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Los trucos del amor a la mexicana
El abecedario de los amuletos: Para los solteros que buscan una pareja o para los que pretenden reavivar su relación amorosa, existe una amplia gama de curiosos fetiches para atraer la suerte en las artes amatorias.
Los hay con forma de seres mágicos, de herradura o de genitales y todos tienen la finalidad de canalizar la energía positiva para cumplir los deseos de aquel que busca el amor.
Algunos amuletos son confeccionados respecto a la propia necesidad del usuario y están hechos con base en elementos de la naturaleza.
De Santos y estampillas: Los que tienen dificultades para conseguir una conquista, o no han encontrado a la persona adecuada, optan por pedir ayuda a los santos del amor.
Esos aliados, según quien cree en ellos, les permiten afrontar problemas y tener buena suerte en su búsqueda. No son pocas las personas que acostumbran traer estampillas de sus santos predilectos en la cartera, sintiéndose protegidos con éstas.
Una hierba atrapaenamorados: La planta del toloache es la protagonista de aquellas historias de amor, en las que el amante despechado induce a su prospecto al enamoramiento y aunque la ciencia asegura que su ingestión provoca severos daños neurológicos, este producto es vendido en muchos mercados mexicanos de manera legal.
Según la tradición prehispánica, para que alguien se enamore de uno, basta poner polvo o gotas de toloache en la comida del prospecto, quien ciegamente caerá rendido.
La mágia en polvo: Pero los rituales amorosos no terminan. Algunos ingeniosos remedios caseros, como el polvo de San Antonio o el de la Virgen de Azahar, prometen resultados inmediatos.
Estos talcos-maravilla se compran a precios realmente económicos, menos de 20 centavos de dólar. Pueden ser untados en el cuerpo, puestos en una vela roja o bien rociados en las sábanas y en la ropa del la víctima a atrapar.
Algunas costumbres hablan del uso de las secreciones del cuerpo, como el polvo de las uñas o el cabello, para retener o atraer al ser amado.
Prácticas de vudú: Simpáticas figuras humanas se venden, ya sea juntas o separadas, en el famoso Mercado de Sonora, en el centro de la Ciudad de México.
Pero no son tan indefensas como parecen pues según las creencias haitianas, de donde son originarias, a través de estos muñecos se puede manejar a otra persona a voluntad.
Los vendedores de estos ritos dicen que para hacer efectivo el hechizo basta con tener una foto o algún objeto del enamorado para unirlo con el muñeco, al que se le dicta lo que deberá hacer.
Un truco muy candente: Las velas de cera además de proyectar seducción y calidez, se han convertido en fuentes de poder en la vida de las personas. Sus diversos beneficios no solamente se clasifican por los colores sino también por sus formas.
Los tonos más vendidos en las fechas de San Valentín son anaranjados, rosados y rojos, pues se tiene la creencia que son los auxiliares en el mejoramiento de las relaciones de pareja y la armonía en la amistad.
Del olfato nace el amor: Por la nariz también se cautiva y el ser humano ha sabido sacar provecho de los aceites de origen vegetal, fórmulas para estimular hasta al más difícil de conquistar.
El aroma de la seducción por excelencia es el pachuli, considerado un afrodisíaco que provoca reacciones emocionales intensas para que el ser amado caiga rendido. La tradición dicta que al ponerse la loción deberá evocarse el nombre del ser a quien se quiere atraer.
Una ducha de suerte: También se puede encontrar una amplia variedad de jabones de uso diario que prometen apoderarse de la voluntad y el amor pasional de la persona amada. Estos se consiguen por menos de un dólar en mercados especializados en hierbas y remedios caseros.
En sencillas cajas de fabricación casera se venden jabones que tienen nombres como: Siete Machos, de Venus, Ven a mí y Miel de Amores. El ritual dicta que deberá bañarse en días especiales pronunciando el nombre del ser amado al lavarse con él.
De hechizos y oraciones: La magia mexicana ha tomado por asalto las costumbres religiosas a través de las oraciones. El misticismo católico se ha mezclado con frases profanas en las que se piden deseos de toda índole, entre ellos atraer el amor.
Así son varias las oraciones que se venden con la finalidad de invocar a santos o hasta a la muerte para pedir ayuda en la búsqueda del amor. Estas se consiguen fuera de las iglesias o en algunos mercados.
Amarres milagrosos: Para aquellos que tras probar de todo no consiguen su objetivo, se les recomienda recurrir a los expertos en la santería.
Los brujos son conocidos por los hechizos que realizan para lograr uniones que sin ayuda serían imposibles.
El "amarre" es conocido como un acto de brujería al que la gente recurre cuando no consigue el amor por medios naturales.
En esta acción el solitario se vale de medios sobrenaturales para hacer que el ser amado permanezca por siempre a su lado, aún en contra de su voluntad.
Una visión al futuro: Pero cuando la ansiedad de aquellos corazones solitarios es demasiada existe un atajo para conocer lo que les depara su destino: los ritos adivinatorios.
Los adivinos recurren a cartas, semillas, la lectura de las líneas de la mano y algunas más extrañas como las pupilas de los ojos para conocer el futuro personal.
Su uso es variado: para conocer posibles engaños amorosos, lugares en los que pueden encontrar a su media naranja o explorar posibles maneras de mejorar su presente. Pero existe un riesgo en esta práctica: caer en manos de charlatanes.
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