Guerra republicana por la nominación aleja el voto hispano

Univision.com | Feb 23, 2012 | 2:46 PM

Demócratas y republicanos saben que el voto latino es clave y están aguantando hasta el final

Desde un comienzo de su campaña Mitt Romney enfatizó que no estaba de acuerdo con una reforma migratoria que legalizara la permanencia de millones de indocumentados. La lectura fue que iba en busca del voto conservador del partido republicano. Luego dijo que vetaría el DREAM Act y propuso un controvertido plan de autodeportaciones. Y anoche, durante el vigésimo y tal vez último debate televisado, precisó que Arizona “era el modelo a seguir”.
El 23 de abril de 2010 Arizona promulgó la cuestionada ley SB 1070, la primera en su tipo en criminalizar la estadía indocumentada (un acto que en el resto del país sigue siendo una falta de carácter civil no criminal), permitir que la policía local arreste a individuos si tiene duda razonable que se trata de indocumentados y penalizar la no portación de documentos de identidad, entre otra larga lista de prohibiciones y castigos.
La ley fue demandada, un juez federal dejó en suspenso varias de sus controversiales disposiciones y la Corte Suprema de Justicia aceptó escuchar argumentos para decidir si la medida sigue o debe ser retirada. Dictaminará entre abril y mayo.
Mientras, en otro fallo conocido esta semana, el máximo tribunal de justicia estadounidense falló que los jornaleros tienen derecho a pedir trabajo en las calles, un acto que en su versión original la SB 1070 intentó convertir en delito, al igual que el acto de contratar a un jornalero o detener un automóvil en la vía pública con el fin de darle oficio a un trabajador de las esquinas, o subirlo al automóvil.
Rumbo a la extrema
Este polémico escenario es el “modelo a seguir” sugerido por Romney. Se trata “de una indicación del problema que tienen los republicanos”, dijo a Univision.com el periodista Matthew Jaffe, corresponsal de la cadena ABC. “La primaria ha durado más de lo previsto y cada día que sigue los precandidatos se van más hacia la derecha en sus posturas, por ejemplo, en el tema de la inmigración”.
Pero nada garantiza que el discurso utilizado sea sinónimo de garantía de triunfo. La primera elección primaria, en Iowa, fue ganada por Rick Santorum (o perdida por Romney). Romney ganó luego en New Hampshire, pero luego Newt Gingrich se impuso sorpresivamente en Carolina del Sur. Romney se recuperó en las semanas siguientes en Florida y Nevada, pero Santorum dio un triple golpe en Colorado, Missouri y Minnesota, haciendo tambalear la candidatura del ex gobernador de Massachusetts.
A esto se agrega una reciente encuesta de ABC que reveló un panorama incierto para el partido. Santorum lidera las preferencias momentáneamente, pero la mayoría de los votantes republicanos piensan que Romney sería el mejor de los cuatro aspirantes para enfrentar en noviembre al Presidente Barack Obama y disputarle la presidencia.
Coqueteando al Tea Party
¿Por eso entonces la necesidad de endurecer el discurso antiinmigrante para ganar no sólo el voto conservador republicano, sino el ultra conservador, el Tea Party, y todas las facciones más extremistas de la organización?
“Están enfocando su munición en los votantes conservadores, como lo dijera el propio Romney, severamente conservadores”, dijo Jorge Mario Cabrera, director de comunicaciones de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA). “Y esto significa que, por lo pronto, ni demócratas ni republicanos están preocupados por lo que opine el votante latino”.
Quizás no les preocupa, por ahora, lo que opinen los votantes hispanos, pero después de la convención de agosto se convertirá en un dolor de cabeza peor que la batalla por la nominación. Sobre todo por la fuerte e inusual inversión en mensajes negativos durante una primaria.
“Una evaluación del periódico New York Times mostró que el 50% por cada dólar que los republicanos han invertido en publicidad en lo que va de la primaria, ha sido en anuncios negativos. Es el porcentaje más alto registrado hasta ahora”, dijo el analista político Fabián Núñez. “En 1992, durante la campaña demócrata, el porcentaje fue de 16% y en 2008 fue menos del 15% de los fondos utilizados por los demócratas en su campaña”.
Agregó que el gasto “es preocupante” y muestra la “preocupación” de los candidatos republicanos por no conectar todavía con su electorado y asegurar la nominación a estas alturas de la confrontación en la carrera por la conquista de la Casa Blanca.
Tema de batalla
