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Los primeros americanos

Los dueños del continente

Aunque  los americanos nativos sean  los dueños ancestrales del continente, a los indígenas se les sigue postergando tanto en la realidad como en la ficción. Incluso, las telenovelas se hacen eco de prejuicios y estereotipos.


¿Mestizo o caucásico?

Un prejuicio común en América Latina es favorecer, sobre todo al momento de dar empleo, a los de piel clara,  olvidando que somos una raza mestiza.

En Pueblo Chico Infierno Grande, Mario Iván Martínez daba vida a un inmigrante italiano casado con una india purépecha (etnia de Michoacán).

A su hijo Jenaro lo interpretaba el rubio y de ojos claros Juan Soler (en la foto), no precisamente  la visión ideal de un mestizo.
India ladina

Otras imágenes negativas de los indígenas es mostrarlos como ladinos, maleantes, borrachos, y solapados. La directora Mónica Miguel se ha encargado de retratar a este estereotipo nativo. En la telenovela de época, Alborada, Miguel representó a a la fiel criada india de Doña Juana (Daniela Romo),  que también era su mejor cómplice en  todos sus crímenes.
Gran Torino

Los indígenas y la brujería van ligados en la imaginación telenovelera. Un famoso brujo indio fue Don Torino (Ernesto Gomes Cruz) quien, en 1990, fuera el dueño de un pueblo perdido en La Fuerza Del Amor.

Este brujo tenía aterrorizados a los campesinos del lugar. Para colmo,  era libidinoso y andaba persiguiendo a las pueblerinas. Por suerte,  llegaban unos médicos capitalinos muy blanquitos (Ari Telch y Alfredo Adame) que destruían las supersticiones nativas e imponían el progreso.
De indio a pájaro

José Carlos Ruiz (en la foto en Las Vías Del Amor) también ha retratado, a lo largo de su variada carrera, a varios brujos nativos, un cliché telenovelero.

En Tormenta En El Paraíso es el sacerdote maya que lanza la maldición de la Perla Negra. Y en Mariana De La Noche era Isidro, un curandero tan hábil que hasta se metamorfoseaba en pájaro.

Por llevarle la contraria al brujo

El colmo del cliché del indio brujo malévolo tuvo lugar en Fuego En La Sangre.

Un curandero indígena (Adalberto Parra), perteneciente a una etnia desconocida por los antropólogos, solivianta los ánimos de un poblado de incultos indios en contra de la doctorcita rubia y citadina que pretende robarle el negocio al brujo.

A la pobre Dra. Leonora (Sofía Vergara) casi la queman los indios que no se dan cuenta de que ella simboliza el progreso y bienestar.

El secreto del “cocolvosh”

Otra visión estereotipada de los grupos étnicos es creerlos guardianes de secretos esotéricos.

En Heridas De Amor, Miranda (Jacqueline Bracamontes) recibe de su nana india el secreto del “cocolvosh”, una magia milenaria tabasqueña asociada con el chocolate.

Miranda rápidamente comercializa este regalo místico, crea una industria de bombones y se hace rica a costa de un misterio sagrado.

La curandera de la tribu

A Isela Vega también le tocó interpretar a una curandera Ya'Hi en Ramona. Matea era tan sabia en medicina herbolaria que cuando su hija (Shaula Vega) quedaba embarazada,  producto de una violación,  le administraba un efectivo remedio que la hacía abortar.

Vaqueros y pieles rojas

Aún así, Ramona destaca como una de las pocas telenovelas que retrata a los grupos étnicos sin estereotipos negativos ni actitud condescendiente. Basada en la novela de Helen Hunt Jackson, Ramona es una denuncia a los abusos cometidos por los blancos en contra de las poblaciones nativas del Far West.
La producción de Lucy Orozco amplía su visión del racismo otorgándole connotaciones modernas. Hay supremacistas blancos que odian a los latinos, y estos a su vez, menosprecian a los pieles rojas. Es así que Ramona (Kate Del Castillo) debe sufrir por ser hija de hacendados de origen latino y por enamorarse de un indio.

En pie de guerra

Ramona describía la tragedia del indio Alejandro de Asís (Eduardo Palomo), un hombre de paz que se ve obligado por los prejuicios y codicia del hombre blanco a defender su amor, su pueblo y finalmente su vida.

Forzado a usar la violencia, Alejandro es considerado por una sociedad que no es la suya,  un peligroso criminal y termina ahorcado, dejando libre a su esposa mestiza para casarse con un hombre blanco.

La "pobre" india

El racismo no era un fenómeno suscrito sólo al Lejano Oeste, en Amor Real se muestra los prejuicios en contra de las etnias nativas en el México del Siglo XIX.

Rosario Aranda (Ana Martin) es un personaje rico en matices y que ha vivido muchas vidas, desde ser costurera a prostituta. Sin embargo,  cuando se refieren a ella dicen "esa pobre india" o esa "india" .

El mismo Manuel (Fernando Colunga), su hijo, habla de que es el producto de la violación de una "india" por parte del patrón.

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