Activistas cautelosos tras nueva promesa de Obama de una reforma migratoria en 2013

Univision.com* | Apr 16, 2012 | 4:27 PM

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El Presidente estadounidense platicó con Enrique Acevedo desde Cartagena, Colombia donde asistió a la Cumbre de la Américas.

Coindicen en que para legalizar a los indocumentados demócratas y republicanos deben trabajar juntos

Una semana después del anuncio de la mayor redada registrada en la historia, que culminó con el arresto de más de 3,900 inmigrantes en un operativo que duró seis días y abarcó los 50 estados del país, el presidente Barack Obama dijo a Univision que empujará una reforma migratoria en el primer año de su segundo mandato. La promesa es similar a otra que hizo en 2008 y que le permitió conquistar el voto latino para llegar a la Casa Blanca.
"Puedo prometer que voy a intentar hacerlo en el primer año de mi segundo cuatrienio", dijo el mandatario al periodista Enrique Acevedo, recién incorporado al equipo de Noticias Univision. "Quisiera intentarlo este año, pero el reto que encaramos en cuanto a la inmigración es muy sencillo: tenemos que la mayor parte de los demócratas están preparados para votar a favor y no tenemos a ningún republicano que esté dispuesto", agregó.
La promesa de 2008 no llegó en el tiempo anunciado por Obama durante la campaña anterior. Las guerras en Irak y Afganistán, la crisis financiera, el debate de la reforma de salud, entre otros temas de interés nacional, postergaron el compromiso. Y pese a contar con la mayoría de los 218 votos en la Cámara de Representantes, no todos los demócratas apoyaron el debate porque no todos fueron electos por votantes que respaldan la legalización de indocumentados.
El mismo panorama se vivió en el Senado. Pese a contar con 57 votos a favor más el respaldo de los dos asientos independientes (se necesitaban 60 apoyos para conseguir la reforma), entre cuatro y ocho no apoyaron al presidente en el esfuerzo y el proyecto apenas asomó en la agenda porque nadie pudo garantizar su aprobación.
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A buen entendedor
A eso se refirió Obama en la entrevista a Univision el sábado durante la Cumbre de Las Américas que se celebró en Cartagena, Colombia, cuando dijo que sólo contaba con “la mayor parte de los demócratas” y no con el 100 por ciento de su partido en ambas Cámaras del legislativo.
Al ahondar en el nuevo compromiso, explicó que la situación actual es todavía peor. "Tenemos ahora un candidato republicano que ha dicho que las leyes estilo Arizona son un modelo para todo el país. Y estas son leyes que potencialmente permiten que a una persona se le detenga y se le pida sus papeles de ciudadanía basado en una suposición".
También aseguró que el tema sigue siendo su "pasión" y reiteró su apoyo al DREAM Act, iniciativa que de ser aprobada daría residencia permanente a miles de jóvenes indocumentados que ingresaron siendo niños a Estados Unidos, "quienes han sido criados como estadounidenses, se ven como tales y quieren servir a nuestro país".
"En una vergüenza que no podamos lograrlo", dijo. Y agregó: "Somos una nación de leyes, pero también de inmigrantes".
Trofeo gigantesco
Las reacciones no se hicieron esperar. Carlos Pereira, director del Centro de Orientación del Inmigrante (CODI) en Miami, Florida, dijo que si bien la nueva promesa se trata de una "estrategia demasiado delicada", hay que tener en cuenta lo que están revelando las encuestas. "Obama cuenta con el apoyo de más de 70% de los hispanos en este momento, versus el candidato republicano con mayor oportunidad –Mitt Romney- cuenta con un 30% de aceptación de los latinos".
Pereira agregó que preferiría que el mandatario "nos diga que luchará y trabajará para modificar la ley y que buscará la forma de legalizar a los más de 12 millones de indocumentados, que nos prometa algo nuevo, algo que no pudo cumplir, pero mirándolo desde otro ángulo, al ser reelecto ya no tendrá tanta presión y podrá pasar a la historia como el primer demócrata en conseguirlo. Solo Reagan tiene ese trofeo en 1986".
"Creo que lo va a conseguir, va a salir con ese trofeo gigantesco como es la reforma migratoria. Y si los demócratas pierden el Congreso, recordemos que el ex Presidente Bill Clinton logró victorias más que nadie con ambas cámaras en manos de los republicanos", apuntó.
En busca de votos
