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Jorge Ramos opina: Las monjas y el sexo

Monjas

Resulta pasmoso que el Vaticano se ensaƱe contra un libro escrito en el 2006, que estƔ agotado en las librerƭas y que ni siquiera se puede conseguir por Amazon.com.

- Getty Images

La Santa Sede censuró libro de religiosa estadounidense que habla de la masturbación femenina


No deja de sorprenderme la obsesión del Papa, Benedicto XVI, y de sus hombres en el Vaticano por meterse en las casas, en las camas y, ahora, hasta en los libros de las mujeres. Llama poderosamente la atención como estos sacerdotes, supuestamente castos, se preocupan tanto por la vida sexual de los otros. Y no contentos con inventarse reglas para todas las mujeres católicas, el Vaticano se ha lanzado con inusual energía contra las monjas norteamericanas que cuestionan sus principios discriminatorios.

El nuevo ataque del Vaticano va en contra de la masturbación femenina. Hasta eso quieren controlar. El brazo mĆ”s intolerante del Vaticano, la Congregación de la Doctrina de la Fe, denunció el libro de la hermana Margaret Farley llamado ā€œSolo Amor; Marco para una Etica Sexual Católicaā€ (Just Love: A Framework for Christian Sexual Ethics) en el que argumenta a favor de la masturbación de la mujer, del matrimonio homosexual y del casamiento religioso despuĆ©s de un divorcio.

Sobre la masturbación, la hermana Farley escribe: ā€œEs el caso de muchas mujeres que se han beneficiado dĆ”ndose placer a sĆ­ mismas –especialmente en el descubrimiento de sus propias posibilidades de placer- y eso es algo que muchas no habĆ­an experimentado en sus relaciones sexuales con sus esposos o amantesā€. Pero para el Vaticano eso es escandaloso y prohibido.

ā€œEl uso deliberado de la facultad sexualā€, dijo el Vaticano en su crĆ­tica a la monja Farley, ā€œsi es fuera del matrimonio, por cualquier razón, pierde su propósitoā€. SegĆŗn ellos, en las estrechas paredes del Vaticano, el placer sexual fuera del matrimonio es pecado. SegĆŗn ellas, el Vaticano no tiene ni idea de lo que habla y ellas hacen con su cuerpo lo que se les pegue la gana.

¿Qué opina de la censura vaticana? Opine en el Foro de Estados Unidos.

Libro agotado

Las crĆ­ticas de la iglesia católica van mĆ”s allĆ” de la masturbación. Tradicionalmente ha  condenado como un ā€œacto de grave depravaciónā€ las relaciones homosexuales y se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo. Resulta pasmoso que el Vaticano se ensaƱe contra un libro escrito en el 2006, que estĆ” agotado en las librerĆ­as y que ni siquiera se puede conseguir por Amazon.com. Pero su crĆ­tica rĆ”pidamente lo harĆ” un bestseller.

En este 2012, lejos de modernizarse y escuchar los gritos de cambio dentro de la iglesia, el Vaticano ha decidido dar marcha atrƔs. Y su nuevo objetivo son las monjas.

Todo comenzó en el 2008, cuando el Vaticano inició una investigación sobre un grupo al que pertenecen la mayorĆ­a de las 1,200 monjas en Estados Unidos (Leadership Conference of Women Religious). Y a mediados de abril de este aƱo concluyeron, como era de esperarse, que las monjas norteamericanas tienen ā€œserios problemas doctrinalesā€ y promueven una agenda de ā€œtemas feministas radicales incompatibles con la fe católicaā€.

Lo que pasa es que varias monjas católicas han salido a defender, pĆŗblicamente, el derecho de los homosexuales a casarse y han cuestionado el tabĆŗ que les prohĆ­be convertirse, como los hombres, en sacerdotes. En otras palabras, su agenda ā€œradicalā€ consiste en buscar la igualdad y luchar contra la discriminación.

ĀæPor quĆ© este ataque a las monjas? Porque ellas cuestionan la estructura misma de la iglesia católica, basada en la machista idea de que solo los hombres pueden tener el poder. En su crĆ­tica a la conferencia de monjas norteamericanas, el Vaticano insiste en que Ćŗnicamente los obispos, hombres, ā€œson los autĆ©nticos maestros de la iglesia en cuestiones de fe y moralā€. MĆ”s machista no se puede ser.

A pesar de su instinto inicial de aplacar a las monjas que los cuestionan, el Vaticano haría bien en incluir a mÔs mujeres en sus altas esferas de poder y en escucharlas, en lugar de condenarlas. Tras miles de casos de abuso sexual a menores de edad en la iglesia católica en todo el mundo, estÔ claro que el principal problema del Vaticano son sus hombres, no sus mujeres.

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