“Pienso que los precandidatos republicanos han seguido la misma tónica de orientar su discurso al público al que se dirigen, lo cual es natural y licito”, comentó el periodista y analista Alan Rivera. “Estoy convencido que sus posturas sobre la inmigración de indocumentados es absolutamente auténtica y realmente piensan y creen en lo que anoche –en el debate de Arizona- dijeron, lo cual es bueno, porque desnuda su verdadera forma de pensar con respecto al tema. El problema con esto es que demuestran una gran ignorancia respecto al fenómeno de la inmigración, lo cual explica, hasta cierto punto, el por qué han pasado tantos años sin que ese tema, que es de suma urgencia nacional dado su carácter económico, social y político haya servido solo como una plataforma política para ganar votos”.
Todos, republicanos y demócratas, saben que el discurso mantenido hasta el momento deberá ser cambiado. Incluso el de Obama. “Tendrán que decidir si sus posturas en diferentes temas atraen a los votantes de las primarias o si atraen a los estadounidenses en general, quienes serán los que a final de cuentas elijarán al próximo presidente de Estados Unidos”, dijo Cabrera.
“Los pre-candidatos, en este momento, están probando si pueden avanzar sin decir nada (favorable), absolutamente nada sobre inmigración (reforma migratoria y legalización). Parece que para algunos, incluyendo para el Sr. Obama, esta estrategia no está del todo mal”, agregó teniendo en cuenta que los republicanos se encuentran enfrascados en una dura batalla y al presidente a la cabeza de las encuestas no importando cuál sea el candidato republicano a ser nominado.
Juan José Gutiérrez, coordinador de la Coalición por los Derechos Plenos de los Inmigrantes, dijo que mientras los republicaos "resuelven" a su candidato, el discurso seguirá siendo antiijnmigrante, pero anticipó que luego "la estrategia cambiará" porque "necesitan el voto hispano".
No hay nada escrito
Sin embargo, puede incluso que, una vez conocido el adversario de Obama, los discursos no cambien o registren leves inclinaciones. “Los republicanos tienen un nicho de votos en el tema de la inmigración y están siguiendo el camino trazado por el Tea Party”, dijo Rivera. Pero advirtió que tanto esa línea como la apuesta demócrata, de no involucrarse a fondo en el tema migratorio, no constituyen garantía de triunfo.
“Recordemos que no todo el voto hispano es pro inmigrante y que hay entre 30% y 40% de hispanos que no apoyan a los indocumentados. Si los republicanos logran identificar el discurso demócrata como "pro-indocumentados" pueden aspirar a ese porcentaje. Si Obama logra demostrar que no es pro-indocumentado sino que la inmigración es buena para el país, y que es necesario solucionar el fenómeno de la inmigración indocumentada con una reforma integral, entonces podría aspirar a obtener un porcentaje de esos  hispanos de tendencia republicana que podrían incluso verse afectados por la discriminación y el racismo que generan posturas como las que defienden los pre-candidatos republicanos”, analizó.
Números, porcentajes, cifras. Para nadie es un secreto que el voto hispano decidirá la elección en noviembre. En 2008 votaron 10,2 millones de un total de poco más de 19 millones registrados. De ellos, 6.7 millones se inclinaron por Obama. En 2012 se espera que la cifra de participantes supere esa barrera y establezca un nuevo récord y es claro que ganará el candidato que consiga el interés del 60% o más por ciento del electorado latino que participe en la contienda.
Pies sobre la tierra
“Para conseguir eso hay que hablar de los temas que están hablando los electores”, dijo Núñez. “Los votantes quieren escuchar propuestas que solucionarán sus problemas económicos, empleo, pobreza, cómo no perder sus casas. Lo que estamos viendo por ahora es un discurso que muestra a candidatos desconectados con la realidad. Pienso que eso aleja al voto latino y el voto de las mujeres. Y si los republicanos no corrigen esto, no sólo perderán la elección en noviembre, sino que perderán mucho de los votos de que dispone el partido”.
La conexión de la que habla Núñez pasa por un cambio en el discurso migratorio visto hasta ahora. “Pero un giro en dirección al otro extremo”, señaló Núñez, quien recordó las palabras del republicano Virgil Peck el año pasado cuando durante una reunión del comité de créditos se refirió a un programa agropecuario que controla a la población de cerdos salvajes en el estado disparándoles desde helicópteros.
"Me parece que, si disparar a los cerdos salvajes migrantes funciona, tal vez hemos encontrado una (solución) a nuestro problema de inmigración ilegal", dijo.
Los comentarios encendieron la ira de civiles y defensores de los inmigrantes en todo el país.
Núñez no descartó que en el duelo por la nominación republicana se “escuchen este tipo de discursos” con el afán de conseguir votos. “Pero después de agosto “las cosas cambiarán”, puesto que tanto el candidato republicano como el demócrata, Obama, tendrán que tratar el tema migratorio para ganar el mayor número de votos latinos posibles que les permita tomar asiento en Oficina Oval.
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