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La victoria para Obama o Romney se definirá en nueve estados indecisos

Romney admite comentarios 'erróneos'

En tanto, el aspirante presidencial republicano, Mitt Romney, admitió que fueron “erróneos” los comentarios que hizo sobre el 47 por ciento de estadunidenses que apoyan al mandatario Barack Obama, quien busca la reelección en noviembre.

“Bueno, claramente en una campaña, con cientos, miles de discursos y sesiones de preguntas y respuestas, de vez en cuando vas a decir cosas que no salen bien”, declaró Romney en un programa conducido por Sean Hannity de la cadena Fox News, retomó la agencia mexicana Notimex.

“En este caso, dije algo completamente erróneo”, sostuvo Romney, quien redobló sus críticas contra Obama en materia de economía, luego de haber sido bien evaluado por los medios tras el primer debate electoral, el pasado miércoles.

El tropezón del republicano

Un video divulgado por la prensa mostró hace unas semanas al candidato republicano, que en un encuentro privado se refirió de forma despectiva al 47 por ciento de electores que favorecen a Obama.

Romney se refirió a los simpatizantes del candidato demócrata como “víctimas” dependientes del gobierno, que no pagan impuestos, y dijo no esperar nada de ese sector.

“Creo absolutamente, sin embargo, que en mi vida he demostrado que me importa el 100 por ciento y eso se muestra a lo largo de mi vida. Y toda la campaña es sobre el 100 por ciento. Cuando sea presidente, será sobre la ayuda al ciento por ciento”, recalcó.

Romney espera que su buen desempeño en la forma, más que en el contenido del debate del miércoles, se refleje en una mejora en las encuestas, sobre todo en los estados considerados clave donde el mandatario sigue manteniendo una ventaja.

Las peticiones y ofertas

Efe informa que el presidente de EEUU y candidato a la reelección, Barack Obama, pidió el sábado al Congreso que actúe para "ayudar a la clase media a salir adelante", mientras su rival republicano, Mitt Romney, destacó su plan para lograr una recuperación económica "real".

"Cuatro años después de la peor crisis económica de nuestras vidas, estamos viendo señales de que, como nación, estamos nuevamente yendo hacia adelante", dijo Obama en su tradicional discurso sabatino transmitido por radio e internet.

Según Obama, "no hay tiempo para juegos políticos", ni siquiera en este último mes previo a las elecciones presidenciales del 6 de noviembre, y "todo el mundo tiene que hacer su parte", incluido el Congreso.

"Los republicanos en el Congreso tienen que dejar de intentar reactivar las batallas de los últimos años y finalmente comenzar a hacer algo para realmente ayudar a la clase media a salir adelante", subrayó el presidente.

En ese sentido, comentó que lo primero que tienen que hacer los congresistas es garantizar, con una prórroga de las rebajas fiscales aprobadas durante el Gobierno de George W. Bush, que el 98 % de los estadounidenses y el 97 % de los dueños de pequeñas empresas "no experimenten una subida de impuestos el próximo año".

También instó a los legisladores a aprobar un plan del Gobierno presentado en febrero para ayudar a los propietarios "responsables" a refinanciar sus hipotecas, así como otra iniciativa para dar empleo a los veteranos de guerra.

Romney no cesa en sus críticas

Mientras, en otro discurso radiofónico, Romney dijo que Obama "no ofreció nuevas ideas sobre cómo arreglar la economía" en el primer debate televisado entre ambos celebrado el pasado miércoles en la Universidad de Denver (Colorado), divulgó Efe.

Los resultados "de las políticas fallidas de Obama son asombrosos", anotó el aspirante republicano al afirmar que hoy hay 23 millones de estadounidenses que están "luchando por un trabajo" y uno de cada seis habitantes del país vive en la pobreza.

"Lo que necesitamos es una recuperación real y, a diferencia del presidente, eso es exactamente lo que yo estoy ofreciendo", aseguró Romney.

