Una breve historia de la intolerancia en Estados Unidos
La resistencia a la construcción de una mezquita musulmana cerca de la zona donde estaban las Torres Gemelas en New York ha dejado al descubierto un alto nivel de intolerancia entre la población norteamericana.
Miles de musulmanes practican su religión en unas 1,900 mezquitas diseminadas en todo el país. Pero esta no es la primera vez que la intolerancia se manifiesta en Estados Unidos.
Cuando se formaron las primeras colonias en Estados Unidos, el catolicismo fue blanco de persecución, como fue el caso de la colonia de Georgia, donde fue prohibida la práctica del catolicismo en 1732.
Joseph Smith, el fundador de lo que es hoy la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, más conocida como Iglesia Mormón, fue acribillado a balazos en una cárcel en Illinois en 1844 mientras cumplía una condena. Una reacción a sus creencias religiosas motivaron el acto homicida que marcó el inicio del movimiento religioso.
La Guerra Civil cubrió de sangre gran parte del país pero tras su conclusión, decenas de iglesias afroamericanas fueron el blanco de ataques, como en los estados de Georgia y Tennessee, donde varias iglesias fueron quemadas en su totalidad en 1865.
Las prácticas de los primeros habitantes de este continente no escaparon el brazo de la intolerancia. El gobierno de Estados Unidos declaró ilegales varios rituales indígenas, algunos de los cuales llevaban una pena de hasta 30 años de cárcel.
En 1915, el Ku Klux Klan, el movimiento racista que predicaba la supremacía de la raza blanca, resurgió tras años de ostracismo. En esos años llegó a tener en sus filas hasta 4 millones de miembros activos. Hoy, suman miles, diseminados en casi todos los estados.
Un cura católico, el padre Charles Coughlin, defendió en 1938 la violencia nazi durante uno de sus sermones. El mensaje causó una polémica de proporciones y atrajo a muchos seguidores.
El presidente Franklin Delano Roosevelt firma en 1942 el decreto que creó los campos de concentración para ciudadanos japoneses y japoneses americanos nacidos aquí. La medida se tomó en el marco de la participación de Japón en la Segunda Guerra Mundial y significó el encierro de unas 110,000 personas en campos de concentración en el oeste del país, principalmente, California.