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El Mercado de las maravillas
El Mercado de Sonora, en la zona centro de Ciudad de México, es famoso por reunir una serie de objetos relacionados con el misticismo, la fe, los rituales y las tradiciones del país. Desde hace 48 años, este lugar vende objetos para la brujería, animales exóticos, plantas curativas y artesanías difíciles de conseguir.
La herbolaria y las plantas que tienen fama de curativas son un imán para los que buscan un remedio medicinal para sus males. Entre las más solicitadas está la Damiana de California usada por los indígenas como un afrodísiaco y para combatir la debilidad muscular, el estrés y la migraña. La carne de zorrillo molida para acabar con la anemia; el Bálsamo de Perú usado contra el reumatismo y la artritis y la sangre de venado para combatir las disfunciones como la erección sexual. Los precios oscilan entre los 3 y 6 dólares el kilo. "Las plantas medicinales son bien vendidas", dice Félix, encargada del puesto de hierbas en el mercado.
El pez diablo es uno de los más raros que se pueden encontrar en el mercado, pues es utilizado para brujería o para intentar resolver cuestiones de salud como el cáncer y a veces funciona como amuleto, por ello es uno de los más caros. El costo depende del tamaño, los más pequeños miden alrededor de 10 centímetros y cuestan 10 dólares; los más grandes, que pueden alcanzar tamaños hasta de 50 centímetros, tienen un precio es de 40 dólares, según dice Roberto, encargado del local que vende este producto. Este pez es una parte de la mantarraya, que al disecarse, forma la cara del diablo.
El Mercado de Sonora está dividido en varios secciones; en el pasillo de alimentos para mascotas, resalta uno en especial: los mosquitos molidos. Son extraídos de lagunas y tienen un alto contenido de proteína y calorías, dice un vendedor. Se venden por kilo o por gramo para alimentar a las ranas, sapos, gallinas y pájaros a unos 12 dólares el kilo. Pero los compradores también pueden encontrar comidas más comunes para aves como el alpiste, que es el que más se vende, alimento para gallo, para pollo, para conejo, para ratón y semillas de girasol para los loros.
El mercado también es famoso por la venta de artículos prohibidos, como los murciélagos disecados. Aunque no están a la vista en ningún puesto, se venden a 7 dólares aproximadamente cada uno y se usan para la brujería. En el local 'Brujah Lukcero' afirman que una vez que se tiene al animal muerto se lleva con la experta en magia, ésta le extrae el corazón y la sangre con las uñas y hace un conjuro de consagración con vino para hacer un 'amarre' (atar emocionalmente al ser amado). El costo del embrujo es de 300 dólares.
Y justamente las ciencias ocultas como la santería, la magia blanca y la negra se extienden a lo largo de unos 60 puestos que ofrecen todas las novedades de esta índole.
Amuletos como el de la foto de la izquierda, donde el negro y el rojo representan la vida y la muerte, el comienzo y el fin, la guerra y la tranquilidad características de Elegguá, un dios de la santería. La mayoría de los objetos no son agradables a la vista, pero son funcionales para los practicantes.
Entrelazándose con la fe y los poderes curativos, la piel de la víbora de cascabel se vende como un remedio para combatir el cáncer; los vendedores también recomiendan fermentarla con alcohol para curar heridas graves en el cuerpo.
Con precios que van de entre 30 a 50 dólares por víbora, su sangre, aceite, piel y carne, son ofrecidas por los vendedores como una opción de salud.
Lo más cotizado se encuentra a lo largo del pasillo esotérico. Los jarabes con hormonas y feromonas para atraer al ser amado y los que se encargan de la destrucción, se venden a lo largo de este lugar.
Los más comprados son los que, al ingerirse, logran conseguir pareja pero también los que hacen el mal sin importar sexo ni edades. Cada frasco con la supuesta poción mágica cuesta entre 4 y 15 dólares dependiendo de la eficacia que se busca, señalan locatarios.
La religión yoruba (santería) también está representada en el mercado por imágenes como Santa Bárbara, vestida de rojo y con espada en las imágenes católicas, en la santería se identifica con el dios Changó, el guerrero a quien se le atribuye la fuerza. En el mundo del bien y el mal, según la santería, la vida de cada persona está supervisada por un dios (orichá) que toma parte activa de su vida diaria.
Una de las imágenes más populares en el Mercado de Sonora es la de San Lázaro, poco conocido en la religión católica, pero es considerado el protector de los enfermos.
Cada vez que alguien le pide que alivie su mal, según la creencia, San Lázaro le da sus muletas para ayudarlo a superar su enfermedad. Cada figurilla cuesta 3 dólares.
En la parte trasera del mercado se encuentra el área de animales exóticos. Las jaulas colgadas con toda clase de aves, resaltan por lo colorido de los plumajes. Canarios, canarios japoneses, pinzones, aves diamante cola largo, pericos autralianos, entre otros, están a la venta desde 14 hasta 70 dólares, y son tanto nacionales como de importación.
En está sección de aves, hace 10 años, era posible comprar animales mucho más exóticos como pavos reales, águilas, jaguares, tigres, tortugas cahuamas y avestruces, entre otros. Tras las constantes visitas de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnap), quedó prohibido comerciar animales en extinción.
Sin embagro, los pollos en engorde, los gallos de pelea, las gallinas, las palomas de diferentes razas, las gallinas de guinea, importadas de África, becerros, borregos, conejos y perros se venden en el mercado.
Las ollas de barro horneado y los jarros de piedra de alcantarilla también se venden a pesar de que este tipo de artesanía ya no es fácil de encontrar. Sus precios de entre 3 y 20 dólares los mantienen vivos aún cuando el plástico y la cerámica han sustituido a los utensilios de piedra volcánica o barro. "No es lo mismo hacer la salsa en molcajetes que mezclar todo en la licuadora, no sabe igual", platica Ernesto Escobedo, alfarero y vendedor de talavera y objetos de barro. En su puesto resaltan las cazuelas para hacer mole con capacidad para 50 kilos. "Se les llama de media campana y cuestan 100 dólares, están hechas de barro puro", comenta Escobedo.
El Mercado de Sonora mantiene las artesanías mexicanas vivas y de entre ellas el barro negro es el más raro, y por eso aquí se vende bien. En México cada vez son menos las piezas realizadas con este material, ya que algunos artesanos pintan el barro horneado, y aquí se pueden comprar figuras auténticas como la de la foto.
Manteniendo las tradiciones, el Mercado de Sonora ofrece juguetes de madera hechos a mano, como trompos, yoyós, rivales luchadores, guitarras, matracas, entre otros. Lo interesante de esta zona es que en él se encuentran los juguetes más baratos en la Ciudad de México, con precios desde 4 centavos de dólar.
Y en un mercado donde la fe se mezcla, los locatarios han elegido para su protección y bien a un santo conocido como el Niñito Ciego. Según la leyenda, se trata de un niño en una merienda que para evitar ver la violación de su propia madre se sacó los ojos. De ahí se convirtió en el santo venerado por los locatarios del Mercado de Sonora, el Mercado de las Maravillas.
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