Mexicanos crean primer banco genético de aves en riesgo de extinción

EFE | Feb 20, 2012 | 2:02 PM

Su intención es recolectar células de aves para la reproducción artificial

 
Un grupo de científicos mexicanos ha creado el primer banco de germoplasma (material genético) de aves en riesgo de extinción en América Latina, entre ellas el quetzal de larga cola, para facilitar la conservación y la reproducción de estas especies.
"Nuestra intención es aplicar técnicas que permitan obtener, recolectar y guardar células de aves y utilizarlas para la reproducción artificial", dijo Mary Palma, responsable del proyecto.
El banco esta localizado en las instalaciones del santuario de las aves de El Nido, en el municipio de Ixtapaluca del central Estado de México, que da cobijo a más de 3,000 pájaros de unas 600 especies, muchas de ellas en peligro de extinción.
Este refugio resguarda cada una de las especies por parejas y en pequeñas comunidades, lo que lo convierte "en un hábitat permisible para la proliferación".
Según la investigadora, este proyecto, el primero en América Latina, y "quizá en el mundo", debe desarrollarse "de inmediato", debido al peligro "latente de desaparición de importantes especies que están empezando a resentir los cambios climáticos y otros factores como la tala de bosques y la depredación de faunas".
Explicó que desde hace varios años México, al igual que otros países, cuenta con bancos de germoplasma para conservar el semen de mamíferos, principalmente del ganado.
No obstante, dijo que los sistemas utilizados para la preservación criogénica (técnicas de congelación) de semen de aves no es igual al de los mamíferos "pues se trata de células más frágiles".
"Normalmente, en los mamíferos lo que se preserva es semen, embriones y óvulos, pero en el caso de las aves, los óvulos definitivamente no los podemos preservar porque vienen en el huevo con el saco vitelino", detalló la especialista.
Más de 600 especies como águilas, halcones, búhos, periquitos, cacatúas, guacamayos, tucanes, faisanes argus, quetzales o aves ancestrales como las Casuarius, originarias de Nueva Guinea y Australia y consideradas de las especies más antiguas del planeta, son presentadas en zonas acondicionadas que intentan recrear el hábitat del que proceden
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