El día que quisieron matar al presidente Reagan, hace 30 años
Hace 30 años, el entonces presidente Ronald Reagan sufría un atentado contra su vida en las afueras del Hotel Hilton, en Washington, DC. La foto muestra el momento antes del inicio de los disparos. A su izquierda, nótese a su Jefe de Prensa, James Brady, quien recibió un tiro en la cabeza y terminó en una silla de ruedas el resto de su vida. Reagan, de 70 años, sobrevivió también el atentado.
Era marzo de 1981 y Ronald Reagan estaba estrenando su cargo de presidente. Había asumido en enero. En la foto, se lo ve en la Casa Blanca junto a su esposa Nancy y el actor Jerry Lewis, un par de días antes del fatídico 30 de marzo.
Reagan fue el presidente más anciano en asumir la función. El republicano, no obstante, tenía un muy buen estado de salud.
Era el 30 de marzo de 1981 y Ronald Reagan salía del Hotel Hilton tras dar un discurso. De repente, se escucha el grito: '¡Presidente Reagan, Presidente Reagan!'. Y segundos después, comenzaron los disparos provenientes de la pistola calibre .22 de James Hinckley, un joven que quiso matar al presidente para captar la atención de su actriz fetiche, Jodie Foster.
Hinckley disparó, lesionando en la cabeza al secretario de Prensa de la Casa Blanca James Brady, al policía Thomas Delahanty en la espalda y al agente del Servicio Secreto Timothy McCarthy en el abdomen antes de que su última bala rebotara en la limosina, para pasar rozando una costilla de Reagan y alojarse en un pulmón. Al inicio Reagan y sus guardias pensaron que simplemente se había lastimado las costillas cuando lo empujó Parr dentro del vehículo.
Hinckley fue detenido en el momento y llevado al interior de una patrulla. A las 2:27 p.m, según una grabación de los hechos, el agente Ray Shaddick informa por radio: "Aviso, tuvimos disparos. Disparos. Hay algunos heridos".
Dieciséis segundos después, Parr informa por radio que el presidente está bien, utilizando el nombre clave del mandatario para el Servicio Secreto -el cual fue tomado de las películas de vaqueros que le gustaban: "Rawhide está bien. Reitero. Rawhide está bien".
Hinckley estaba motivado por el papel de Robert De Niro en la película 'Taxi driver', donde intenta matar a un candidato presidencial. En esa película debutó Jodie Foster en el papel de una prostituta de 15 años, de quien Hinckley se enamoró.
El perturbado joven se había sacado una foto frente a la Casa Blanca unos días antes del fallido atentado. Tras los disparos, Reagan fue introducido en su limosina. Reagan perdió casi la mitad de su sangre y estuvo más cerca de la muerte ese día de lo que pensaron los estadounidenses durante años. Nadie en aquel momento sospechaba que el presidente tenía una bala alojada en uno de sus pulmones, muy cerca del corazón.
No obstante, el presidente se recuperó de la herida que casi le cuesta la vida. Brady, su secretario de prensa, estuvo en coma varias semanas hasta que se recompuso. Hoy, Brady vive en silla de ruedas y dedica su vida a la lucha contra la facilidad con que se compran armas en el país. Una ley que limita este derecho lleva su nombre.
Ronald Reagan siguió atendiendo sus asuntos desde el hospital. El 'Gran Comunicador' demostró tener una salud y un temple de acero, como los héroes vaqueros que representaba en la pantalla durante sus años de actor. Mientras, Hinckley fue hallado no culpable por razón de demencia y desde entonces ha estado confinado en instituciones para pacientes mentales.
Reagan llegó al final de su presidencia tras dos mandatos. Al final, y con el mal de Alzheimer, Reagan se alejó de la vida pública y se recluyó en su rancho, en California, al lado de su esposa Nancy. Murió el 5 de junio de 2004 a los 93 años.