaminación aún es visible y oculta a menudo las montañas que rodean la urbe. El nivel de monóxido de carbono disminuyó 90% en 20 años, pero persisten el ozono y las partículas suspendidas.

"La buena noticia es que la tendencia de los últimos diez años es una disminución consistente. Si mantenemos la tendencia, en 10 años casi estará resuelto el problema de contaminación", asegura Armando Retama, director del sistema de monitoreo de la calidad del aire de la ciudad.

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