La prisión de Guantánamo; una espina en el talón del gobierno de Obama
Pese a la promesa del entonces candidato presidencial Barack Obama en 2008, la prisión de Guantánamo aún permanece abierta aunque con muchos menos detenidos que cuando abrió sus puertas en 2001 para alojar a 'combatientes enemigos' tras los ataques del 11 de Septiembre. Se estima que hoy en día existen unos 70 detenidos.
Obama la llamó 'un triste capítulo en la historia de Estados Unidos'. La idea de abrir Guantánamo, ubicada en la isla de Cuba tras un acuerdo entre ambos gobiernos hace años, fue evitar que la justicia de EU tenga jurisdicción por sobre la situación judicial de los cientos de detenidos, quienes ni siquiera estaban procesados por delito alguno.
La prisión se encuentra en el extremo sureste de Cuba y está en un territorio que le pertenece a Estados Unidos. Previo a los ataques del 11 de Septiembre, la prisión fue utilizada por el gobierno de EU para alojar a cubanos y haitianos interceptados en el mar cuando intentaban llegar a las costas de EU.
Tras la asunción de Obama, el número de detenidos comenzó a bajar. Y se dio inicio a juicios, algunos de cuales hasta llegaron a realizarse en ciudades de Estados Unidos.
Muchos de los prisioneros fueron dejados en libertad y trasladados a otros países.
Grupos de derechos humanos pusieron el grito en el cielo cuando el presidente George W. Bush reabrió la prisión para alojar a sospechosos de terrorismo sin darle acceso a una defensa, tal como lo garantiza la ley norteamericana.
Las condiciones internas en la cuestionada prisión mejoraron algo. Los presos comenzaron a tener acceso a diarios y otros materiales de lectura.
Los 'combatientes enemigos' no tenían en un principio acceso a los derechos que imponía la Convención de Ginebra. La Corte Suprema de Justicia falló en varias oportunidades que los alojados debían tener acceso a abogados y a un juicio.
Un reciente juicio allí cobró notoriedad ya que se trataba de un joven canadiense. El ex combatiente adolescente de al-Qaeda fue sentenciado a ocho años más de cárcel bajo un acuerdo alcanzado después que un jurado dijo que debía estar 40 años en prisión.
Omar Khadr mantuvo la vista fija mientras un juez militar imponía la sentencia de ocho años, poniendo fin a una odisea legal que comenzó cuando Khadr -el hijo canadiense de un alto personaje de al-Qaeda- fue capturado en Afganistán en el 2002, gravemente herido tras un combate de cuatro horas. Tenía 15 años.
Guantánamo sigue siendo una espina en el talón de la administración del presidente Barack Obama.
El cierre de la prisión continúa siendo una promesa incumplida de Obama.