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Jorge Mario Bergoglio, un hombre con luces y sombras
Interrogantes de la elección del nuevo Papa
Jorge Mario Bergoglio pasó del bajo perfil a convertirse en la figura más vista del mundo en los últimos días. Todos quieren saber de él, dónde nació, dónde estudió y dónde vivió todos estos años. El cardenal argentino, de 76 años, socio activo del club de fútbol San Lorenzo de Almagro, fue llamado para asistir al conclave que eligió al sucesor de Benedicto XVI y, en la quinta votación, fue electo como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.
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Su elección resultó una sorpresa. Superando a varios cardenales considerados “papables”, Bergoglio es ahora el primer papa latinoamericano. Pero más sorprendente aún es que se trata del primer Jesuita en ocupar el puesto que Jesús encargó al apóstol Pedro.
Sus inclinaciones humildes, su sencillez desde el primer momento que se asomó como Papa en el Balcón de las Bendiciones frente a la plaza de San Pedro, sus supuestos vínculos con la dictadura argentina. De ahora en adelante todo cuanto haga o haya hecho Jorge Mario Bergoglio está expuesto ante la opinión pública mundial, que ha visto el ir y venir de los escándalos de pederastia al interior de la iglesia católica, los rumores de corrupción y el tráfico de influencias conocido tras la fuga de documentos secretos de Benedicto XVI, hecho que se conoce como el escándalo de Vatileaks. Esa misma opinión pública que vio también renunciar al papa alemán en un hecho sin precedentes en la historia contemporánea.
Para muchos, lo más importante es saber qué esperar del papado de Francisco, nombre que eligió el cardenal argentino para acompañarlo al ser nombrado Papa, el número 266 de la historia.
“Una cosa es el Bergoglio que uno conoce en el mano a mano. Es un hombre muy sencillo, muy humilde, brillante, inteligente. Es un típico representante de la Compañía de Jesús, un típico jesuita con todo lo que eso implica. Con esa formación casi militar que tienen los jesuitas”, dijo a Univision.com la periodista y escritora Olga Wornat.
“Es eso --continúa la escritora--, un hombre agradable, un hombre sencillo, un hombre que está totalmente alejado de los oropeles del poder de la iglesia, de ese Vaticano que uno ve allá tan lejano con los trajes de los cardenales, con todos los ornamentos del Papa”.
Wornat conoció a Bergoglio a comienzos del año 2000. Ella se encontraba en la investigación para su libro Nuestra santa madre en el que retrata la historia de la iglesia católica argentina, y que causó tal polémica que derivó en la caída del arzobispo tercero en la línea sucesora en Argentina.
La escritora destaca que un punto en particular para entender la forma de ser del pontífice y vaticinar un poco el proceder que tendrá el papa Francisco, es adentrarse en la congregación de la Compañía de Jesús.
Wornat apunta que “los jesuitas han sido una orden que nació justamente para luchar contra la división, ese gran cisma que se provocó en la iglesia católica allá por el año 1500 en las guerras contra Lutero. Ellos eran justamente la guerrilla antilutero y esa formación, esa impronta casi militar que ha tenido la Compañía de Jesús, esa impronta la tiene Jorge Bergoglio”.
Distanciados por Juan Pablo II
“Los jesuitas fueron una congregación bastante castigada dentro de la iglesia católica a pesar de ser los más brillantes de la iglesia católica. Fue llevada prácticamente a la disgregación, a su desaparición durante el mandato del papa Juan Pablo II. Juan Pablo II los veía como marxistas, como guerrilleros, como revolucionarios.
“Les tenía pánico y permanentemente los estaba llamando al orden, retándolos, y los apartó totalmente de cualquier involucramiento en las decisiones del Vaticano, y colocó a su lado a las órdenes más de la derecha, que son el Opus Dei y los Legionarios de Cristo. Esa fue la etapa que le tocó vivir a Bergoglio como provincial de los jesuitas en Argentina durante los años de Juan Pablo II”, recuerda Wornat.
Tras conocerse la elección de un jesuita como el nuevo líder de la iglesia católica, los jesuitas de inmediato alzaron la voz y mostraron su respaldo al papa Francisco.
“La Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús renueva su fidelidad y se congratula, con toda la iglesia, por la elección de Su Santidad el papa Francisco, como nuevo sucesor de Pedro”, rezó un comunicado de la congregación enviado el mismo día de la elección del Papa.
“Como jesuitas, a la luz de este nombramiento, nos sentimos alentados en nuestra misión: el servicio de la fe, la promoción de la justicia, el diálogo con las culturas y el diálogo interreligioso; misión en la que hemos sido confirmados en distintos momentos por los romanos Pontífices”, se lee en el texto.
Jesuita, con todo lo que eso implica
Un técnico químico, trabajador de un laboratorio, profesor de literatura, de filosofía y teólogo, con una “formación intelectual impresionante”, aficionado de la música clásica, la ópera y el fútbol, Bergoglio tiene también “muy buen contacto con los humildes, justamente por eso, porque es un hombre profundamente sencillo”, relata Olga Wornat.
Siendo “un hombre tremendamente disciplinado, que cumple a rajatabla con los votos de castidad, pobreza y obediencia”, las notas de un Bergoglio que alguna vez tuvo una novia, que ya como arzobispo jamás ocupó los vehículos oficiales para su cargo, ni que se dejó besar el anillo, o que tiene una salud frágil por contar con un solo pulmón, hoy son noticia.
“Cada vez que llegaba la Semana Santa se iba a los lugares, a los hospitales, donde está la gente más humilde, a los orfanatos de niños, a las cárceles, a lavar los pies de los presos y de los ancianos”, recuerda Wornat, que, finalmente apunta, “pero cuidado, es jesuita”.
La periodista argentina recuerda que en su investigación en el Vaticano conoció un célebre dicho: “Nunca un Papa se va a enterar cuántas congregaciones de monjas hay, cuánta plata manejan los salesianos, ni qué piensa un jesuita”. De esa congregación han salido –a juicio de Wornat—los más grandes intelectuales de la historia.
Conservador y ortodoxo, pero no inflexible
Una de las cosas que más llamaron la atención tras pronunciarse el famoso “Habemus Papam” fue la demora del Gobierno de Argentina en dar un pronunciamiento al respecto. Finalmente, la presidenta Cristina Fernández emitió una carta en la que felicitaba al nuevo Sumo Pontífice, pero la demora y sus cuestionamientos se quedaron ahí.
Bergoglio, “conservador y ortodoxo, férreo opositor al aborto, al matrimonio gay --tuvo palabras durísimas cuando en Argentina se sancionaron esas leyes--, es un férreo opositor también a cuando en Argentina se sancionó la ley por la muerte digna”.
“Es un hombre que se ha enfrentado a los presidentes políticos de Argentina, no es un hombre al que le gusten los despachos de los políticos, como a los anteriores cardenales primados, no es un hombre que vaya a andar haciendo lobby en las residencias presidenciales”, puntaliza Wornat.
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