Breivik comenzará a declarar hasta el martes, segundo día del juicio

EFE | Apr 13, 2012 | 4:41 PM

Asesino confeso

COPENHAGUE - El ultraderechista Anders Behring Breivik, autor confeso de los atentados del pasado 22 de julio en Noruega, en los que murieron 77 personas, no comenzará a declarar hasta el martes, segunda jornada del juicio, informó hoy la corte de Oslo.
El tribunal de la capital noruega, donde comenzará el proceso contra este lunes a las 07.00 GMT, estima que la lectura de la acusación y las explicaciones preliminares de las partes ocuparán varias horas y será necesario dedicarles toda la primera jornada.
Hasta ahora se contaba con que Breivik empezaría a declarar al final de la primera jornada, por lo que finalmente contará con cuatro días para explicarse ante el tribunal, que deberá decidir si es o no penalmente responsable de los actos.
Estudios psiquiátricos 
Dos grupos distintos de psiquiatras han realizado dos informes del fundamentalista cristiano de 33 años con diagnósticos opuestos: mientras el primero lo considera un enfermo mental que no era consciente de sus actos, el otro concluye que pese a sufrir alguna perturbación mental, sí que es penalmente responsable.
La defensa, siguiendo los deseos de Breivik, intentará que sea considerado penalmente responsable, pero pedirá su liberación, ya que el ultraderechista considera que actuó en "legítima defensa" frente al poder político, que según él está destruyendo Noruega.
En el caso de que el tribunal lo considere un enfermo mental, Breivik sería condenado a ser internado en una institución psiquiátrica.
En caso contrario, lo más probable es una condena de 21 años de cárcel, seguidos de una custodia, figura legal que puede equivaler en la práctica a cadena perpetua, ya que una vez cumplida la pena, esta puede ser prorrogada de forma indefinida cada cinco años, si se considera que el reo sigue siendo un peligro social.
Los ataques en Oslo 
Breivik hizo estallar un coche bomba el 22 de julio en el complejo gubernamental de Oslo, causando la muerte a ocho personas, y, justo después, se trasladó a la isla de Utøya, a 45 kilómetros, donde disparó de forma indiscriminada y mató a otras 69, la mayoría asistentes al campamento de las Juventudes Laboristas.
Su objetivo era castigar al Partido Laborista, en el poder, por defender el multiculturalismo y no frenar la "amenaza" islámica, que según él están destruyendo Noruega y el resto de Europa.
El primer ministro noruego, el laborista Jens Stoltenberg, tildó hoy el proceso de "expresión de cómo el estado de derecho maneja los actos violentos más crueles que Noruega ha visto en tiempos de paz".
"Tengo plena confianza de que será un juicio ordenado y honesto, donde al final el tribunal decidirá sobre las cuestiones de la condena y si es o no penalmente responsable", afirmó.
Stoltenberg se mostró comprensivo con quienes consideren "desagradable" que Breivik pueda explicarse ante el tribunal.
"Recibiremos detalles y puntos de vista sobre los que reaccionaremos y que despertarán desprecio. Pero es necesario. Es necesario que tengamos un caso abierto, sobre todo porque se trata de crímenes graves", declaró el primer ministro, quien resaltó la independencia de los tribunales.
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