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Estados Unidos celebra las elecciones más caras de la historia

Los episodios más siniestros

Otros episodios son aún más siniestros, pero corresponden a candidatos locales de ambos partidos o a extremistas, como el dvd de origen desconocido que pretende tener pruebas de que la madre de Obama participó en sesiones sadomasoquistas.

"Tienes que ser un militante muy ferviente para creer en esta clase de difamaciones. No cambian el voto de nadie", explicó Jamieson a la AFP.

"Y existe el riesgo de enojar a más gente de la que movilizas", añadió.

Pero ante la dura competencia en los estados, a nivel nacional o local, la tentación es a veces demasiado fuerte, dijo el editor e FactCheck.org, Brooks Jackson.

"El nivel de falsedades o de distorsiones de los hechos que los candidatos llegan a alcanzar tiene más que ver con la cercanía de la elección y con lo que está en juego, más que cualquier otro motivo", explicó.

Cuando más caen en la tentación los dos partidos dominantes y sus candidatos a un cargo político, más organizaciones y personas sin control vulneran las reglas éticas.

Un candidato presidencial antiabortista, Randall Terry, difundió anuncios con fotos de fetos ensangrentados para vender sus aspiraciones.

Pero más serios políticamente son los intentos de obstaculizar el voto, organizados en estados, mediante el control de identidad.

Leyes de ese tipo fueron aprobadas en estados como Pensilvania (este), y luego invalidadas o confirmadas por los tribunales, que sin embargo no han tenido aún tiempo para analizar a fondo la cuestión.

Televisión, la gran ganadora

Un millón de anuncios. Más de 1,000 millones de dólares. Diez estados en juego.

Estas impactantes cifras relatan la historia del bombardeo publicitario por televisión durante la campaña presidencial de 2012. Nunca antes se había gastado tanto dinero en comerciales enfocados en tan pocos electores, publica en tanto The Associated Press.

Los anuncios de televisión fueron la principal herramienta de comunicación para las campañas del presidente Barack Obama y su rival republicano Mitt Romney, a pesar de la gradual pero persistente migración de los espectadores de la televisión a internet.

Aunque ambos equipos mantuvieron una robusta presencia en redes sociales y utilizaron publicidad en internet enfocada en electores basada en sus hábitos de lectura y compra, nada se acercó a la inversión que las campañas hicieron en típicos anuncios de 30 y 60 segundos que han definido las contiendas presidenciales durante casi medio siglo.

"La caída de la publicidad televisiva no ha sucedido y no se irá a ninguna parte en el corto plazo", dijo Erika Franklin Fowler, directora del Proyecto Medios de la Universidad Wesleyan, que rastrea la publicidad de las campañas. "La televisión es donde uno busca al elector persuasible e internet es lo que utilizas para mover tu base".

Las dos campañas presidenciales, los partidos políticos y sus grupos aliados independientes transmitieron 1,015,615 anuncios entre el 1 de junio y el 29 de octubre, encontró el proyecto de Wesleyan, casi 40% más que el número de mensajes que se transmitieron en el mismo periodo en 2008, cuando Obama derrotó al republicano John McCain por la presidencia.

La proliferación de los anuncios electorales se alimentó por un nivel sin precedentes de gasto. Los candidatos, partidos y diversos grupos invirtieron más de 1.080 millones de dólares en comerciales desde abril, de acuerdo con datos compilados por analistas de los medios de comunicación y proporcionadas a The Associated Press.

Pero los anuncios estuvieron dirigidos a un universo de electores más reducido.

Nueve estados —Colorado, Florida, Iowa, Nevada, Nueva Hampshire, Carolina del Norte, Ohio, Virginia y Wisconsin— vieron la vasta mayoría de anuncios, mientras que un décimo estado, Pensilvania, emergió al final de la contienda como un campo de batalla de los anuncios televisivos.

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