En la costa oeste, California, Juan José Gutiérrez, Coordinador de la Coalición por los Derechos Plenos de los Inmigrantes en Los Ángeles, tildó el compromiso lanzado por Obama como "una promesa política de campaña y nada más". Y añadió que "de ninguna forma constituye un compromiso serio" para invertir el capital político que se necesita y persuadir a los republicanos y que se convierta en un acuerdo bipartidista “para hallar una solución al problema".
"Al mencionar que no cuenta con el apoyo republicano nos telegrafía por adelantado que, sin este, no podrá haber reforma migratoria y contradice su compromiso", advirtió.
Agregó que prometer que esta vez empujará una reforma migratoria en el primer año de su segundo mandato "sin duda se trata de una estrategia para asegurar el voto hispano al menor costo posible", y apuntó que "este punto de vista se ve reforzado por el hecho de que las detenciones y deportaciones de indocumentados siguen dividiendo nuestras comunidades y familias a pesar de las promesas recientes hechas por el Presidente de enfocar dichos esfuerzos en los criminales peligrosos".
La versión oficial
El gobierno de Obama insiste en que la mayoría de los deportados por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) tienen antecedentes criminales serios. Pero grupos que defienden los derechos de los inmigrantes, entre ellos la organización que dirige Gutiérrez, sostienen que entre seis a siete de cada 10 deportados no tenía antecedentes criminales graves que constituyeran una amenaza para la seguridad de Estados Unidos.
En los tres años fiscales que van de su mandato, el gobierno de Obama ha deportado a cerca de 1.2 millones de inmigrantes.
"Si ni siquiera cumple promesas mínimas, ¿cómo no ensañarse con los indocumentados como lo hizo durante sus primeros tres años?", planteó Gutiérrez. "¿Qué podemos esperar del presidente cuando ya no tenga la preocupación de su reelección?", se preguntó el activista. Él mismo respondió: "Sin duda, en gran medida, es la culpa de los republicanos que no tengamos una reforma migratoria, pero del presidente también" tiene parte de culpa. "Ambos tienen responsabilidad. Por un lado, el Presidente puso de moda apoyar la reforma migratoria durante sus entrevistas ante los medios en español, pero no se arriesga en inglés".
"Si resulta reelecto Obama, no creo que habrá una reforma migratoria. Esta dependerá cada vez más de lo que los propios inmigrantes y sus aliados hagamos para impulsarla", dijo Gutiérrez. Y vaticinó que los demócratas no van a perder el control del Senado. "De cualquier modo, todo va a seguir igual hasta que la comunidad se movilice y cuente con el apoyo decidido de todos los sectores de la comunidad".
Medidas de alivio
Para Jorge Mario Cabrera, director de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA), "Obama comenzó ya oficialmente su campaña de reelección" y la pregunta del millón es "si realmente avanzará con una reforma migratoria" si gana otros cuatro años en la Casa Blanca.
"No puede decir que no y tampoco puede prometer lo mismo que antes. Sería prudente que el Presidente no prometa nada y avance, que tome medidas a su alcance que alivien el dolor de la comunidad inmigrante", añadió.
"Medidas de alivio serían mejor que promesas", dijo al referirse a las miles de deportaciones que se han registrado en los últimos tres años.
"El votante latino está cansado de promesas vanas", subrayó.
La activista y antropóloga social, Helen Rivas, mencionó desde Alabama que sin un acuerdo bipartidista previo, el presidente Obama no conseguirá una reforma migratoria en el primer año de su segundo mandato. Y que para lograr los apoyos necesarios "hay que aumentar los niveles de presión social" no solo a la Casa Blanca, sino también al Congreso y a los partidos demócrata y republicano.
Mencionó además que los arrestos y deportaciones han causado “severos daños” en la comunidad inmigrante, y que la única solución para poner freno a “este gran dolor” en familias sobretodo hispanas, pasa por la aprobación en el Congreso "de una reforma migratoria comprensiva que incluya una vía de legalización".
Finalmente, Katherine Vargas, Directora de Comunicaciones del National Immigration Forum (Foro Nacional de Inmigración -NIF-), sentenció que "en noviembre, todos los votantes, incluyendo los votantes hispanos, juzgarán a los candidatos presidenciales por sus acciones, no solo por sus promesas".
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