Estados Unidos se alista para llegada de súper tormenta
Una ventisca empezó a azotar el viernes el noreste de Estados Unidos, en lo que se espera sea una nevada histórica.
La semana laboral se redujó para millones de personas que temían quedarse atrapadas en las carreteras, dado que las autoridades ordenaron el cierre de las vías antes de la nevazón que según meteorólogos podría superar récords.
Con lo peor del frente climático aún por llegar, los gobernadores de Massachusetts, Rhode Island y Connecticut declararon estado de emergencia y emitieron prohibiciones sobre el tráfico en la tarde del viernes.
"El nivel de la ventisca y la visibilidad reducida durante la hora de mayor tráfico en la noche hará que los viajes seguros sean casi imposibles", dijo a periodistas el gobernador de Massachusetts, Deval Patrick.
Desde Nueva York a Maine la tormenta se desarrollaba gradualmente, volcando una ligera nieve, pero funcionarios recomendaron a los residentes que permanecieran en sus casas, en lugar de arriesgarse a quedar atascados en las calles cuando la ventisca empiece a tomar fuerza.
La tormenta ya provoca cierto pánico. Conductores hacían fila en las estaciones de servicio para llenar sus tanques, las tiendas de abarrotes estaban atestadas y los viajeros se vieron afectados por retrasos o cancelaciones de vuelos.
En su máximo nivel, las ráfagas de viento podrían alcanzar 105 kilómetros por hora, destacó. La nevada más abundante de Boston, de 70.1 centímetros, ocurrió en el 2003.
Comenzaron a sentirse los primeros efectos de la poderosa tormenta invernal.
El noreste de Estados Unidos ya comenzo a sufrir los primeros embates.
Autoridades y pobladores ya se encontraban listos varias horas antes.
Las primeras nevadas ya llegaron.
Mismo caso de poderosas ráfagas de viento.
"Una tormenta invernal mayúscula comenzó a abatirse sobre el noreste de Estados Unidos con pronóstico de condiciones de tempestad para la noche del viernes y la madrugada del sábado", dijo el servicio meteorológico de EEUU.
Los vuelos cancelados ya están cerca de los tres mil.
La mitad de los vuelos correspondían a aeropuertos de Nueva York.
El Servicio Meteorológico estadounidense pronosticó que las zonas más afectadas serán las costas de Maine y Connecticut y el norte del estado de Nueva York, aunque también se esperan precipitaciones en Nueva Jersey y en Michigan.
Las autoridades emitieron alertas de vientos huracanados de más de 100 kilómetros por hora para las ciudades de Boston, Hartford y Providence, así como para la zona metropolitana en Nueva York y Long Island.
Otras ciudades que resentirán la tormenta, aunque en menor grado, son Chicago, Milwaukee, Detroit y Filadelfia.
En Nueva York, el alcalde Michael Bloomberg alistó cientos de camiones de volteo para esparcir unas 250 toneladas de sal, aunque dijo esperar que las predicciones sean "exageradas".
En Massachussets, donde algunas estimaciones anticipan casi un metro de nieve, el gobernador Deval Patrick instruyó a las escuelas a mantenerse cerradas y pidió a los trabajadores no esenciales permanecer en sus casas.
Adicionalmente fueron activados 500 elementos de la Guardia Nacional, en previsión de su apoyo en tareas de rescate, y más de cinco mil se mantendrán en alerta en caso de ser necesario.
Para las zonas costeras en el noreste se anticipan inundaciones locales, como resultado de un oleaje de mayor intensidad a partir del viernes.
Del total de vuelos cancelados, más de 400 son de American Airlines en la zona tri-estatal, con el mayor número en los aeropuertos de Newark Liberty, Boston Logan y LaGuardia.
En Chicago, aunque no será golpeado de manera significativa, se cancelaron este jueves casi 100 vuelos.
De confirmarse las proyecciones, sería una de las peores precipitaciones que azotan la región desde la mega tormenta de 1978. (Con información de Notimex)