La relación entre Argentina e Inglaterra tocó fondo por caso Malvinas

Notimex | Apr 04, 2012 | 2:07 PM

Las negociaciones son casi imposibles

BERLÍN - El Instituto de Política Internacional y de Seguridad (SWP) con sede en Berlín, que es uno de los que asesoran al gobierno alemán, afirmó que a 30 años de la Guerra de las Malvinas, la relación entre Argentina e Inglaterra “ha tocado de nuevo fondo”.
Los expertos en política internacional de esa institución destacaron que la insistente posición del gobierno argentino que exige la soberanía sobre ese grupo de islas ubicadas en el Atlántico impide mejorar la cooperación del país latinoamericano con las Malvinas.
En un estudio se resaltó que las negociaciones entre Argentina e Inglaterra son casi imposibles en la actualidad dado que esos países no ceden en ese conflicto y ambos exigen la soberanía sobre las Malvinas, que en inglés se conocen como Falkland Islands.
Inglaterra mantiene el control sobre esas islas desde 1833, el año que las ocupó, al tiempo que consorcios británicos incrementaron desde hace una década sus actividades de explotación de recursos naturales en esa región.
En el análisis del Instituto alemán de Ciencias y Política se resaltó que dada la posición más débil de Argentina en ese conflicto, el país sudamericano “sólo puede apostar a su cercanía geográfica”.
Agregó que “en lugar de aprovechar eso y fortalecer su posición de forma estratégica mediante una mayor cooperación social, política y económica, Argentina se aleja cada vez más de sus anheladas Malvinas al empeñarse en ejercer la soberanía”.
Los expertos de SWP recordaron que la junta militar de Argentina invadió las Malvinas en 1982, y que para ello realizó una campaña “eufórica” a fin de ganar el apoyo de la población, de manera que “los sentimientos nacionalistas servían para encubrir las graves violaciones a los derechos humanos por parte de la dictadura”.
“Tras la capitulación 74 días más tarde, los ánimos cambiaron. De alrededor de 900 caídos, dos terceras partes eran argentinos, en su mayoría jóvenes soldados de bajos recursos. Esa derrota militar apresuró la caída del régimen autoritario y marcó el inicio de una etapa de transición hacia la democracia”, precisaron.
Inglaterra intensificó por su parte a partir de 1982 su estrategia de acercamiento político y económico con las Malvinas, algo que había descuidado durante los años antes de la guerra.
Argentina y sus medidas restrictivas
La corona británica considera ese grupo de islas como territorio nacional, si bien promueve asimismo el derecho de autodeterminación de la población isleña.
En el estudio del SWP se indicó que las Naciones Unidas han emitido desde 1965 varias resoluciones en favor de que ambas partes negocien una solución pacífica en torno a las Malvinas.
Argentina e Inglaterra retomaron relaciones diplomáticas en 1989, al tiempo que durante el gobierno de Carlos Menem (1989-1999) la cuestión de la soberanía pasó a segundo término, al apostarse en mayor medida a la cooperación social, política y económica con Inglaterra y las islas.
Entre los resultados de esa estrategia resalta el Acuerdo de 1995 sobre la cooperación en cuestiones de recursos, para reglamentar la explotación conjunta de recursos en las áreas de conflicto ubicadas alrededor de las islas, para lo que se creó una comisión conjunta, se destacó.
A partir del gobierno de Fernando de la Rúa, en 1999, se dio un vuelco a esa estrategia de acercamiento político, al tiempo que el presidente Néstor Kirchner canceló en 2007 el Acuerdo de cooperación tras controversias sobre su interpretación.
En el estudio se resaltó que el gobierno argentino adopta desde el año anterior medidas cada vez más restrictivas, al tiempo que en declaraciones oficiales aprobadas por países vecinos se resalta su exigencia de soberanía.
Se precisó que varios estados sudamericanos apoyan la decisión argentina de no permitir el acceso en sus puertos de barcos con la bandera de las Malvinas, al tiempo que cada vez son más los navíos británicos afectados por dicha medida.
Los expertos de SWP señalaron que la “enérgica” retórica del primer ministro británico David Cameron contribuye muy poco a la “distensión”, al igual que el envío del príncipe William para cumplir una misión de seis semanas como piloto de rescate en las Malvinas.
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