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¿Hasta cuándo?
La matanza en la escuela Sandy Hook de Newtown, Connecticut, dejó un salgo de 27 muertos, entre ellos 20 niños de entre seis y siete años de edad.
- Getty Images
No puede ser que sea más fácil comprar un arma que adoptar a un perro
Por: María Elena Salinas
Han pasado días y aún es difícil digerir lo que ocurrió en la escuela Sandy Hook en Newtown, Connecticut. Al ver las fotografías de los pequeñitos que murieron y escuchar las declaraciones de algunos padres describiendo lo que sus hijos significaban para ellos, es inevitable sentir su dolor.
Se trata de niños de 6 y 7 años. Seres que comienzan su vida, que aun están aprendiendo la diferencia entre el bien y el mal. Eran niños que quizás le tendrían miedo a la oscuridad, o a los monstruos en las películas, pero nunca se imaginaron que la bala de un rifle de asalto penetrara sus cuerpecitos y les quitara la vida.
No es el primer tiroteo en una escuela, pero éste es uno de esos trágicos eventos que marca un antes y un después. Ya no será lo mismo enviar a nuestros hijos a la escuela sin que nos cruce por la mente, aunque sea por un instante, la posibilidad de no volver a verlos. Las escuelas ya no se pueden ver como sitios donde nuestros hijos están seguros. Un maestro se tendrá que preparar no sólo para educar a los niños, sino también para protegerlos.
Tenemos que hacer algo
Ya no podemos simplemente sentarnos a lamentar un trágico episodio más. Tenemos que hacer todo lo posible para evitar que sigan ocurriendo. Así como cambiaron tantas cosas después de los ataques terroristas del 11 de Septiembre de 2001, se tienen que tomar medidas drásticas para protegernos del flagelo de las armas. Ya sea en una escuela, o en un cine, o un centro comercial, o en las calles de nuestros barrios a lo largo y ancho del país, el peligro está latente.
Mayor seguridad es un buen comienzo pero no es suficiente. Tenemos que darle mayor importancia a las enfermedades mentales, detectar señales de una mente perturbada y proveer el tratamiento y la protección adecuados. Como padres debemos estar más conscientes de la influencia que puedan tener en una mente frágil, películas, programas de televisión o juegos de videos violentos que desensibilizan a nuestros hijos. Pero sobre todo, como nación, tenemos que hacer cambios drásticos en el acceso a armas de fuego.
Ya estoy cansada de oír a defensores de las armas decir que no son las armas las que matan gente, si no gente que mata gente. Toma un ser humano jalar el gatillo, pero si no tuviera esa arma, el resultado sería otro. La Constitución de este país les da a los norteamericanos el derecho de portar armas, y aquí son muy defensores de sus derechos. Pero la intención de la Segunda Enmienda, redactada hace más de dos siglos, era permitirles a los ciudadanos defenderse en sus hogares, no salir a matar indiscriminadamente a seres inocentes.
Urgen medidas
Hay una serie de medidas que se pueden tomar para, si no evitar, por lo menos reducir las muertes por armas de fuego. El presidente Barack Obama lo dijo en la ceremonia religiosa en Newtown dos días después de la tragedia: "Ya no podemos tolerar esto, estas tragedias tienen que parar, y para eso necesitamos cambios." Sin mencionar directamente el control de armas, el primer mandatario dijo que en las próximas semanas usará el poder de su cargo para prevenir tragedias como la ocurrida en la escuela Sandy Hook.
El presidente no tiene el poder de cambiar la Constitución ni de redactar legislación, pero lo que si puede hacer es presionar al Congreso para cambiar las leyes o las reglas para hacer más difícil el obtener un arma de fuego. No se puede permitir que en este país armas que son diseñadas para matar al enemigo en combate, lleguen a manos de ciudadanos desquiciados. No puede ser que sea más fácil comprar un arma que adoptar a un perro. No puede ser que sea tan fácil comprar miles de municiones por internet como ordenar un ramo de flores.
Los ciudadanos también podemos hacer la diferencia. Podemos presionar a nuestros funcionarios y a nuestros políticos para que aprueben leyes de portar armas más estrictas. No dejemos que la muerte de 20 niños inocentes y cinco educadores sean en vano.
Que en paz descansen.
© 2012 Univision Communications Inc.
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