Ser o no ser, ésa es la cuestión para los gays en las fuerzas armadas
¿Ser o no ser? Esa es la cuestión para los cientos de gays que sirven o quieren sumarse a las fuerzas armadas de Estados Unidos. La política del 'no preguntes no digas' prohíbe a los homosexuales revelar su inclinación sexual.
Se estima que miles de personas homosexuales sirven en las fuerzas armadas, muchas de las cuales han perdido su puesto debido a que revelaron su condición sexual.
La polémica medida fue impuesta en 1993 por el entonces presidente Bill Clinton. Estipula claramente que no se podrá indagar a un aspirante sobre su inclinación sexual, pero el aspirante tampoco podrá revelarla.
Días pasados, la jueza federal Virginia Phillips frenó la medida al considerarla inconstitucional. Su decisión reabrió el candente debate y puso el tema en los medios de comunicación y en la boca de la gente.
La decisión judicial puso contra la pared al presidente Obama, quien si bien siempre se opuso a la exclusión de gays en el ejército, su administración apeló el fallo ya que considera que es el Congreso el que debe tomar cartas en el asunto, no la justicia. La corte federal de apelaciones de San Francisco revirtió la decisión de la jueza y ordenó que se suspenda su orden, por lo que el 'no preguntes, no digas', sigue en vigencia.
Días después del fallo de la jueza Phillips, el Pentágono, sede de la secretaría de Defensa, anunció que aceptaría de ahora en más a gays que hacen pública su inclinación sexual aunque anunció que no podrían servir por mucho tiempo.
Por lo menos tres soldados a los que se despidió del ejército por ser homosexuales iniciaron el proceso de volver a alistarse después que el Pentágono instruyó a los militares a aceptar a reclutas abiertamente homosexuales por primera vez en la historia nacional.
"Los homosexuales han batallado por la igualdad entre los militares desde los años 60", dijo Aaron Belkin, director ejecutivo del Palm Center, un grupo de investigación sobre los homosexuales y los militares en la Universidad de California en Santa Bárbara. "Requirió mucho esfuerzo hasta llegar hasta este momento".
El movimiento para revertir la política de los militares que obliga a los soldados homosexuales a no revelar su orientación cobró fuerza cuando el presidente Barack Obama hizo campaña para repelerla. El esfuerzo quedó estancado en el Congreso, pero se reavivó el mes pasado cuando un juez federal en California lo calificó de inconstitucional.
El anuncio del reclutamiento por parte del Pentágono se produjo mientras el Departamento de Justicia gestiona ante los tribunales para contener el movimiento para abolir la política de 1993 de la era de Bill Clinton.
Quienes apoyan la abolición de la exclusión apuntan a que si una persona quiere servir a su país en las filas de las fuerzas armadas, lo puede hacer, sin importar si es homosexual o no.
Resta por verse qué pasará con el tema tras la decición de la corte y la restauración del 'no preguntes, no digas'. Mientras tanto, gays siguen registrándose en las fuerzas armadas.