Emotivo homenaje a las víctimas de la matanza en Arizona
La ceremonia realizada en el campus de la Universidad de Arizona en Tucson, en homenaje a las víctimas y sobrevivientes de la masacre del sábado en esa ciudad, fue plenamente emotiva. Familiares de los fallecidos no pudieron contener las lágrimas cuando se leyeron los nombres de las víctimas.
El recinto estaba colmado de gente, entre familiares de las víctimas y sobrevivientes, funcionarios y estudiantes de la Universidad de Arizona.
El doctor Carlos González, un indígena americano y profesor en la Universidad anfitriona, abrió la ceremonia con una bendición aborigen que estremeció por lo emotiva a la audiencia.
Tras los discursos, breves, del presidente de la Universidad y de funcionarios que acompañaron al presidente Barack Obama, el mandatario tomó la palabra y lanzó un llamado a la unidad para lograr el país que la niña de nueve años, una de las víctimas, soñaba. 'Hablemos los unos con los otros de manera que cure, no hiera', dijo.
Familiares de las víctimas fueron sentados en un sector del inmenso recinto, a un costado donde estaban las autoridades, incluido el presidente Obama.
Las muestras de apoyo se vieron una y otra vez. El nivel de emoción que se vivió la noche del miércoles fue elevado y aumentó con el correr de los minutos.
La gobernadora de Arizona, Jan Brewer, estuvo sentada al lado del director del FBI, Robert Mueller, y del secretario de Justicia, Eric Holder.
Uno de los homenajeados fue el asistente voluntario de la legisladora Gabrielle Giffords, Daniel Hernández, quien le brindó los primeros auxilios a la representante, que permitieron que llegara con vida al hospital. Hernández habló desde el podio y resaltó la labor de otros quienes también socorrieron a las víctimas.
El emotivo homenaje fue transmitido a nivel nacional y conmocionó por su emotividad.
La primera dama, por momentos, no pudo contener las lágrimas y fue confortada varias veces por su esposo.
Obama escribió él mismo el discurso que brindó al término del homenaje. Es una tradición norteamericana que tras cada tragedia, el presidente brinde palabras de aliento y trace un nuevo camino político.
El esposo de la legisladora Giffords, Mark Kelly, estuvo presente en el acto, sentado al lado de Michelle Obama. Su esposa se recupera lentamente de las heridas que recibió en la cabeza de manos del joven atacante, Jared Lounghner.
Kelly es un astronauta en la NASA. Obama dijo que tras una breve visita a la legisladora en el hospital, previo al acto, abrió los ojos por primera vez desde que cayó herida el sábado.
Arizona tiene el camino por delante para curarse de las heridas que dejaron los hechos del sábado pasado. No será fácil, pero no le queda otra, como lo dice el cartel.