El mandato de Felipe Calderón ha sido crítico para las cárceles mexicanas

Univision.com | Feb 24, 2012 | 1:18 PM

Unos 330 reos han sido asesinados

MÉXICO – La administración del presidente mexicano Felipe Calderón ha sido crítica para las cárceles del país, pues 330 reos han sido asesinados, lo que quintuplica la cifra dada en la administración anterior. Por otro lado, las riñas, motines y fugas en el país también se han multiplicado.
De acuerdo a lo que publica la versión digital del periódico mexicano Reforma, que retoma cifras de la Secretaría de Seguridad Pública, durante el gobierno de Vicente Fox –antecesor y correligionario de Felipe Calderón--, se registraron 64 muertes en prisiones, tanto de orden local, estatal y federal, mientras que en la actual, que aún no ha concluido, suman 330.
El medio detalla que buena parte de las muertes en centros penitenciarios se ha concentrado en las entidades de Tamaulipas, Nuevo León, Durango, Chihuahua, Baja California, Ciudad de México, Sinaloa y Coahuila (todas al norte del país, a excepción de la céntrica capital).
Recién iniciado, 2012 se ha convertido ya en el año más crítico en esa materia: mientras en 2007 hubo 14 asesinatos, 66 en 2008, 51 en 2009, 78 en 2010 y 39 en 2011, en el presente ya suman 82 homicidios: 31 en el penal de Altamira, Tamaulipas, tres en cárceles de Ciudad de México, 44 en el penal de Apodaca, tres en el de Topo Chico (ambos en el norteño Nuevo León) y uno en Torreón.
En entrevista con Reforma, el penitenciarista José Luis Mussi considera que esto se debe en mucho al poderío adquirido por los reclusos, que son más violentos y cuyo actuar no se puede controlar adecuadamente gracias a la sobrepoblación, además de la ausencia de un sistema de verdadera readaptación social.
“Los presos son poderosos, temibles, temidos por la población por los crímenes que han cometido. Forman grupos o bandas de poder que les ayudan a gobernar la cárcel; gozan de una serie de privilegios y de componendas.
Especialista dice que no es necesario construir más prisiones
“Como no hay una adecuada clasificación criminológica, se juntan diferentes bandas que están en pugna por el control del penal y de los negocios lícitos e ilícitos que se desarrollan al interior”, citó el medio al experto.
“Un poderío económico les permite corromper, impunidad. Hacen dineron con la venta de la visita íntima, celulares, la visita familiar… todo se vende; pero adicionalmente se comercia con alcohol, prostitución, droga y eso deja mucho dinero, y el dinero deja mucho poder”, prosiguió Mussi, consultado por Reforma.
En cuanto a las entidades con focos rojos por crímenes de reos en lo que va del sexenio, Tamaulipas se encuentra a la cabeza con 94 víctimas, Durango ocupa el segundo puesto con 57 seguido de Nuevo León, con 49. Debajo se halla Chihuahua, con 28 crímenes, Baja California con 22, Ciudad de México con 15, Sinaloa con 14 y Coahuila con 13.
Sin embargo, Mussi dijo a Reforma que las cifras difundidas por las autoridades no son confiables. “La autoridad puede ocultar a los muertos, los oculta porque no habla bien de la autoridad, y ella es la responsable de la custodia, de ejercer la tutela, el control sobre las personas a quienes la propia sociedad ha dispuesto que estén separados”.
El especialista criticó que las autoridades, en lugar de readaptar a quienes caen en las prisiones, las autoridades se dediquen “cada vez más a penalizar los delitos, más pena de prisión, con más años, para más presos y por más tiempo, más represiva, en lugar de readaptarlos; estamos haciendo todo lo contrario de lo que debemos hacer.
“Los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial deberían tratar de unirse para resolver el problema penitenciario; no se puede resolver construyendo más cárceles y más cárceles. El modelo debe ser integral y sistémico, hay que revisar legislaciones y adecuarlas a la actual delincuencia”, afirmó el experto a Reforma.
Uno de los puntos más señalados como el origen de los recientes hechos trágicos al interior de prisiones mexicanas, es la corrupción, sobre la que el experto dijo que “se da porque cuando alguien está en prisión se queda sin nada, desposeído. Entonces todo se cobra, todo cuesta dentro de la cárcel y cuesta mucho… hay carencia de moral, de ética y de un sistema de vigilancia tanto de los presos como de los funcionarios y hay que darles seguimiento. Si no sirven para ejercer la función hay que echarlos para afuera”, dijo enfático Mussi.
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