Inmigrante deportado lucha por no perder a sus hijos

Univision.com* | Mar 24, 2012 | 6:00 PM

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Felipe Montés fue deportado a México y lucha por no perder a sus tres hijos que viven Carolina del Norte.

Expertos insisten en que el gobierno debería estar protegiendo el derecho de paternidad

Por Jorge Luis Mota y Jaime Zea, Noticiero Univision
El próximo jueves 5 de abril una audiencia en una Corte de Carolina del Norte decidirá la suerte tres niños estadounidenses cuyo padre fue deportado a México.
El Departamento de Servicios Sociales del condado Alleghany ha entablado un recurso legal para arrebatarle la paternidad a Felipe Montes, un joven mexicano que, al igual que muchos inmigrantes en Estados Unidos, llegó al pequeño pueblo de Sparta buscando una mejor vida.
“Me fui de México con la intención de buscar nuevas fronteras, buscar una mejor vida”, nos dijo Montes.
En Sparta conoció a su actual esposa y tuvo dos hijos. El 6 de octubre del 2010 fue detenido por  manejar sin licencia. Su esposa estaba ya embarazada del tercer niño. Ya no los volvió a ver. Fue enviado al centro de detención de Carolina del Sur, de ahí a Atlanta (Georgia), y finalmente a México.
La esposa de Felipe, al no poder mantener a los niños, recurrió a Servicios Sociales. Los niños terminaron bajo la custodia del gobierno, y desde entonces Felipe está peleando por traer a sus hijos a vivir a Tamaulipas, México.
Buenas probabilidades
Donna Shumate, la abogada de Montes, piensa que el padre tiene todas las de ganar. “El argumento de ellos es que, como lo deportaron, Felipe no es apto para ser padre. Dicen que el ser deportado es lo mismo que estar en prisión”.
Por su parte, el Departamento de Servicios Sociales prefirió enviar un comunicado donde comenta que, “las agencias locales de servicios sociales proveen servicios a los padres para lidiar con situaciones que podrían llevar a maltrato infantil. Cuando la distancia geográfica es un factor, el prestar esos servicios y monitorear la situación del menor es un gran desafío. En este tipo de situaciones, las agencias locales buscan la colaboración de las agencias en donde se encuentre el padre. Pero esto es aún más difícil cuando se cruzan fronteras políticas y culturales”.
Y agregaron que los niños tendrían una mejor vida en los Estados Unidos con una familia adoptiva, argumento con el que Felipe no está de acuerdo. “Mis hijos deben estar conmigo que soy su padre, les daría mucho amor, protección, educación, y más que nada, un lugar donde vivir”, dijo.
Derecho de paternidad
Shumate insiste en que el gobierno debería estar protegiendo el derecho de paternidad de Montes.
“Es un derecho fundamental el poder ejercer la paternidad, al menos que hayan causas de peso que fuercen a un tribunal a declarar a un padre incompetente, y ese no es el caso de Felipe”, agregó.
El consulado de México en las Carolinas está proporcionando a las autoridades estatales información sobre las condiciones socioeconómicas de Felipe en México, con el fin de demostrar que Felipe está capacitado para criar a sus hijos en su país de origen.
Mientras el caso se resuelve, los niños crecen sin padre y sin madre, en una guardería.
¿Por qué separar a Felipe de sus hijos?
El Centro de Investigaciones Aplicadas, con sede en Nueva York, publicó un reciente estudio donde encontraron que más de cinco mil niños están en estos momentos en la misma situación que los hijos de Montes, con padres deportados y bajo el cuidado de crianza temporal (conocido como Foster Care en inglés), y proyectan que en los próximos cinco años podrían llegar a unos 15 mil los niños en esta situación.
Esther Portillo, investigadora del Centro, indicó que en la actualidad estos niños quedan atrapados en el sistema por mucho tiempo debido a lo engorroso que resulta el trámite de reunificación a través de las estructuras actuales, y podrían terminar siendo adoptados.
“Los padres no pueden asistir a las Cortes familiares por haber sido deportados, y los padres pierden sus derechos por no poder participar y defender sus derechos”, dijo.
Factores adversos
Pero, aparte de las trabas burocráticas, otros factores pudieran influir en los destinos de estos niños. Desde el año 1997 el Congreso de los Estados Unidos aprobó un sistema de incentivos económicos para motivar las adopciones permanentes de niños que se encuentran en el sistema de Foster Care.
Según un análisis reciente del profesor de leyes y experto en leyes sobre el Cuidado de la Infancia, William W. Patton, “… Aunque el acta de 1997 redujo el tiempo que un niño permanece en el sistema temporal de crianza, y ha aumentado el número de adopciones permanentes, también ha creado otros problemas… El subsidio de adopción a provocado que las agencias de servicios sociales decidan cortar los derechos de paternidad en casos cerrados, en vez de continuar haciendo todo lo posible por lograr la reunificación familiar…”
El abogado John De León, del bufete Chávez y De León, y representante en la Florida de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), en los últimos años ha representado a gobiernos latinoamericanos en casos de custodias de niños de padres indocumentados. “Esta es una de las tragedias más grandes que se están dando en el marco de la falta de una Reforma de Inmigración. Tanto los gobiernos federal como estatales carecen de una política clara sobre qué hacer para que los derechos fundamentales y humanos de estos niños y sus padres no sean violados”.
Cuestión de dinero
En cuanto al impacto que los incentivos económicos federales a las agencias estatales pudieran estar teniendo sobre este creciente número de niños de padres deportados que están entrando en el sistema de Foster Care, De León señaló que es un ángulo nuevo que se debe explorar.
“Dar un incentivo al estado para poner un muchacho en adopción en vez de tratar de reunirlos con su familia, es muy peligroso”, dijo.
“Hemos visto que los incentivos económicos funcionan. Un ejemplo actual es la privatización de las cárceles con las consecuencias que están teniendo para las minorías y los inmigrantes indocumentados en el país”.
De León agregó que el incentivo económico debe ser para reunir a las familias. “Yo te aseguro que si el incentivo al estado fuera para reunir a estos niños con sus padres en sus países de origen, esa unificación se daba en pocos días”.
De León, sin embargo, aclaró que entendía que el sistema de adopción no era algo negativo y que pensaba que era importante incentivarlo, siempre y cuando se respete el derecho de los niños a estar con sus padres, sobre todo cuando los padres no representan un peligro para sus hijos.
Para reportar casos similares a los de Felipe Montes, puede llamar a las oficinas de John De León al teléfono (305) 778-0126.
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