Última aparición del Papa
El Papa Benedicto XVI hizo su última aparición pública en la Plaza de San Pedro el miércoles 27 de febrero para despedirse de los fieles un día antes de su renuncia como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.
Miles de fieles se congregaron en la Plaza de San Pedro para decirle adiós al Papa. Benedicto XVI renunció el 11 de febrero para dar paso, dijo, a un pontífice más joven y con mayor fuerza para enfrentar las dificultades del papado.
En la audiencia pública del los días miércoles también estuvieron presentes cardenales que asistirám al cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI.
En el cónclave participarán 115 cardenales provenientes de los cinco Continentes. A partir del 4 de marzo celebrarán las primeras reuniones previas.
Benedicto XVI fue electo papa el 19 de abril de 2005, tras la muerte del Papa Juan Pablo II, quien gobernó 25 años a la Iglesia Católica.
El papa Benedicto XVI confesó este miércoles que en los últimos ocho años vivió días agitados, pero animó a miles de fieles, congregados en la Plaza de San Pedro para escuchar su último mensaje como pontífice a confiar en una Iglesia "viva", que Dios no dejará que "se hunda".
El Papa escogió para este día histórico mencionar los Evangelios y aseguró que era "consciente de la gravedad y de la novedad" de su renuncia, la primera de un Papa en siete siglos.
"El Señor nos ha dado muchos días de sol y ligera brisa, días en los que la pesca fue abundante, pero también momentos en los que las aguas estuvieron muy agitadas y el viento contrario, como en toda la historia de la Iglesia y el Señor parecía dormir", afirmó el Sumo Pontífice.
Benedicto XVI, de 85 años, dijo que se ha sentido como San Pedro con los apóstoles en la barca en el lago de Galilea. "Siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino Suya, y no la dejará hundirse", afirmó en su mensaje final.
Bajo un sol resplandeciente y en medio de fuertes medidas de seguridad, grupos de peregrinos, en un clima alegre, ovacionaban al Papa alemán cantando y clamando en su honor: "¡Benedicto!, ¡Benedicto!".
"Un Papa no está sólo en la barca de Pedro y por esto quiero dar las gracias a todos los que me han acompañado. Nunca me he sentido sólo", dijo Benedicto XVI desde la tarima central de la explanada con rostro sereno y en ocasiones sonriente.
Durante esta inédita renuncia papal transmitida en directo por televisión, el jefe de la Iglesia católica explicó que "no abandona la cruz", en una respuesta indirecta al desconcierto y a las críticas que ha suscitado su gesto entre los católicos.
"He dado este paso consciente de la gravedad y de su novedad. Amar a la Iglesia significa también tomar decisiones difíciles", recalcó el pontífice, al dirigirse a la multitud: "Hoy vemos cómo la Iglesia está viva, en un momento en que muchos hablan de su declive".
Benedicto XVI aprovechó para darles las gracias a los miembros de la Curia Romana, salpicados en los últimos tiempos por escándalos y denuncias de corrupción. "El Papa pertenece a todos y quiero dar las gracias a los que en estos días me han mandado mensajes", aseguró.
Advirtió además a los católicos de todo el mundo de que renuncia en adelante a viajes, conferencias y recepciones: "No vuelvo a la vida privada", indicó.
El Papa se dirigió en un momento en español a los fieles de los países latinoamericanos y de España, pidiéndoles orar por el cónclave que deberá elegir a su sucesor. "Os suplico que os acordéis de mí en vuestra oración y que sigáis pidiendo por los Señores Cardenales, llamados a la delicada tarea de elegir a un nuevo sucesor en la Cátedra del apóstol Pedro".
La víspera, el Papa teólogo, que renunció oficialmente por "falta de fuerzas" para guiar a la Iglesia moderna, había ordenado con ayuda de su secretario Georg Gänswein los papeles de sus aposentos y separado sus escritos personales, contó el portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi.
La renuncia del Papa marca un precedente en la historia de la Iglesia católica moderna y al mismo tiempo obliga a su sucesor a encarar los retos de la milenaria institución para generar un impulso modernizador y pesar en el mundo globalizado, como representante de 1.200 millones de católicos.
El jueves por la tarde, el Papa se dirigirá hacia el helipuerto del Vaticano para ir hasta Castelgandolfo, a 25 kilómetros al sur de Roma, la residencia de verano de los Papas, donde vivirá dos meses antes de instalarse en un monasterio dentro del Vaticano.
Al día siguiente, se iniciarán las llamadas 'congregaciones', es decir, las reuniones previas durante las cuales los cardenales empiezan a definir el perfil del nuevo Papa.
Decenas de miles de personas, algunas portando pancartas diciendo "Grazie!" (Gracias), atestaron la plaza para darle un último adiós a Benedicto XVI y unirse a la cita que encabezó cada miércoles durante ocho años para hablar al mundo acerca de la fe católica.
Unas 50.000 entradas fueron solicitadas para que los peregrinos pudiesen asistir a la última audiencia semanal de Benedicto XVI, pero los medios italianos estimaban que el número real de personas que asistieron podría haber sido del doble.
Para estar a tono con el momento histórico, Benedicto XVI cambió de rumbo y el miércoles no impartió su habitual lección de catecismo. En su lugar, hizo de su última presentación en la Plaza de San Pedro un acto personal, explicando una vez más por qué es el primer papa que renuncia en 600 años y exhortando a los fieles a orar por su sucesor.
"Amar a la Iglesia significa también tener el valor de tomar decisiones difíciles y dolorosas, anteponiendo siempre el bien de la Iglesia, no el de uno mismo", expresó el papa ante un estruendoso aplauso.
Fieles mexicanos despidieron al Papa Benedicto XVI el miércoles en la Plaza de San Pedro.
El Papa recordó que cuando lo eligieron papa el 19 de abril de 2005, se cuestionó si Dios realmente lo quería. "Es una gran carga que has colocado sobre mis hombros", recordó haberle dicho a Dios.
Bajo un sol radiante y cielo azul, la plaza estaba abarrotada de peregrinos y curiosos. Los que no pudieron entrar escogieron lugares a lo largo del bulevar principal que lleva a la plaza para ver al papa en enormes pantallas de televisión.
Benedicto dijo que decidió retirarse después de darse cuenta de que, a los 85 años, sencillamente no tenía "la fortaleza de mente y cuerpo" para seguir adelante. El jueves por la mañana se reunirá con los cardenales por última vez, y entonces se trasladará en helicóptero a la residencia papal de Castel Gandolfo al sur de Roma.
El anillo del Papa, símbolo de su pontificado, será destruido el 28 de febrero, en el momento que se haga efectiva su renuncia.
El Papa se marchará a Castel Gandolfo, lugar de descanso de los Papas, durante al menos dos meses. Después se irá a vivir a un monasterio en El Vaticano.
Un feligrés ora en la Plaza de San Pedro. Miles de peregrinos aplaudieron, vitorearon y rezaron por el Papa en el penúltimo día de su pontificado marcado por la controversia y los escándalos.
La bandera de Brasil también estuvo presente en la Plaza de San Pedro el miércoles.
La renuncia de Benedicto XVI estremeció al mundo y también los cimientos de la Iglesia Católica.
A partir de las 20 horas del jueves se declarará Sede Vacante y será convocado el Cónclave para elegir al nuevo Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.