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  • La otra historia de la llegada de Colón
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Los indígenas fueron los que más sufrieron la llegada de Colón

La llegada de Cristóbal Colón a las islas caribeñas de Bahamas el 12 de octubre de 1492 no fue tan beneficioso para quienes vivían allí, los indígenas. El arribo de los colonizadores se tradujo en enfermedades, explotación y muerte para los millones de aborígenes que recibieron a los visitantes con los brazos abiertos.
Según relata el historiador Howard Zinn en su libro 'La historia de la gente de Estados Unidos', apenas llegó, Colón tomó decenas de indios prisioneros y los torturó para que le dijeran dónde estaba el oro que buscaba.
Colón escribió en su diario, tras llegar al Caribe: 'Los indios son tan inocentes y libres con sus posesiones que nunca dicen no cuando uno se las pide'. En una carta a los reyes de España, el explorador les prometió que les llevaría 'tanto oro como lo deseen y tantos esclavos como necesiten'.
En la isla de lo que hoy es Haití, los indios Arawak resistieron los embates de los españoles con lanzas y piedras. Tras dos años de resistencia, Zinn estima que murieron 250,000 indios, asesinados, mutilados o por suicidios.
El cura Bartolomé de las Casas fue el testigo de lo que sucedió en las islas con los indígenas ya que formó parte de las primeras expediciones y se radicó entre los 'infieles'. En su diario, escribió: 'Son extremadamente generosos con sus posesiones ya que carecen de prácticas comerciales'.
La iglesia católica estuvo presente desde el inicio de la colonización, dando su bendición a las atrocidades cometidas contra los indígenas en el nombre de Dios y por su conversión.
Bartolomé de las Casas fue explícito: 'Nuestro trabajo fue matar, aniquilar y destruir. Con razón algunos de ellos trataron de matarnos. El Almirante a cargo quería complacer tanto a los reyes que cometió crímenes irreparables contra los indios'.
Los varones fueron enviados a excavar en las montañas para saciar la sed de oro de los españoles. Las mujeres, en tanto, trabajaban la tierra de sol a sol para producir frutas y verduras para los colonizadores.
Bartalomé de las Casas reportó en su diario el genocidio de indígenas. Desde 1494 a 1508, en la isla de Hispaniola murieron 3,000,000 de indios a raíz de la guerra , la esclavitud y el trabajo en las minas de oro. 'Hasta a mí, mientras escribo esto -relató de las Casas- se me hace difícil creerlo'.
'Cuando leemos los libros de historia que se le dan a los niños en las escuelas de Estados Unidos (y en América Latina también) todos comienzan con aventuras heroicas sin derramamiento de sangre y el Día de la Raza termina siendo una celebración', escribe el historiador Howard Zinn.
Zin argumenta que la historia, todas las historias, son contadas desde el punto de vista de los vencedores.
Lo que Colón hizo con los indios Arawak de las islas Bahamas, lo hizo Cortés con los aztecas en México, Pizarro con los incas de Perú y los peregrinos ingleses con los indios pequots en Virginia y Massachusetts.
La conquista llegó de la mano de la iglesia. El proceso de 'civilizar' a los 'infieles' trajo consigo su muerte y destrucción en orden para 'salvarlos'. La forma de vida de los primeros pobladores de estas tierras cambió para siempre y nunca volvió a ser la misma.
Tal como sugiere Zinn, si se mira la historia de la llegada de los colonizadores al continente americano desde la óptica de quienes la sufrieron, los indígenas, el legado de Cristóbal Colón pierde la inocencia de los tradicionales libros de historia y queda teñido de sangre.

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