La escalofriante historia de Brian Mitchell
Brian David Mitchell, de 57 años, fue condenado a dos cadenas perpetuas consecutivas por secuestrar y violar durante nueve meses a Elizabeth Smart entre 2002 y 2003, cuando ella tenía 14 años. Mitchell era uno de seis hermanos que creció en el seno de una familia profundamente religiosa que profesa la fe mormona. Fue, sin dudas, el juicio policial del año.
Durante la audiencia en Salt Lake City, donde fue condenado Mitchell, Smart enfrentó por primera vez a su secuestrador y violador desde que estuvo secuestrada nueve meses. 'Ya no me podrás hacer más daño', le dijo Smart a Mitchel mientras lo miraba fijo a los ojos. Mitchell, por su parte, cantaba himnos religiosos.
Smart estuvo acompañada por su padre, Ed Smart. El juicio atrajo la atención de los medios.
Smart anunció que se dedicará a trabajar contra el secuestro de niños y a educar a la sociedad sobre el tema.
Shiri Mitchell, padre de Brian Mitchell, dijo durante el juicio que se realizó en una corte en Salt Lake City, que cuando Brian tenía ocho años, se desnudó delante de un grupo de chicas.
Elizabeth Smart fue secuestrada en su casa en Salt Lake City el 5 de junio de 2002. Mitchell había trabajado en la casa el año anterior.
La joven fue rescatada el 12 de marzo de 2003 y Mitchell fue atrapado. Durante el juicio, la joven relató el calvario que vivió durante su secuestro. "Dijo que me estaba secuestrando para pedir recompensa. Estaba pasmada. Creí que era una pesadilla", declaró Smart. La madre de Smart, Lois, testificó previamente que había contratado a Mitchell, a quien conocían entonces sólo como un predicador vagabundo llamado "Immanuel", para hacer un trabajo en la casa de la familia luego de que ella y sus hijos lo encontraran en la calle y uno de sus hijos la instara a darle dinero.
La joven dijo que ella y Mitchell salieron de la casa donde estaba secuestrada y un día caminaron cuesta arriba entre tres y cinco horas, donde la ahora separada esposa de Mitchell, Wanda Eileen Barzee, la llevó a una tienda, la sentó sobre un balde y le lavó los pies. Luego Mitchell entró a la tienda y los casó con una oración de la ceremonia matrimonial tradicional mormona.
"Dijo, 'Lo que yo sello en esta tierra estará sellado para mí en lo sucesivo y te tomo por esposa", recordó Smart, agregando que ella gritó y él amenazó con sellarle la boca con cinta adhesiva. Posteriormente, "me tiró al piso", dijo Smart, "donde me violó".
Los abogados de Mitchell alegaron, sin suerte, que su defendido es un enfermo mental, como estrategia para evitar la posible cadena perpetua y lograr que lo internen en un psiquiátrico. Durante el juicio, Mitchell entonaba cánticos e himnos religiosos por lo que el juez que entiende en la causa lo retiró varias veces de la sala.
Durante el juicio, un testigo brindó una foto donde Mitchell, en la izquierda, aparece el día en que fue bautizado en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, más conocida como iglesia mormona.
Un experto testificó en el juicio que Mitchell huye de la realidad y habita su propio mundo, 'el mismo al que quiso llevar a Smart el día que la secuestró de su cama a punta de cuchillo'. 'No es un enfermo mental, es un narcisista', dijo un psicólogo que lo interrogó por orden del FBI.
Mitchell estuvo casado con Wanda Barzee, quien lo asistió en el secuestro de Elizabeth Smart. Según informó el diario El Mundo en su página web, el psicólogo Noel Gardner dijo que Mitchell 'canta y reza durante el juicio porque es parte del personaje religioso que él mismo ha creado con astucia y sagacidad, pero Mitchell no es genuinamente religioso, simplemente entra y sale según su conveniencia'.
Cuando la adolescente fue hallada, la comunidad estalló en júbilo. Smart fue hallada en marzo del 2003 luego de que conductores la vieron caminando con Mitchell en un suburbio de Salt Lake City.
La joven brindó detalles macabros de los nueve meses que pasó secuestrada por Mitchell y su esposa Wanda. La joven explicó que fue abusada sexualmente repetidas veces 'por revelación de Dios', según le dijo el propio Mitchell.
No es la primera vez que un lunático y sádico acomete sus acciones proveniente de una familia con fundamentalistas creencias religiosas. Los casos de la comunidad en Waco, Texas, donde el gobierno atacó la villa para liberar a secuestrados, y de Guyana, donde el lider Jim Jones ordenó un masivo suicidio, aún laten en el colectivo popular.
Uno de los abogados defensores de Mitchell, Robert Steele, insistió que su cliente está enfermo mentalmente, lo que fue refutado por la fiscalía que aseguraba que el acusado está capacitado para enfrentar el juicio y que en ningún momento del cautiverio de Smart perdió conciencia de la realidad.
Mitchell, en tanto, siguió interrumpiendo las audiencias con sus cánticos religiosos.
Mitchel pasará el resto de su vida en una prisión federal.