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La vida de Sonia Sotomayor
Un duro camino
La modestia es, según quienes la conocen, uno de los rasgos distintivos de esta magistrada, que pese a su brillante trayectoria profesional nunca ha perdido de vista sus orígenes.
Nacida el 25 de junio de 1954 en el seno de una familia humilde en el Bronx, Sonia Sotomayor es ahora jueza de la Corte Suprema, la primera hispana en integrar el más alto estrado judicial.
Su madre, Celina Sotomayor, asumió las riendas del hogar tras la muerte
de su esposo, Juan Sotomayor y se encargó de criar a sus dos hijos, Sonia y Juan Jr., a quienes inculcó
la idea de que el trabajo duro y la educación eran la mejor forma de
progresar en la vida.
Fue así que les compró la única enciclopedia del barrio y costeó sus
estudios en una escuela católica, convencida de que equipados con los
conocimientos necesarios sus hijos podrían llegar tan lejos como
quisieran.
Los dos aprovecharon los esfuerzos de su progenitora, una enfermera que
trabajaba seis días a la semana y que vivió para ver a uno de sus
hijos convertido en médico y a la otra en candidata a ocupar uno de los
nueve puestos vitalicios en la Corte Suprema.
Sonia Sotomayor describió a su madre como
la inspiración de su vida, la persona a la que debe todo lo que es y
alguien ante quien se sigue sintiendo pequeña.
"Soy sólo la mitad de mujer que ella", dijo la magistrada, a quien de
niña le gustaba leer las aventuras de la joven detective Nancy Drew y
seguir la serie policiaca de televisión Perry Mason, personajes a los
que ella aspiraba a imitar.
Su talento, perseverancia y el apoyo familiar le permitieron obtener
una beca para estudiar en la prestigiosa Universidad de Princeton,
donde se graduó "summa cum laude". Después de Princeton, se graduó de
la Facultad de Derecho de Yale.
Tras licenciarse, comenzó a trabajar en la oficina del fiscal de
distrito de Manhattan, bajo la batuta del mítico Robert Morgenthau, un
puesto que ocupó entre 1979 y 1984.
Ese año, George Pavia, un abogado que representaba a Fiat y otras
empresas italianas, la fichó para trabajar en el sector privado.
En 1991 dio otro paso adelante, gracias al presidente George H.W. Bush,
quien la nominó para ser jueza de distrito en Manhattan, un puesto para
el que fue confirmada un año más tarde y que la convirtió en la primera
jueza federal hispana en New York.
Su decisión más memorable en el citado tribunal de distrito se produjo
en 1995, cuando puso fin a la huelga de siete meses de las Ligas
Mayores de Béisbol, al emitir un dictamen que respaldó la posición de
los jugadores y no la de los dueños de los clubes.
El presidente Bill Clinton la designó en 1997 para el Segundo Circuito
Federal de Apelaciones, aunque los republicanos bloquearon su
nominación durante más de un año, aparentemente por el temor a que
algún día pudiera ser elegida para el Supremo.
Sotomayor se divorció cuando era joven y nunca ha vuelto a casarse ni ha tenido hijos.
Amante del béisbol y de la comida, Sotomayor se describe como una
persona "extraordinariamente intensa" a la que le gusta disfrutar de la
vida.
© 2012 Univision Communications Inc.
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