Blog: El Involucramiento Parental Revisado: Una vez más, con sentimiento

Univision.com | Mar 29, 2012 | 1:14 PM
Este es la tercera columna de la bloguera visitante Judy Karasik, asociada senior de desarrollo en The Education Trust, madre y activista que aboga por la equidad educativa en su distrito escolar y por los derechos de las personas con discapacidades.  En la primera entrada en la serie que cubre algunas estrategias básicas del involucramiento parental, Judy explica cómo iniciar una conversación con el maestro o la maestra. La segunda atiende el problema de un maestro reacio.  En la columna de hoy, Judy describe, con sentimiento, lo emocional que puede tornarse el tema de las relaciones entre padres y maestros, y lo importante que es atenderlo. Rima Brusi
Mi blog reciente sobre el involucramiento de los padres provocó una fuerte reacción de una colega, que es una antigua maestra.
Una fuerte reacción negativa.
Me dijo: "La mayoría de los maestros no son arrogantes o críticos y me sentí atacada cuando escribiste eso. No entiendes lo aterrador que es tener la responsabilidad de un salón de clase lleno de niños, de saber que está en ti el que aprendan o no. Y los padres muy a menudo vienen agresivos y enojados, cuando sinceramente, uno está haciendo lo mejor que puede".
Le respondí: "Escribí que algunos maestros son arrogantes y algunos maestros son críticos. Por supuesto,no todos los maestros lo son. Los padres están realmente enojados y frustrados. Se nos dice que debemos estar ‘involucrados’ y no recibimos ningún consejo práctico sobre cómo participar. Así que cuando a nuestros hijos no les va bien en la escuela, es una cosa más de la cual se supone somos responsables, y para la cual no tenemos orientación alguna. El maestro, quien es una figura de autoridad gigantesca para los padres, muy a menudo no sabe cómo comunicarse con nosotros, incluso cuando tratamos".
Nada de esto pareció ayudarla. Estaba profundamente herida.
Hablamos de cómo podría funcionar más efectivamente la conversación entre el padre y maestro, y con su ayuda, he escrito un blog útil acerca de ello y  tengo previsto publicarlo pronto.
Me interesa honrar su experiencia. A la misma vez, quiero honrar la mía propia, no estoy dispuesta a decir que mi experiencia es de alguna manera diferente. Por eso quiero detenerme un minuto y mirar la relación entre padres y maestros, un poco más de cerca.
Lo que, finalmente, es más interesante para mí es que para ella, y creo que para muchos otros maestros, la enseñanza es más que un trabajo. Es en cierto sentido una vocación, y una inversión emocional.
También lo es criar a los hijos. Y así se establece la tensión en la relación de padre-maestro.
La lista de estudiantes de una maestra toma vida en ese primer día que llegan a su salón de clases. Allí está, frente a ella, una bulliciosa colección de historias, personalidades, culturas y disposiciones — a su cargo y en su propio territorio, por unas buenas seis horas al día. En ese periodo, la maestra tiene que facilitar que este grupo diverso adquiera las habilidades y conocimientos que necesitan para sobrevivir.
Y un año más tarde, los estudiantes ya no estarán en ese salón de clases. Y unos años más tarde, ni siquiera estarán en el edificio.
Los padres, por el contrario, una vez que sus niños están en edad escolar, los levantan de la cama en la mañana, los ven salir por la puerta, en el mejor de los casos tienen unas pocas horas con ellos en la noche y corren por ahí, juntos separados, durante el tiempo que logren separar durante el fin de semana.
Y en ese tiempo, necesitamos asegurarnos de que los niños estén vestidos, alimentados, hagan suficiente ejercicio, les vaya bien en la escuela — y también, de paso, que se convierten en seres humanos decentes con algún tipo de vida espiritual y capacidad de compartir, divertirse, sentir compasión, amor y alegría, y asumir responsabilidad. Y son nuestros y nosotros suyos, para toda la vida.
Observe que incluyo la escuela como una de las cosas que tenemos que cubrir.
Los maestros (y ojo, que aquí estoy haciendo generalizaciones gigantescas) se concentran en sus estudiantes, encuentran maneras de hacerlos aprender, surcan montañas de documentos y coordinan con todo lo demás en el edificio. A menudo, sospecho, piensan que un pequeño esfuerzo por parte de los padres — que están casi totalmente ausentes del entorno escolar— podría ayudar mucho a estos estudiantes.
Los padres sienten una profunda responsabilidad por sus hijos, pero al mismo tiempo creen que los maestros tienen la tarea de educar. Los padres fervientemente tienen la esperanza de que los maestros  puedan ver el potencial de sus hijos y entiendan cómo sacar a flote lo mejor y domesticar lo peor. Para muchos padres, la escuela es un entorno ajeno, un lugar donde regresan recuerdos de sus propias escuelas, no todos alegres. Un reino en donde la autoridad le pertenece a los educadores. Los padres pierden poder cuando entran a las escuelas. (Una vez más, se trata de generalizaciones amplias.)
En definitiva, los maestros y los padres tienen dos tipos de relación diferentes  con los niños que comparten, y la relación maestro-padre, cuando existe, se cruza a través de nuestros hijos.
Por lo tanto, ser honestos sobre cuando los maestros son difíciles, y cuando los padres son difíciles, es parte de comprender la dinámica y las oportunidades que existen en esta colaboración a larga distancia.
Siento que mis palabras hayan herido los sentimientos de mi colega y, sin duda, los de otros lectores. Pero no me retracto de nada. Una vez me hice cargo de esta serie de columnas en el blog, sabía que iba escribir acerca de maestros difíciles y padres difíciles.
Porque no creo que sea posible escribir acerca de este tema sin tener en cuenta los elementos emocionales en el involucramiento parental, voy a ser emocional.
Y si toqué una fibra sensible, para bien o para mal, espero, por favor, que me escribas de vuelta.
---------Para más información sobre la disponibilidad y uso de datos educativos, vea el folleto “Los padres quieren saber”, muy pronto disponible en español.  ¡Y no olvide suscribirse a Cerrando Brechas, darle “Like” a Cerrando Brechas en Facebook, y seguir nuestras noticias en CerrandoBrechas en Twitter!
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