Sostuvo que su plan "para una clase media más fuerte" contempla la creación de 12 millones de empleos nuevos en los próximos cuatro años, el recorte del gasto público y la revocación de la reforma sanitaria promovida por Obama y aprobada en 2010.

Si Obama es reelegido la economía de EE.UU. seguirá "estancada" y con un desempleo "crónicamente alto", alertó Romney.

El presidente será definido por 538 representantes

La misma Efe adelanta que el presidente de EEUU, Barack Obama, y candidato demócrata a la reelección en los comicios del 6 de noviembre y su rival republicano, Mitt Romney, luchan por conseguir el voto de millones de estadounidenses, aunque en realidad su nominación estará en manos de un grupo de 538 representantes.

Todo se debe al sistema establecido hace más de 200 años por los padres fundadores, que diseñaron el denominado Colegio Electoral, formado por un grupo de electores designados por los Estados que son quienes eligen, tras los comicios, al presidente y al vicepresidente.

El Colegio Electoral está constituido por 538 electores: una cifra equivalente a los 435 miembros de la Cámara de Representantes y los 100 senadores, más tres representantes por el Distrito de Columbia, donde se encuentra la capital del país, Washington.

A cada Estado se le asigna un número de compromisarios igual al número de sus senadores federales (dos) más el número de sus representantes federales, que son proporcionales a la población.

El candidato que reciba más votos populares en cada Estado se quedará con todos sus electores, lo que da a los Estados más poblados como California, Texas, Florida, Ohio o Pensilvania una mayor relevancia.

La excepción son Nebraska y Maine, que distribuyen el voto electoral de manera proporcional entre cada candidato según el porcentaje de sufragios que haya obtenido cada uno de ellos.

Para ser elegido presidente es necesario obtener 270 votos electorales, es decir, una mayoría simple.

Este sistema ha permitido que puedan llegar a la presidencia candidatos con menos votos populares que sus oponentes en todos los Estados, como ocurrió en el año 2000 entre el candidato republicano, George W. Bush y el demócrata Al Gore.

En aquella ocasión, Bush logró 271 votos electorales al sumarse los 25 que entonces tenía Florida (que aumentó a 29 tras el censo de 2010), tras una impugnación y un recuento, pese a que obtuvo a nivel nacional casi medio millón de votos menos que Al Gore, que sin ese Estado sólo logró 266.

El margen resulta irrelevante

De ahí la importancia de ganar aunque sea por poco margen en los Estados que más votos electorales aportan, como California (55) o Texas (38), lo que hace que las campañas hagan un esfuerzo especial en los "estados bisagra" -aquellos que no se definen claramente como republicano o demócrata- que pueden ser determinantes.

A un mes de las elecciones, según las proyecciones electorales del New York Times, Obama tendría ya acumulados 237 votos electorales y Romney 191, mientras que 110 corresponderían a Estados "indecisos".

Entre estos Estados se encuentra Ohio, con 18 votos electorales, que según indicó a Efe la profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Ohio, Susan Burgess, "ningún republicano ha ganado la presidencia sin haber ganado en Ohio, en la historia moderna".

Además, este sistema dificulta la entrada de terceros partidos en la contienda política ya que tienen menos posibilidades de ganar los votos electorales de un Estado frente a los dos mayores partidos ya establecidos.

Los electores normalmente son figuras políticas en cada Estado que prometen votar por el candidato del partido (Obama o Romney) por el que ellos han resultado elegidos, pero nada en la Constitución les obliga a seguir la pauta.

Una vez celebradas las elecciones, y conocida la composición del Colegio Electoral, los electores se reúnen el primer lunes siguiente al segundo miércoles de diciembre para elegir formalmente al presidente y al vicepresidente de los Estados Unidos.

Si el Colegio Electoral no se pusiera de acuerdo, sería el Congreso el que elegiría al presidente.

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