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La novela del caso Petraeus

Frederic Humphries

En la trama apareció primero como un agente del FBI que había enviado a Jill Kelley una foto donde aparece sin camisa.

Después se supo su nombre y se publicó la foto. De 47 años, Humphries, asignado a la oficina de Tampa, se involucra en el caso al recibir un pedido de Jill Kelley. Se habían conocido durante una charla para ciudadanos que Humphries dictó.

Kelley le enseñó una serie de correos electrónicos, enviados a personal militar y a ella. Lo comunicó a sus superiores y el FBI comenzó a investigar.

La agencia se da cuenta de dos elementos comunes a los correos Petraeus y de Allen y piensa que ellos son un objetivo. La indagatoria continuó y permitió conocer que detrás de los mensajes está Paula Broadwell, y también que ella y Petraeus mantienen relaciones extramatrimoniales.

Humphries pensó que la agencia para la que trabaja no avanzaba suficientemente rápido; insistió con sus superiores y lo retiraron del caso.

Pensando que se tiene la intención de “engavetar” el asunto, se puso en contacto con el congresista Dave Reicher de Washington y éste lo refiere al congresista Eric Cantor, líder de la minoría en el Congreso.

A partir de ahí, Cantor comenzó a hacer preguntas y se encendió la mecha. A una semana de la renuncia pública de Petraeus, se publicó la foto del agente descamisado, que dice se tomó para hacer una broma porque se parecía a dos muñecos con los que aparece. Afirmó que la distribuyó entre sus conocidos y que por eso apareció en el buzón de correos electrónicos de Jill Kelley.

Está casado y reside en Dover, cerca de Tampa.

Holly Petraeus

Esposa del general infiel y madre de sus hijos. Una mujer criada en el seno de una familia de tradición militar. Se casó con Petraeus enamorada cuando éste se graduó de West Point y ella había finalizado sus estudios en Dickinson College de Virginia.

Es “la esposa que cualquier soldado aspira a tener” dijo de ella Petraeus al regresar en el 2008 de su misión. Por él se sabe también que está furiosa; se lo dijo a su exvocero que lo comunicó a la prensa.

A diferencia de oportunidades anteriores en que Holly acompañó varias veces al general al Capitolio, la esposa modelo no estuvo a su lado el pasado viernes cuando Petraeus fue interpelado por la comisión del Senado que investiga el ataque de septiempre a la misión diplomática de Estados Unidos en Libia.

Quizás su ausencia sea un indicio de lo que está atravesando esta mujer que ingresa a la lista donde ya están Hillary Clinton, Jenny Sanford y Huma Amedin, la lista de esposas engañadas.

Holly es subdirectora de la división para ayuda a las familias militares del CFPB, la agencia creada por el gobierno de Obama para la protección al consumidor.

Ha sido criticada por no cuidar su apariencia física.


Faltan por desvelarse algunos otros misterios en esta novela, y falta que ganen protagonismo los dos hombres que tienen el mismo nombre y ejercen en el área de la medicina: Scott Broadwell --el radiólogo--, y Scott Kelley --el oncólogo--.

Por el momento la prensa se centra en la hermana gemela de Jill, una mujer que perdió la custodia de sus hijos a pesar de la recomendación al juez de dos poderosos generales que intercedieron por ella.

Natalie Khawan es noticia por acompañar a su hermana en casi todas su aventuras, incluyendo pedir préstamos y endeudarse para mantener apariencias y seguir ganando relaciones que las lleven más cerca del poder.

La estrategia les ha funcionado y por una serie de fotografías publicadas por estos días se jactan de haber llegado hasta la Casa Blanca. Llegaron hasta el corazón del gobierno y residencia presidencial donde almorzaron, según Jill Kelley, con alguien de alto rango.

La Casa Blanca minimiza el impacto diciendo que la persona con quien comieron era de rango menor. La prensa ya averiguó, y sostiene que se trata de un abogado del gobierno que las había conocido en Tampa.

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