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Plan demócrata de reforma migratoria amplia: ¿Politiquería o llamado a negociar?

Plan de los demócratas

El senador Bob Menéndez, demócrata de New Jersey.

- AFP

La lucha de nunca acabar


WASHINGTON, DC - La presentación del proyecto de reforma migratoria amplia por el senador demócrata de Nueva Jersey, Robert Menéndez, vuelve a poner sobre el tapete el eterno debate de los republicanos acusando a los demócratas de presentar estas medidas sólo con fines políticos, y de los demócratas acusando a los republicanos de ser los responsables de bloquear el avance de éste y otros proyectos que ofrezcan alivio migratorio a los indocumentados.

Hay un marcado contraste, empero.

De un lado se ofrece una medida demócrata sensata que propone corregir todos los aspectos quebrantados de nuestro sistema migratorio: la legalización de los indocumentados, componer el sistema de inmigración legal, reforzar los controles en la frontera y al interior del país, e incluso lidiar con los futuros flujos de trabajadores que vaya necesitando nuestra economía.

De otra parte, hay proyectos republicanos de nacionalización y obligatoriedad del sistema E-Verify en ambas cámaras del Congreso que sólo buscan lidiar con un aspecto del problema migratorio de la forma menos correcta con el potencial de afectar a trabajadores autorizados, a industrias como la agrícola, y promoviendo la falsa idea de que los ocho millones de trabajadores indocumentados que hay en nuestra economía desaparecerán como por arte de magia.

Ya los republicanos de ambas cámaras han indicado que no colaborarán en ningún plan de reforma migratoria amplia hasta que, según ellos, no se asuma el control total de nuestras fronteras aunque al mismo tiempo no quieren reconocer los avances logrados en materia fronteriza y aunque por más gente que se deporte siempre digan que no es suficiente.

En la Cámara Baja de mayoría republicana las posibilidades de avance de un plan de reforma migratoria a corto plazo son nulas.

En el Senado la mayoría demócrata se redujo tras los comicios de medio tiempo de 2010 y recordemos que no todos los demócratas apoyan la reforma migratoria amplia de manera que sin apoyo republicano -hasta el momento inexistente-, no habrá reforma migratoria.

¿Por qué entonces presentar un proyecto precisamente con ese fin?

Las respuestas pueden variar según se vea.

Puede ser un llamado a que al menos un puñado de republicanos evidencien un grado de sensatez,  vengan a la mesa y comiencen cuando menos a negociar un asunto que no es sólo vital desde el punto de vista humanitario y económico sino político.

Sólo tenemos que remitirnos a diversos recientes sondeos de opinión y a las elecciones generales de 2008. Hace unas semanas la firma encuestadora Latino Decisions e ImpreMedia revelaron un sondeo entre votantes latinos registrados donde el tema de la inmigración figuró al tope de la lista de estos electores.

En 2008, Barack Obama, quien prometió una reforma migratoria amplia como candidato, ganó 67% del voto latino, pero 75% del voto inmigrante precisamente por su promesa de reforma.

Los demócratas saben que esa promesa de Obama no se ha concretado y que tenemos otra elección presidencial en puerta el año entrante sin que se haya resuelto el asunto y con la percepción y la realidad de que su administración sólo ha reforzado programa policiales y de deportación.

En ese contexto y con la inacción de los pasados dos años y medio, cualquier esfuerzo demócrata puede interpretarse como un intento de demostrar acción aunque al final no pueda concretarse.

Pero también es cierto que a cada oportunidad los republicanos sólo critican y bloquean medidas de alivio migratorio, aún las de alcance limitado tal y como hicieron con el proyecto DREAM Act de legalización de jóvenes indocumentados a fines del año pasado.

El mismo sondeo de Latino Decisions encontró que los votantes latinos confían más en los demócratas que en los republicanos en el tema migratorio por un margen de 65% sobre 19%.?

Los hispanos, empero, saben leer entre líneas.

Si bien la presentación del proyecto demócrata de reforma migratoria amplia mantiene el debate vivo con una solución sensata, los simbolismos tienen que pasar a acciones concretas de parte de ambos partidos: los demócratas tienen que emprender una lucha genuina a favor de medidas como el proyecto de Menéndez y en contra del E-Verify, y un sector republicano, así sea por su viabilidad política nacional, debe evidenciar el valor de enfrentar al ala extremista de su partido y cooperar en el avance de soluciones de sentido común.

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