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Jorge Ramos opina: Ganar con trampa
Las reglas en las olimpĂadas son brutales. Y asĂ deben ser. SĂłlo ganan los mejores.
- Getty Images
MĂ©xico es el paĂs más peligroso del mundo para los reporteros independientes
LONDRES, Inglaterra - Las olimpĂadas son el mejor ejemplo de un sistema que castiga, y duro, a los que hacen trampa. En cambio, el sistema electoral en MĂ©xico no solo permite sino que hasta premia con la presidencia al que hace más trampas. Es decir, Enrique Peña Nieto, con las tácticas que utilizĂł para ganar en las pasadas elecciones presidenciales en MĂ©xico, no hubiera pasado ni la primera ronda en los Juegos OlĂmpicos de Londres.
Las reglas en las olimpĂadas son brutales. Y asĂ deben ser. En el estadio de atletismo vi como una corredora de 400 metros con vallas fue descalificada despuĂ©s de una sola salida en falso. Una sola. A los jueces no les importĂł que haya pasado la mitad de su vida entrenándose para esa carrera. Y a los saltadores con garrocha los sacaron de la competencia tras fallar en su tercer intento. Todos hubieran querido otra oportunidad, pero no se las dieron. Nadie se quejĂł de los resultados finales, porque las reglas fueron parejas para todos.
Esto no ocurriĂł en las elecciones presidenciales en MĂ©xico. Está claro que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no estaba seguro que su candidato, Peña Nieto, podĂa ganar limpiamente en las elecciones. Por lo tanto, entregĂł tarjetas de dĂ©bito y de compras a votantes (para influir en su decisiĂłn) y su candidato gastĂł decenas de millones de dĂłlares durante años para promover su imagen por televisiĂłn. AhĂ están las miles de tarjetas y los comerciales de televisiĂłn para probarlo.
Nunsa se sabrá
Peña Nieto ganó con muchas trampas. Aunque jamás sabremos si todas esas trampas fueron determinantes en el resultado final de la elección.
Hay que decir, tambiĂ©n, que no entiendo por quĂ© el candidato de la izquierda, AndrĂ©s Manuel LĂłpez Obrador, continuĂł en una contienda si Ă©l sabĂa que era dispareja. Tampoco tiene mucho sentido cuestionar las votaciones presidenciales pero no las otras, al congreso, que ganaron sus compañeros de partido. Pero, como quiera que sea, hoy es imposible saber quiĂ©n hubiera ganado sin trampas. Por eso LĂłpez Obrador y sus seguidores tienen todo el derecho a quejarse.
Esto nos obliga a los periodistas independientes a la inevitable tarea de cuestionar los resultados e investigar las trampas. Insisto; no es una cuestiĂłn partidista, es una cuestiĂłn Ă©tica. Si LĂłpez Obrador, Josefina Vázquez Mota o Gabriel Quadri hubieran ganado de manera ilegĂtima, tendrĂamos que poner en duda sus estrategias de campaña de la misma manera que hoy hacemos con Peña Nieto.
La gran tragedia de los periodistas que aplauden los resultados en lugar de cuestionarlos es que nadie les cree. Y en este negocio la credibilidad es todo. El periodista que calla pierde la calle y el respeto.
En el banquillo
Dudo mucho que el poder judicial en México tome una decisión correctiva, ejemplar e histórica en este caso. ¿Desde cuándo los jueces y los tribunales en México han actuado con independencia de partidos, congreso y presidencia? Va a ser delicioso -y trágico- escuchar los argumentos del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación a más tardar el 6 de septiembre. Pero algo raro pasó con el financiamiento de esta elección y nadie terminará en la cárcel. Impunidad, otra vez.
El único consuelo que queda, por ahora, está en decir la verdad hasta que duela. Asà como todos sabemos que Carlos Salinas de Gortari ganó la presidencia en 1988 con un fraude mayúsculo, y que Ernesto Zedillo entró a Los Pinos en 1994 tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio y el subsecuente dedazo de Salinas, asà también quedará marcado el nombre de Peña Nieto como el candidato que compró la presidencia o, más bien, la prepagó con módicas cuotas.
Me preocupa muchĂsimo que eche raĂces la terrible idea de que ganar la presidencia con trampas, aunque no hayan sido totalmente comprobables y determinantes, está bien porque todos los partidos lo hacen, porque los mexicanos somos asĂ y porque nuesta democracia aĂşn es muy jĂłven e imperfecta. Esto serĂa decir que la trampa es lo normal en MĂ©xico. Y esto nos podrĂa condenar a otros 71 años de soledad y autoritarismo.
AquĂ en Londres tengo esa maravillosa certeza de que han ganado en las olimpĂadas los más rápidos, los más fuertes y los más talentosos. Y eso contrasta con la terrible percepciĂłn de muchos mexicanos de que en las pasadas elecciones presidenciales ganaron los tramposos.
Posdata. Toda mi solidaridad a la gran periodista Lydia Cacho quien tuvo que salir de MĂ©xico por amenazas de muerte. No querĂa ser otra mártir y tiene razĂłn. Del 2000 a hoy han sido asesinados a más de 80 periodistas en MĂ©xico, un paĂs más peligroso para los reporteros independientes que muchas zonas de guerra.
© 2012 Univision Communications Inc.
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