Argentina está en 'shock' por tragedia ferroviaria

Notimex | Feb 22, 2012 | 1:26 PM

La sociedad está conmocionada

BUENOS AIRES - La tragedia ferroviaria ocurrida este miércoles en pleno centro de Buenos Aires, y que hasta el momento ha causado 49 muertos y 600 heridos, desató una conmoción en la sociedad que modificó por completo la rutina de los argentinos.
Poco después de las 08:30 horas locales (11:30 GMT), los medios de comunicación comenzaron a informar sobre el choque en la Terminal Once de la Línea Sarmiento que cubre la ruta desde el oeste de las afueras de Buenos Aires hasta el centro de la ciudad.
La noticia impactó de inmediato porque Once es el barrio comercial más importante de la ciudad y alberga tanto la terminal de trenes como una de las principales estaciones de la Línea A del Subterráneo (Metro).
Los canales de televisión y las radioemisoras argentinas se enlazaron en una suerte de cadena nacional para reportar los pormenores de un accidente cuya dimensión crecía de manera acelerada a medida que avanzaban las horas.
Un par de horas después del choque, el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, acudió a Once y reportó 350 heridos, pero para el mediodía las autoridades tuvieron que reconocer que ya había 40 muertos.
No pasaron muchos minutos para que la cifra de víctimas fatales se incrementara a 49, con el temor de que durante el resto de la jornada se incremente debido a que entre los centenares de heridos, muchos estaban en condición de gravedad.
Mientras el desfile de los funcionarios ante las cámaras era incesante para informar el trágico saldo, el barrio de Once estaba convertido en un caos de periodistas, ambulancias, helicópteros, pasajeros, heridos y personas que llegaban a buscar a familiares.
Testimonios desgarradores y críticas a los trenes
Los testimonios de los sobrevivientes eran desgarradores, ya que muchos de ellos aún estaban en estado de shock y no terminaban de entender cómo es que el conductor no alcanzó a frenar, además de que criticaban el mal estado del servicio de trenes del país.
“Siempre viajamos así, apretados, con las puertas abiertas, los vagones rotos y problemas técnicos, este tren ya había tenido problemas para detenerse en otras estaciones antes de llegar a Once”, narró una mujer, que tuvo heridas leves.
“Ayer (martes) le dije a mi mujer que ya no quería viajar en este tren porque todo está mal, y mira lo que me viene a pasar ahora. Yo no sentí el choque, más bien un estallido, vi cómo se rompían los vidrios de las ventanas”, contó otro de los heridos.
José Luis, un oficinista que como todos los días se dirigía a su trabajo en el centro, explicó que quedó tirado y cubierto por una montaña de cuerpos que se fue quitando como pudo.
“Vi muchos heridos de todo tipo, había una señora que tenía toda la cara morada por los golpes o porque no podía respirar, no sé, se la llevaron a terapia intensiva”, dijo.
A las víctimas se sumaron quienes llegaron desesperados a Once a buscar a sus esposos, madres, hermanos o hijos, y que exigían, en medio de lágrimas, las listas de los heridos trasladados a los hospitales con la esperanza de encontrar ahí a sus familiares.
"Mi nena alcanzó a hablarme por teléfono, estaba muy nerviosa porque perdió a su madre en el tren, esta noche nos íbamos de vacaciones, habían venido a comprar ropa para el viaje, pero nadie me ha podido decir nada, no sé dónde están”, relató un atribulado padre.
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