Haití vive una profunda crisis política

EFE | Feb 25, 2012 | 5:05 PM

La dimisión del primer ministro lo confirma

PUERTO PRÍNCIPE - La dimisión del primer ministro de Haití, Garry Conille, quien envió su carta de renuncia, confirma la crisis política que vive el país caribeño, cuyo presidente, Michel Martelly, ejerce el cargo en un constante enfrentamiento con el Parlamento.
Conille dimitió tras varias semanas de rumores acerca de desavenencias entre él y el presidente del país, quien aceptó oficialmente su dimisión, según un documento entregado a los medios de comunicación de Puerto Príncipe.
Una fuente oficial atribuyó estos desacuerdos a que el jefe del Gobierno estaba interpretando "una partitura diferente" a la del presidente Martelly y el resto del Ejecutivo, y en este caso siempre hay dos opciones posibles: "la regularización o la ruptura", dijo a Efe.
Martelly pidió serenidad y confianza
Tras conocerse la dimisión, Martelly pidió a la nación y a la comunidad internacional mantener la serenidad y la confianza.
Martelly deberá ahora seleccionar a otro aspirante, quien tendrá que recibir de cada cámara del Parlamento la doble aprobación de su designación y de su programa político antes de poder gobernar.
De no obtener cualquiera de estas confirmaciones, el procedimiento comenzará de nuevo.
Martelly, quien asumió el cargo en mayo pasado, dijo en un discurso haberse puesto en contacto con los presidentes de las dos cámaras del Parlamento y que los tres se comprometieron a trabajar sobre la elección "rápida" del un nuevo primer ministro.
La salida de Conille del Gobierno puede afectar al proceso de reconstrucción en el que está envuelto el país, muy castigado por décadas de inestabilidad política y catástrofes naturales, la más grave de ellas ocurrida hace dos años, cuando un terremoto devastó gran parte de Puerto Príncipe y otras ciudades, donde dejó un balance de 300 mil muertos y 1.5 millones de afectados.
A ello se unió, en octubre de 2010, una epidemia de cólera que ha afectado a más de 500 mil personas y causado unas siete mil muertes.
Una oleada de problemas
Los problemas entre Conille y Martelly salieron a la luz la pasada semana, cuando el Senado convocó a los ministros a comparecer ante la comisión que investiga la nacionalidad de los miembros del Gobierno y del presidente.
Según la Constitución haitiana, el presidente y el jefe del Gobierno no pueden tener doble nacionalidad para ejercer sus cargos.
La Presidencia informó de la resolución del Consejo de Ministros de no acudir al requerimiento del Senado al considerar que el asunto debía solucionarse en los tribunales, pero Conille, sin embargo, pidió en un comunicado a sus ministros que se presentaran y acudió a la convocatoria.
Las tensiones aumentaron con la decisión de Conille de abrir una investigación sobre los contratos firmados por el anterior Gobierno.
Durante los carnavales, que reunieron en días pasados a decenas de miles de personas en Les Cayes (sur), el jefe del Ejecutivo no fue visto junto a Martelly, quien encabezó las celebraciones.
Conille, considerado hombre de la confianza del ex presidente estadounidense y enviado de la ONU para Haití, Bill Clinton, vivía en una situación de aislamiento y prueba de ello es que ayer había convocado un consejo de Gobierno al que solo asistieron seis secretarios de Estado de un total de diez y ninguno de los 18 ministros del gabinete, por lo que la reunión no pudo celebrarse.
Degradación del clima político
La Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah) estaba preocupada por esta situación y llamó la atención sobre la degradación del clima político y pidió esfuerzos por lograr el consenso.
El jefe civil de la fuerza multinacional, Mariano Fernández, dijo ayer que desde hace semanas "se repiten crisis" que "afectan el buen funcionamiento de las instituciones así como el proceso democrático" e impiden "crear las condiciones necesarias para el crecimiento económico y la consolidación de la democracia".
Conille, quien ha permanecido en la Primature (Oficina del Primer Ministro) menos de cinco meses, fue el tercer candidato a dirigir el Gobierno propuesto por Martelly después de que el Parlamento rechazara a Daniel Rouzier y Bernard Gousse, pero incluso antes de que comenzara el proceso de su ratificación parlamentaria estuvo a punto de renunciar.
El presidente haitiano, Michel Martelly, tuvo que salir a respaldarle al publicarse que personas cercanas al mandatario pidieron al aspirante que firmara una carta de dimisión sin fecha.
Tras cuatro meses en el cargo, a principios de febrero se produjo un incidente entre Martelly y un grupo de parlamentarios en la residencia del primer ministro, donde el presidente se presentó de forma inesperada, según publicaron entonces medios haitianos.
Sobre ese altercado, al que Martelly restó importancia, Conille declaró a la emisora privada Vision 2000 que en aquella reunión Martelly pronunció "palabras desafortunadas".
Cuando los periodistas preguntaron a Martelly el 3 de febrero si tenía discrepancias con su primer ministro, el presidente declaró que si eso ocurriera se lo haría saber.
Ha sido el jefe del Ejecutivo, sin embargo, quien ha decidido no continuar.
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