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Activistas pro inmigrantes y laborales lanzaron boicot contra Arizona

Precio a pagar

"Debemos enviar un mensaje a otros estados" que puedan estar considerando leyes semejantes, dijo Karen Narasaki, presidenta del Centro de Justicia asiático-estadounidense. "Hay un precio que pagar cuando se abusa la ley", señaló.

"Hay una vía correcta y una errada. La correcta es que el Congreso cumpla su obligación constitucional y regule la inmigración", afirmó Murguía, al instar a los legisladores a aprobar una reforma migratoria.

Obama reiteró el miércoles que quiere empezar a trabajar en una reforma migratoria integral este año. El mandatario apoya una propuesta que integre seguridad y alternativas para la legalización de los indocumentados.

Sólo un borrador

Los líderes demócratas en el Senado presentaron la semana pasada un esbozo de reforma, aún sin forma de texto legislativo, pero hasta ahora no ha recibido apoyo republicano.

La propuesta o borrador de ideas incluye un fuerte componente de seguridad nacional y una rigurosa vía de legalización, similar a la recomendada en otro borrador por los senadores Charles Schumer (demócrata de Nueva York) y Lindsey Graham (republicano de Carolina del Sur) a mediados de marzo.

Graham se retiró de la comisión que redactaba el proyecto, dejando solos a los demócratas.

Cuestión de números

Para que la reforma migratoria sea aprobada en el Senado se necesitan 60 de los 100 asientos en el hemiciclo. Los demócratas cuentan con 57 votos más el probable respaldo de los dos independientes, Joe Liberman (Connecticut) y Bernard Sanders (Vertmont). Pero entre 6 y 10 legisladores demócratas no la apoyan porque fueron electos en distritos cuyos votantes no están de acuerdo en legalizar a los millones de indocumentados.

Este escenario pone a la reforma cuesta arriba y obliga a los demócratas a buscar respaldo republicano. El único voto favorable entre junio del año pasado y finales de marzo fue el de Graham, pero el senador de Carolina del Sur abandonó el intento.

La Casa Blanca y los demócratas en el Congreso admiten que hace falta el respaldo de al menos un senador republicano para que esta reforma avance, una posibilidad que se ve difícil este año en el que se realizarán unas elecciones legislativas clave en noviembre.

El primer martes del penúltimo mes del año, los electores estadounidenses renovarán la Cámara de Representantes y dos tercios del Senado. Ambas cámaras están controladas por los demócratas y los republicanos están convencidos de arrebatarles el poder sin el voto por la reforma migratoria.

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